CONTACTA CON NOSOTROS

La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

viernes, 5 de octubre de 2012

Delante de una taza de café
     Estaba sentado en la terraza de un bar esperando que me trajeran el café que había pedido, cuando ví unos muchachos que pasaban delante de mi riendo despreocupadamente.
     Me vino a la memoria el recuerdo de cuando yo tenía esa misma edad. Edad en la que me dedicaba a pasarmelo bien, pensando que la vida no tenía fin y que eso de la religión era para viejos y aburridos.
     ¡Que equivocado estaba!
     Ahora me arrepiento del tiempo perdido en mi formación religiosa.  Tiempo que aun intento recuperar. ¿Por qué será que no me siento lo suficientemente preparado para recibir y entender plenamente la palabra de Dios?, ¿será que los brillos del mundo me ciegan y no dejan ver las cosas que realmente importan?, ¿será que el mal nos distrae del camino con luces de candilejas y placeres vanos?.
     Quizás el trabajo esta siempre a medio hacer y haya que estar permanentemente en guardia para no ser tentados por los oropeles, y prestar mas atención al recogimiento, la meditación, oración y reflexión.
     Desde el fondo del bar veo al camarero que se apróxima con el café y el ruido de la calle silencia mis pensamientos.