CONTACTA CON NOSOTROS

La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

viernes, 18 de mayo de 2012

CELEBRACIONES LITÚGICAS ESPECIALES PARA LA MILITIA TEMPLI DURANTE EL MES DE MAYO


JUEVES, 17 DE MAYO: La festividad de Ntra. Sra. “Reina de la Milicia”, al coincidir con la fiesta de la Ascensión del Señor, se traslada a:

VIERNES, 18 DE MAYO, FESTIVIDAD DE NUESTRA SEÑORA “REINA DE LA MILICIA”:
I clase, blanco.
Santa Misa y Oficio del 31 de mayo, festividad de María Reina.
Indulgencia Plenaria para todos aquellos que visitan la Iglesia Magistral de “San Juan en Jerusalén”, en el Castello della Magione.
(Obligatorio para toda la Milicia).
Hoy no hay abstinencia de carne.
Oficio festivo. Completas del domingo.

JUEVES, 24 DE MAYO. FESTIVIDAD DE SAN JUAN DE MONTFORT, COPRATRONO DE LA MILICIA:

II clase. Blanco.
Santa Misa y Oficio del Común de un Confesor no Pontífice.
(Obligatorio para toda la Milicia).

SÁBADO, 26 DE MAYO. ANIVERSARIO DE LA ELECCIÓN DEL GRAN MAESTRE:

Santa Misa votiva[1] del Espíritu Santo[2]; conmemoración de san Felipe Neri.
Rojo
(Obligatorio para toda la Milicia).
Oficio del día (san Felipe Neri).


[1] Las misas votivas son aquellas que se eligen libremente, según la piedad de los fieles, sobre los misterios del Señor o en honor de la Santísima Virgen o de cualquier santo que esté en el martirologio del día, en los días de memoria libre o en las ferias del tiempo ordinario.
Las misas votivas pueden ser de dos clases:
a)       De los misterios del Señor: Eucaristía, Nombre de Jesús, Preciosísima Sangre, Corazón de Jesús y Espíritu Santo.
b)      De la Santísima Virgen y de los santos: Santísima Virgen Madre de la Iglesia, Santísimo Nombre de María, Santos Ángeles, san José, Todos los Apóstoles, san Pedro, san Pablo, un solo apóstol, Todos los Santos, y San Pedro y San Pablo.

[2] «El Espíritu Santo es el Espíritu de Jesucristo, el Espíritu que une al Padre y al Hijo en el Amor que en el único Dios da y acoge. Él nos une de tal manera que san Pablo pudo decir en cierta ocasión: “Todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Ga 3, 28). El Espíritu Santo, con su soplo, nos impulsa hacia Cristo. El Espíritu Santo actúa corporalmente, no sólo obra subjetivamente, “espiritualmente”. A los discípulos que lo consideraban sólo un “espíritu”, Cristo resucitado les dijo: “Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu ―un fantasma― no tiene carne y huesos como veis que yo tengo” (Lc 24, 39). Esto vale para Cristo resucitado en cualquier época de la historia.
»Cristo resucitado no es un fantasma; no es sólo un espíritu, no es sólo un pensamiento, no es sólo una idea. Sigue siendo el Encarnado. Resucitó el que asumió nuestra carne, y sigue siempre edificando su Cuerpo, haciendo de nosotros su Cuerpo. El espíritu sopla donde quiere, y su voluntad es la unidad hecha cuerpo, la unidad que encuentra el mundo y lo transforma.» Benedicto XVI, 3 de junio del 2006.