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La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

martes, 8 de mayo de 2012

La Regla de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo - Militia Templi

     Dado que todo Caballero perteneciente a la Orden debe leer diariamente algún artículo de nuestra regla, a partir del día de hoy se intentará insertar todos los días un artículo para comenzando por el prello comenzaremos por el prólogo, no obstante, en breve será colgada en el blog la Regla completa, donde aparece aprobada por la Autoridad Eclesiástica correspondiente, de esta forma cada vez que visitemos el Blog servirá de guía para cada uno con el fin de cumplir con uno de los preceptos que como Caballeros tenemos el deber de observar:
Prologo

     Nuestra palabra se dirige ante todo a los que desprecian el seguir la propia voluntad y desean servir con pureza y coraje en la Caballería del verdadero y sumo Soberano, así como a los que prefieren ceñirse la ilustre armadura de la obediencia cumpliendo el propio deber con incesante diligencia y perseverancia para poder finalmente alcanzar el objetivo.
     Os exhortamos, pues, a vosotros para que os preocupéis por estar unidos para siempre al número de los que el Señor eligió entre los pecadores y que ordenó por su misericordia libre para la defensa de la Santa Iglesia.
     En primer lugar, quienquiera que seas, Caballero de Cristo que eliges un modo de vida tan santo, tienes que aplicar a tu profesión una atención pura y una firme perseverancia: la misma es reconocida por Dios como digna, santa y sublime hasta el punto que, si viene siendo observada con perseverancia, conllevará como premio la gracia de formar parte de los Caballeros que dieron por Cristo su alma.
     En esta profesión, de hecho, floreció y resplandeció la Orden de la Caballería hasta que, negado el amor por la justicia, no se defendió más, como era su deber, a los pobres y a la Iglesia.
     Confiamos escribir diligentemente lo que se aprobó por el Excelentísimo Capítulo de la Milicia del Temple, con la finalidad de que no se pierda y pueda ser conservado sin merma alguna; para que los Pobres Caballeros de Cristo, con recto camino, puedan alcanzar aquél excelente Creador por el que combaten, cuya dulzura supera tanto a la de la miel que, comparado con El, todo es amargo como la absenta y puedann por Él combatir hasta no regresar.
Amén