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La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

miércoles, 25 de julio de 2012


Reflexiones sobre la verdadera crisis.
Es curioso, hasta hace un par de años muy pocos de los mortales sabíamos lo que era una prima de riesgo, el bono alemán , y multitud de palabras nuevas que la crisis económica tan bestial que padecemos nos  ha puesto en nuestro vocabulario diario. Pero lo más tremendo de toda esta crisis y todo este bombardeo de informaciones sobre la economía es que todos nos hemos hecho expertos en dar soluciones, de repente nos ha surgido una capacidad de analizar la información económica que recibimos que ya les gustaría a muchas de las agencias de espionaje más renombradas del mundo tener a cualquiera de nosotros como analista de información. Pero hay veces que parte de la solución la llevamos dentro de nosotros, en nuestra genética, y en cierto modo impedimos que salga y de la cara para poder verla, nos negamos a seguir el camino que otros antes que nosotros trazaron y con eso impedimos que los que vienen detrás de los que hoy estamos aquí, identifiquen ese camino pues parte de él lo hemos borrado.
Hace un tiempo un profesor mio de universidad , durante su clase magistral de derecho romano, para recalcarnos la importancia del mismo nos dijo que el Derecho Romano junto con la Filosofía Griega y el Cristianismo formaban los tres pilares de la civilización occidental. En días posteriores reflexioné sobre lo que me dijo mi profesor, es más, varios compañeros comentamos el tema, no con ánimo de hacer una tesis ni mucho menos, sino sorprendidos por esta información que nos proporcionó nuestro profesor y por la verdad que encierra la misma (hay que disculpar nuestra ignorancia, pues eran nuestros primeros contactos con el mundo del derecho). No me voy a extender demasiado sobre estos tres pilares ya que se podrían escribir varios libros, pero voy a dar mi modesta opinión y las conclusiones a la que hoy he llegado.

     De la importancia del Derecho Romano en nuestra civilización, para el que conoce algo de este Derecho, afirmaría inmediatamente, no sin razón, que el derecho actual no ha inventado nada, simplemente hoy día el derecho que tenemos es un derecho romano evolucionado, como digo,  apoyo esa afirmación aunque solo en parte, ya que no hay que olvidar que hay disciplinas dentro del derecho que han aparecido nuevas debido a la adaptación del mismo a los tiempos actuales. Pero el Derecho romano nos transmite otra enseñanza, su pilar aparte de estar compuesto por muchas figuras de uso actual, como la hipoteca, el negocio jurídico, etc, nos transmite desde un primer momento su esencia primitiva, la de la época arcaica que es cuando comienza a formarse, y que es realmente lo que nos transmite, ellos, loa primeros romanos, le llamaron el Mos Maiorum o Mores Maiorum que eran el conjunto de reglas y preceptos que todo ciudadano de Roma debía de respetar, este conjunto de reglas fue en un primer momento el derecho que rigió la Roma arcaica, y se basaba en el respeto a las costumbres de los antepasados, a la tradición,  reglas que debían ser respetadas y transmitidas a los hijos, este conjunto de reglas representaba la esencia del ciudadano romano, fue el inicio de lo que sería la gran Roma, el germen del Imperio Romano, representaban el ciudadano romano perfecto, integro, honesto, trabajador, respetuoso de sus dioses, que honraba a sus antepasados, protector de la familia, cuando todo esto se comenzó a venir a bajo, cuando se olvidaron estas costumbres el Imperio Romano desapareció.

