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La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

domingo, 19 de agosto de 2012

FESTIVIDAD DE SAN BERNARDO DE CLARAVAL, EL GRAN VALEDOR DE LA ORDEN DE LOS POBRES CABALLEROS DE CRISTO

  




El día 20 de agosto es la festividad de san Bernardo de Claraval. Si bien es cierto que la fundación del Temple se le atribuye a 9 caballeros, no es menos cierto que el auténtico Padre de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo fue san Bernardo. San Bernardo es un compendio de virtudes entre las que destacan su talla intelectual; su legado es amplio, dejó alrededor de 500 cartas, unos 350 sermones y varios tratados doctrinales. Pero recorramos un poco la vida de san Bernardo

San Bernardo nació en el año 1090, también se le asigna como fecha de nacimiento el 1091, lo hizo a las afueras de un pueblo de Borgoña, Dijon. De pequeño no pasó muchas penurias, para lo que era la época, tenía un vida que se puede decir acomodada, pues era hijo de un caballero del Duque de Dijon con lo cual, se puede afirmar que san Bernardo pertenecía a la nobleza, aunque en el estamento bajo de esta clase social de la época.

            Sus primeros contactos con el Císter se producen alrededor del año 1098, concretamente en el monasterio de Citeaux el cual había sido fundado no mucho antes por San Roberto de Molesmes y que se regía por la dura regla de San Benito, pero será en el 1113 cuando junto con varios hermanos, un tío suyo y al parecer varias personas más abracen la vida consagrada y entre definitivamente en la Orden del Císter, siendo en ese momento abad del monasterio San Esteban Harding.

Será en 1115 cuando el abad de Citeaux, Esteban Harding, le encomiende a Bernardo levantar una de las iniciales fundaciones cistercienses, el monasterio de Claraval, cargo que desempeñaría toda su vida. Llama la atención que tan sólo a los dos años del ingreso de Bernardo en el Císter, ya le sea encomendada una misión tan importante como es fundar un monasterio, pero evidentemente la fuerte personalidad de Bernardo y sus extraordinarias cualidades intelectuales no pasaron desapercibidas para el abad Esteban que confió a él esta importante tarea. De esta forma, Bernardo será nombrado como abad del monasterio de Clairvaux al que estará ligado hasta el final de sus días, siendo el obispo Guillermo de Champeaux quien le ordene como sacerdote y le dé su bendición como abad.

Como toda fundación que acaba de nacer, Claraval (Clairvaux) tuvo sus problemas, aunque en un primer momento el principal de ellos y de orden interno, fue el duro régimen que impuso Bernardo; de hecho, solía hacer grandes penitencias que inevitablemente influían en su salud, debiendo intervenir el obispo Guillermo para en cierto modo vigilar el estado de salud de Bernardo.

Se puede pensar  que este rigorismo en la interpretación de la Regla de san Benito hubiera dado lugar al aislamiento de la Comunidad de Claraval dentro de las cuatro paredes del monasterio, pero nada más alejado de la realidad, san Bernardo tenía entre otras muchas, las cualidades de la disciplina, austeridad, simplicidad en sus planteamientos y todo ello le llevó a fundar más de 60 monasterios repartidos por toda Europa., sin contar los ya constituidos que abrazaron el Cister.

Para san Bernardo la forma de estar más cerca de Dios era la consagración a la vida monástica, la consagración de forma permanente al servicio de Dios.

Me he referido antes a alguna de las cualidades personales de san Bernardo, y no debemos olvidar su talla como teólogo y como místico, todo ello basado en su profundo estudio y conocimiento de la Biblia y de la Patrística. San Bernardo es uno de los 33 Doctores de la Iglesia Católica y fue promovido como tal por el papa Pío VIII en el año 1830. Es conocido como el Doctor Melifluo por su suave y delicada forma de hablar.

A lo largo de su vida, se enfrentará a la herejía, y en este sentido será fiel consejero del papa Eugenio III, su forma principal de combatirla será predicando y para ello irá a los centros desde donde se propaga.

Se podría seguir escribiendo páginas y páginas sobre la vida de este Santo pero en su festividad, es justo recordar que también se le considera como el apoyo y el valedor de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Orden del Temple en el momento de su creación. Concretamente los nueve caballeros fundadores de la Orden, solicitaron del abad Bernardo que redactase la regla de la Orden y así lo hizo, siendo ésta muy similar, como no podía ser de otra forma, a la del Císter.

            Su obra por excelencia relativa al Temple es el Elogio a la Nueva Milicia, donde describe a la Milicia del Templo (Militia Templi) como una milicia al servicio de la cristiandad y al servicio de Dios.

            Para finalizar, si algo más podemos añadir sobre la figura de san Bernardo, era su vocación mariana, su infinito amor a María, por ello rezando en el día de su festividad le pedimos que siga siendo el valedor ante Nuestra Señora de todos los que aspiramos a conducirnos por la vida como verdaderos caballeros al servicio de Cristo.