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La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

domingo, 23 de septiembre de 2012

 

Que sencillo lo que pide el Santo Padre y que difícil de cumplir, si en las relaciones humanas prevaleciese la humildad y la predisposición de servir al prójimo que distinto sería el mundo.

El Papa pide que dejemos el orgullo a un lado y aprendamos a ser humildes

     El papa Benedicto XVI instó hoy a la humanidad a dejar el orgullo a un lado y aprender a ser humildes, arrinconando toda ansia de aparentar ser grandes o llegar los primeros.
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23 Septiembre 12 - Ciudad del Vaticano - Efe
     Durante el rezo del Ángelus desde el balcón del patio interior del palacio apostólico de Castel Gandolfo, al sur de Roma, el papa afirmó que es necesario un cambio en el modo de pensar y de vivir para poder seguir a Dios, que se diferencia del ser humano, entre otras cosas, por el hecho de que no tiene orgullo.

     "Seguir al Señor le exige siempre al hombre una profunda conversión, un cambio en el modo de pensar y de vivir. Requiere abrir el corazón a la escucha para dejarse iluminar y transformar interiormente", dijo Benedicto XVI desde su residencia de verano, en una alocución retransmitida en directo por televisión.

     "Un punto clave en el que Dios y el hombre se diferencian es el orgullo: en Dios no hay orgullo, porque es total plenitud y está totalmente dispuesto a amar y dar vida; sin embargo en nosotros, los hombres, el orgullo está íntimamente arraigado y requiere constante vigilancia y purificación", agregó.

     El pontífice aseveró asimismo que el ser humano, que es "pequeño", busca aparentar ser grande, ser el primero, mientras que "Dios no teme agacharse y quedarse el último", por lo que pidió a la Virgen María que muestre a la humanidad el camino de la fe en Jesús a través del amor y la humildad.
    
     "El Evangelio de hoy -dijo- nos habla de una actitud central del cristiano, que debe aprender constantemente de Cristo: no ambicionar el poder y la importancia humana, sino ponerse al servicio de los demás. El poder de Dios se manifiesta precisamente en la humildad, en dejarle como único omnipotente. Que la Virgen María, que mañana celebramos con el título de La Merced, se apiade de nosotros".

Fuente: Artículo extraido del Diario La Razón 23/09/2012