CONTACTA CON NOSOTROS

La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

domingo, 6 de mayo de 2012

PEREGRINACIÓN A TIERRA SANTA CON LA FRATERNIDAD DE CRISTO SACERDOTE Y SANTA MARÍA REINA


Acogiendo la sugerencia del Santo Padre Benedicto XVI y de la Santa Sede con motivo del Año de la Fe la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina organiza una peregrinación a Tierra Santa.
Durante la peregrinación los fieles tendrán oportunidad de meditar sobre el Credo Apostólico, participar en la celebración diaria de la Santa Misa, diversos momentos de oración y de recibir el sacramento de la penitencia.
El programa completo se puede ver en la Web de los Hermanos de la Fratenidad.
Como dijo el Padre Neuhaus, Vicario Patriarcal para los católicos hebreohablantes ante la visita que el Santo Padre Benedicto XVI efectuó a Tierra Santa, con nuestra presencia:
"Debemos fortalecer a la Iglesia de Jerusalén para mantener una referencia constante con nuestros orígenes, y porque testimoniar a Jesús es esencial en la tierra en la que vivió".

Y a riesgo de cansar al lector pero por considerarlo un llamamiento a todo el mundo Cristiano para que no cese nuestra presencia en la Tierra que habitó Nuestro Señor,  transcribo una homilia del Patriarca de Jerusalén Monseñor Fouad Twal, extraída de L' OSSERVATORE ROMANO:
LIBRES DE ODIO

     Los cristianos de Tierra Santa tienen hambre y sed de justicia y de paz. Lo afirmó el patriarca de Jerusalén de los latinos, Fouad Twal, en la homilía de la misa “in cena Domini” celebrada en la Basílica del Santo Sepulcro. “Para nosotros, que vivimos en esta Tierra Santa, Cristo sigue sufriendo en los miembros de su Cuerpo místico por falta de libertad y de paz, por vejaciones de todo tipo, un sufrimiento que a veces incluso llega al martirio”. Este llamamiento resonó en medio de la Semana Santa, cuando la atención de la opinión pública mundial espontáneamente  dirige la mirada a esta martirizada región, que conserva la memoria de paso terreno de Jesús. No  por casualidad, el Viernes Santo en todas las diócesis del mundo se realiza la colecta a favor de los cristianos de Tierra Santa. Para el Patriarca Twal, “estas condiciones de vida nos hieren profundamente. En efecto, “tenemos una gran hambre y sed de justicia y de paz; soñamos llevar una vida normal. Somos prisioneros del odio, de la desconfianza y del miedo los unos respecto de los otros”. Sin embargo, también “hoy el Señor nos pide que no sigamos la vanagloria, sino que imitemos su humillación; que, en vez del orgullo, vivamos su humildad; que en lugar de nuestro rencor, acojamos su perdón y entremos en un amor más grande por él y por nuestros hermanos”.
     El amor recíproco que nos enseñó Jesús es “la clave de toda la Semana Santa y la clave de la nueva Pascua. Porque es un amor purificado en el leño de la cruz, por las pruebas y las tribulaciones que nos asaltan. Este es el amor de quienes han muerto a sí mismos. Este es el amor incondicional de Aquel que nos amó primero. Lo que Jesús nos pide es que vivamos este amor para ser verdaderamente libres.
    Por eso, el patriarca Twal elevó al Señor su oración para que sostenga la presencia de los cristianos en Tierra Santa, a fin de que no huyamos de la cruz, sino que la acojamos. Así, pedimos a María que nos alcance la valentía de dar este generoso paso de abajamiento y de muerte con Cristo para amar “como él nos ha amado”. De este modo, “su gloria brillará en nuestros rostros, nuestro vía crucis será más breve y nuestra resurrección y la de nuestro pueblo no tardará; así Jerusalén mostrará su rostro de paz y de justicia: el rostro de la ciudad santa, de la Iglesia madre que acoge a todos los creyentes como hermanos. Entonces seremos verdaderamente hijos del Padre