CONTACTA CON NOSOTROS

La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

lunes, 5 de noviembre de 2012



¿UNA MISA EXTRAORDINARIA? ¡UNA MISA NORMAL!

4/11/2012

La Militia Templi estuvo presente con su Gran Maestre y una decena de Caballeros, una representación de los SCOUTS DE LA MAGIONE DE POGGIBONSI, y más de 30 miembros de diferentes clases de la misma

     ¿Una misa extraordinaria? ¡Una misa normal! En todas las webs italianas, hasta ahora, el silencio es total. Se recoge este relato desde Riposte Catholique.

[…] La larga procesión de hermandades, del clero y de los fieles, que partió a las 14.30 h de San Salvatore in Lauro, al otro lado del Tíver, después de haber atravesado el puente de Sant’Angelo y de haber recorrido totalmente la Via della Conciliazione, atravesaba la puerta de la Basílica vaticana para reunirse con la multitud de fieles que ya se encontraban en su interior. Y a las 15 h, visiblemente emocionado, el Prefecto del Culto Divino iniciaba la misa pontifical bajo la Cátedra de San Pedro, alrededor de la cual asistían de 2.000 a 3.000 personas sin contar la multitud de detrás de los bancos y los numerosísimos sacerdotes y religiosos.

     Al igual que en las otras ceremonias de esta peregrinación Summorum Pontificum, uno de los aspectos más sorprendentes fue la presencia masiva de sacerdotes diocesanos y seminaristas procedentes de las diferentes universidades pontificias o venidos para la ocasión de Francia, Estados Unidos, Inglaterra, etc.

     Tras los prelados romanos presentes en la ceremonia (Mons. Perl, Mons. Pozzo, recién constituido arzobispo esa misma mañana, Mons. Agostini, Maestro de Ceremonias pontificio, etc.), la presencia más notable, casi oficial, fue la de la Comisión Ecclesia Dei, con su vicepresidente, Mons. Di Noia, rodeado de sus colaboradores. El Rev. De Andrade, miembro de la misma Comisión, dirigió impecablemente la ceremonia ayudado por un sacerdote diocesano, el Rev. Cuneo. El sacerdote asistente fue Mons. Ferrer, vicesecretario de la Congregación para el Culto Divino, el diácono fue el Rev. Reginald-Marie, de la Fraternidad de San Vicente Ferrer, mientras que los otros ministros fueron elegidos entre los seminaristas de los colegios romanos y del clero diocesano.

     Todo quería dar a entender que partiendo de una situación de “privilegio” concedida, allí estaba teniendo lugar en aquel momento —aunque todavía está lejos ese objetivo— una situación normal, debiéndose lo extraordinario de ayer a integrar, poco a poco, paso a paso, tal objetivo en las parroquias, en las diócesis, en los movimientos juveniles, en la misma vida eclesial.

     Esto mismo es lo que el cardenal Cañizares subrayó al final de su homilía (muy espiritual), deteniéndose en un asunto que lleva en el corazón: el Motu Proprio y la pacificación de la Iglesia consigo misma, esto es, con su tradición, cuyo patrimonio es el culto romano tradicional. Cuando el “Ministro de la Liturgia” de Benedicto XVI evoca con mucha sutiliza la “iluminación” que la Constitución Sacrosanctum Concilium debe aportar a ambas formas del rito romano, eso no significa que si ayer el Concilio era interpretado de acuerdo con la liturgia de Pablo VI, hoy también puede muy bien releerse con la ayuda —por no decir con el filtro— de la dicha liturgia de san Pío V.

Fotografías publicadas en Acción Litúrgica (http://accionliturgica.blogspot.com.es/)

Lectura del mensaje del Santo Padre a los participantes en la peregrinación UNA CUM PAPA NOSTRO

     En la Santa Misa pontifical celebrada por el cardenal Cañizares al concluir la peregrinación Una Cum Papa Nostro, se ha hecho conocer el mensaje que el Papa ha enviado a los peregrinos y que ha sido traducido por Pedro López del texto en francés, publicado en Le Forum Catholique el 4-11-2012 (http://www.leforumcatholique.org/message.php?num=649635).

     «Con motivo de la peregrinación internacional a Roma organizada con ocasión del 5.° aniversario del Motu Propio Summorum Pontificum, Su Santidad el Papa Benedicto XVI envía su cordial saludo a todos los participantes, asegurándoles su fervorosa oración. Por este Motu Proprio, el Santo Padre deseó responder a las expectativas de los fieles unidos a las formas litúrgicas precedentes. En efecto, como él lo ha dejado escrito en su carta a los obispos para presentar el Motu Propio, es bueno conservar las riquezas que se engrandecieron en la fe y en la oración de la Iglesia y darles su justo lugar, todo ello en reconocimiento total del valor y la santidad de la forma ordinaria del rito romano. En este Año de la Fe, promulgado cuando la Iglesia celebra el quincuagésimo aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, el Santo Padre invita a todos los fieles a manifestar de manera particular su unidad en la fe; así, ellos serán eficaces agentes de la nueva evangelización. Confiando a todos los participantes de la peregrinación a Roma en la intercesión maternal de la Virgen María, el Santo Padre les envía de todo corazón la Bendición Apostólica.
+ Cardenal Tarcisio Bertone
Secretario de Estado de Su Santidad»