CONTACTA CON NOSOTROS

La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

lunes, 7 de mayo de 2012

Recientemente hemos celebrado los Caballeros  de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo - Militia Templi de  la Preceptoría de España, en Toledo, el primer Sábado del Mes de Mayo, mes dedicado a Nuestra Señora la Virgen María , Protectora y Reina de la Milicia del Templo. Si por parte de la Milicia y de los Caballeros que componen la misma es una constante tener en nuestras plegarias a Nuestra Señora, en este mes de Mayo es cuando debemos reiterarle nuestro compromiso y fidelidad es el mes de la renovación de nuestra promesa de servicio constante a Nuestra Reina y Señora. De este modo dedicamos nuestro tiempo a orar junto con nuestro Capellán y Director Espiritual el Padre Manuel Folgar y los Hermanos de la Fraternidad Cristo Sacerdote y Santa María Reina en la Iglesia del Salvador donde le pedimos que nos siga manteniendo bajo su manto protector. Ya nuestro querido y amado San Bernardo de Claraval en el gran amor que profesaba a la Virgen, fu quien compuso las últimas palabras de nuestra Salve “Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María”. San Bernardo en otra frase que solo la belleza que puede expresar un Padre de la Iglesia decía “Acuérdate oh Madre Santa, que jamás se oyó decir, que alguno a Ti haya acudido, sin tu auxilio recibir.

San Bernardo de Claraval en su infinito amor a la Virgen María dejó numerosas oraciones una de las cuales transcribo a continuación pero aparte de ello fue el alma creadora de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, se encargó de adaptar a la nueva Orden la Regla de la Orden del Cister.



              Fotografías obtenidas del Blog de la Fraternidad Cristo Sacerdote y Santa María Reina
           
Oración a María


San Bernardo Claraval 


Si se levanta la tempestad de las tentaciones, si caes en el escollo de las tristezas, eleva tus ojos a la Estrella del Mar: invoca a María!.

          Si te golpean las olas de la soberbia, de la maledicencia, de la envidia, mira a la estrella, invoca a María!

Si la cólera, la avaricia, la sensualidad de tus sentidos quieren hundir la barca de tu espíritu, que tus ojos vayan a esa estrella: invoca a María!

Si ante el recuerdo desconsolador de tus muchos pecados y de la severidad de Dios, te sientes ir hacia el abismo del desaliento o de la desesperación, lánzale una mirada a la estrella, e invoca a la Madre de Dios.

En medio de tus peligros, de tus angustias, de tus dudas, piensa en María, invoca a María!

El pensar en Ella y el invocarla, sean dos cosas que no se parten nunca ni de tu corazón ni de tus labios. Y para estar más seguro de su protección no te olvides de imitar sus ejemplos. Siguiéndola no te pierdes en el camino!

¡Implorándola no te desesperarás! ¡Pensando en Ella no te descarriarás!

Si Ella te tiene de la mano no te puedes hundir. Bajo su manto nada hay que temer.

¡Bajo su  guía no habrá cansancio, y con su favor llegarás felizmente al Puerto de la Patria Celestial!

Amén