En cuanto al Cristianismo,  alguien duda a día de hoy, sea de la ideología que sea, de la importancia del mismo en nuestra civilización, podría hacer mención a muchísimos aspectos del mismo que han sido fundamentales para la Europa que hoy conocemos y para el mundo entero, por ejemplo la influencia que ha tenido la doctrina social de la Iglesia, la talla intelectual de muchos de los Papas de nuestra Iglesia, figuras que han servido de referente en muchos casos no solamente para la Iglesia Católica, sino que han sido el espejo en el que se han mirado Gobiernos de distinta ideología. Pero no quiero ir hoy  por ese camino que efectivamente es importantísimo, hoy quiero tocar la esencia misma de lo que supone el Cristianismo. Si el Mos Maiorum es importante como referente moral y es la base espitirual de lo que sería un gran imperio,  que podemos decir de los diez mandamientos, diez normas contenidas en diez frases que son un compendio de derecho, son el resumen, el pequeño tarrito de esencia concentrada del que después se pueden obtener cientos de frascos de dulce perfume, alguien a día de hoy piensa que las Tablas de Moises conteniendo los diez mandamientos son obra de hombres, craso error, ¿de quien puede proceder semejante obra?, ¿quien en su infinita bondad y amor al hombre, pudo entregar algo tan sencillo y comprensible para el hombre y a la vez tan maravilloso para que sirviera como referente y como faro al que seguir en las épocas oscuras?, es evidente  que sólo Dios Nuestro Señor en su inmenso amor a su obra suprema, al hombre, quiso darle una serie de reglas, sólo diez, sencillas, sin  las complicaciones de los actuales Códigos y Leyes con la sabiduría de que si eran observadas serían una garantía de paz, prosperidad y hermandad entre los hombres.

1.- Amarás a Dios sobre todas las cosas.
2.- No tomarás el nombre de Dios en vano.

3.- Santificarás el día del Señor.

4.- Honrarás a tu padre y a tu madre.

5.- No matarás.

6.- No cometerás actos impuros.

7.- No robarás.

8.- No levantarás falsos testimonios ni mentirás.
9.- No consentirás pensamientos ni deseos impuros.

10.- No codiciaras los bienes ajenos.
     Estos diez mandamientos se resumén en dos: amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.
     Hoy día tenemos una crisis de valores por partida doble, por un lado individual y por otro a nivel de sociedad, siendo esta última la consecuencia de la primera, pero que hemos hecho para llegar hasta aquí, mi humilde opinión pues no soy político y por lo tanto mi opinión no cuenta, es que hemos guardado el tarro que contiene las esencias de lo que somos, hemos olvidado intencionadamente el Mos Maiorum, las enseñanzas de nuestros ancestros, nos da lo mismo lo que transmitamos a nuestros hijos estamos rompiendo una cadena de transmisión de costumbres y tradiciones que será difícil de recuperar,  el respeto a Dios y a sus Mandamientos, el trabajo como fuente de dignidad de la persona, la honradez en las relaciones con nuestros semejantes, un sinfín de cosas que a nivel individual hace que nos encontremos totalmente solos y al albur de ideologías que llevan a la destrucción de la persona como ser individual, y hacen que seamos meros roedores siguiendo al flautista de Hamelín. Si realmente hubiéramos observado los diez mandamientos que Nuestros Señor nos dejó y que en su infinita grandeza nos dio la opción de seguirlos libremente, hoy,  no estaríamos como estamos, sólo diez normas elementales, básicas y no hemos sido capaces de seguirlas. Puede que nos merezcamos lo que tenemos por haber creído que podíamos vivir al margen de las enseñanzas de Nuestro Señor, pensábamos que con nuestros inmensos tomos de leyes podríamos establecer una sociedad  a nuestra manera, basada en la insolidaridad, en el dinero fácil, en acaparar riquezas a costa de lo que sea y de quien sea, pero quizás sea hora como primer  paso para salir de esta crisis que miremos a los pilares de nuestra civilización, que miremos la validez del Mos Maiorum y sobre todo que miremos a lo que Dios nos dio, a nuestros Diez Mandamientos, que nos reconciliemos con El, el cual con su infinita bondad y amor a sus Hijos sabrá recibirnos y perdonarnos. Intentémoslo, es fácil y no requiere saber de economía ni ser grandes erúditos y la recompensa será grande, recuperaremos nuestra verdadera talla humana, recuperaremos parte del alma que hemos perdido, quizás cuando recuperemos nuestra esencia cuando nos encontremos a nosotros mismos nuevamente comencemos a salir de esta crisis. Y cuando deseemos al prójimo lo que para nosotros mismos deseariamos, estaremos en plena comunión con Dios y con sus mandamientos.