CONTACTA CON NOSOTROS

La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

domingo, 30 de diciembre de 2012



BIENAVENTURADOS LOS QUE BUSCAN LA PAZ

En estas fechas, cuando quedan horas para despedir el año, es bueno recordar las palabras del Santo Padre en la Jornada Mundial de la Paz celebrada en enero del 2012

Fotografía: Jornada Mundial de la Paz

 
SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS
XLV JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ
HOMILÍA DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI

Basílica Vaticana
Domingo 1 de enero de 2012

Queridos hermanos y hermanas

En el primer día del año, la liturgia hace resonar en toda la Iglesia extendida por el mundo la antigua bendición sacerdotal que hemos escuchado en la primera lectura: «El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz» (Nm 6,24-26). Dios, por medio de Moisés, confió esta bendición a Aarón y a sus hijos, es decir, a los sacerdotes del pueblo de Israel. Es un triple deseo lleno de luz, que brota de la repetición del nombre de Dios, el Señor, y de la imagen de su rostro. En efecto, para ser bendecidos hay que estar en la presencia de Dios, recibir su Nombre y permanecer bajo el haz de luz que procede de su rostro, en el espacio iluminado por su mirada, que difunde gracia y paz.
Los pastores de Belén, que aparecen de nuevo en el Evangelio de hoy, tuvieron esta misma experiencia. La experiencia de estar en la presencia de Dios, de su bendición, no en la sala de un palacio majestuoso, ante un gran soberano, sino en un establo, delante de un «niño acostado en el pesebre» (Lc 2,16). De ese niño proviene una luz nueva, que resplandece en la oscuridad de la noche, como podemos ver en tantas pinturas que representan el Nacimiento de Cristo. La bendición, en efecto, viene de él: de su nombre, Jesús, que significa «Dios salva», y de su rostro humano, en el que Dios, el Omnipotente Señor del cielo y de la tierra, ha querido encarnarse, esconder su gloria bajo el velo de nuestra carne, para revelarnos plenamente su bondad (cf. Tt 3,4).
María, la virgen, esposa de José, que Dios ha elegido desde el primer instante de su existencia para ser la madre de su Hijo hecho hombre, ha sido la primera en ser colmada de esta bendición. Ella, según el saludo de santa Isabel, es «bendita entre las mujeres» (Lc 1,42). Toda su vida está iluminada por el Señor, bajo el radio de acción del nombre y el rostro de Dios encarnado en Jesús, el «fruto bendito de su vientre». Así nos la presenta el Evangelio de Lucas: completamente dedicada a conservar y meditar en su corazón todo lo que se refiere a su hijo Jesús (cf. Lc 2,19.51). El misterio de su maternidad divina, que celebramos hoy, contiene de manera sobreabundante aquel don de gracia que toda maternidad humana lleva consigo, de modo que la fecundidad del vientre se ha asociado siempre a la bendición de Dios. La Madre de Dios es la primera bendecida y quien porta la bendición; es la mujer que ha acogido a Jesús y lo ha dado a luz para toda la familia humana. Como reza la Liturgia: «Y, sin perder la gloria de su virginidad, derramó sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo, Señor nuestro» (Prefacio I de Santa María Virgen).
María es madre y modelo de la Iglesia, que acoge en la fe la Palabra divina y se ofrece a Dios como «tierra fecunda» en la que él puede seguir cumpliendo su misterio de salvación. También la Iglesia participa en el misterio de la maternidad divina mediante la predicación, que siembra por el mundo la semilla del Evangelio, y mediante los sacramentos, que comunican a los hombres la gracia y la vida divina. La Iglesia vive de modo particular esta maternidad en el sacramento del Bautismo, cuando engendra hijos de Dios por el agua y el Espíritu Santo, el cual exclama en cada uno de ellos: «Abbà, Padre» (Ga 4,6). La Iglesia, al igual que María, es mediadora de la bendición de Dios para el mundo: la recibe acogiendo a Jesús y la transmite llevando a Jesús. Él es la misericordia y la paz que el mundo por sí mismo no se puede dar y que necesita tanto o más que el pan.
Queridos amigos, la paz, en su sentido más pleno y alto, es la suma y la síntesis de todas las bendiciones. Por eso, cuando dos personas amigas se encuentran se saludan deseándose mutuamente la paz. También la Iglesia, en el primer día del año, invoca de modo especial este bien supremo, y, al igual que la Virgen María, lo hace mostrando a todos a Jesús, ya que, como afirma el apóstol Pablo, «él es nuestra paz» (Ef 2,14), y al mismo tiempo es el «camino» por el que los hombres y los pueblos pueden alcanzar esta meta, a la que todos aspiramos. Así pues, con este deseo profundo en el corazón, me alegra acogeros y saludaros a todos los que habéis venido a esta Basílica de San Pedro en esta XLV Jornada Mundial de la Paz: a los Señores Cardenales; los Embajadores de tantos países amigos que, más que nunca en esta ocasión comparten conmigo y con la Santa Sede la voluntad de renovar el compromiso por la promoción de la paz en el mundo; al Presidente del Consejo Pontificio «Justicia y Paz» que, junto con el Secretario y los colaboradores, trabajan de modo especial para esta finalidad; los demás Obispos y Autoridades presentes; a los representantes de las Asociaciones y Movimientos eclesiales y a todos vosotros, queridos hermanos y hermanas, de modo particular los que trabajáis en el campo de la educación de los jóvenes. En efecto, como bien sabéis, mi Mensaje de este año sigue una perspectiva educativa.
«Educar a los jóvenes en la justicia y la paz» es la tarea que atañe a cada generación y, gracias a Dios, la familia humana, después de las tragedias de las dos grandes guerras mundiales, ha mostrado tener cada vez más conciencia de ello, como lo demuestra, por una parte las declaraciones e iniciativas internaciones y, por otra, la consolidación entre los mismos jóvenes, en los últimos decenios, de muchas y diferentes formas de compromiso social en este campo. Educar en la paz forma parte de la misión que la Comunidad eclesial ha recibido de Cristo, forma parte integrante de la evangelización, porque el Evangelio de Cristo es también el Evangelio de la justicia y la paz. Pero la Iglesia en los últimos tiempos se ha hecho portavoz de una exigencia que implica a las conciencias más sensibles y responsables por la suerte de la humanidad: la exigencia de responder a un desafío tan decisivo como es el de la educación. ¿Por qué «desafío»? Al menos por dos motivos: en primer lugar, porque en la era actual, caracterizada fuertemente por la mentalidad tecnológica, querer no solo instruir sino educar es algo que no se puede dar por descontado sino que supone una elección; en segundo lugar, porque la cultura relativista plantea una cuestión radical: ¿Tiene sentido todavía educar? Y, al fin y al cabo, ¿para qué educar?
Lógicamente no podemos abordar ahora estas preguntas de fondo, a las que ya he tratado de responder en otras ocasiones. En cambio, quisiera subrayar que, frente a las sombras que hoy oscurecen el horizonte del mundo, asumir la responsabilidad de educar a los jóvenes en el conocimiento de la verdad, en los valores y en las virtudes fundamentales, significa mirar al futuro con esperanza. La formación en la justicia y la paz tiene que ver también con este compromiso por una educación integral. Hoy, los jóvenes crecen en un mundo que se ha hecho, por decirlo así, más pequeño, y en donde los contactos entre las diferentes culturas y tradiciones son constantes, aunque no sean siempre inmediatos. Para ellos es hoy más que nunca indispensable aprender el valor y el método de la convivencia pacífica, del respeto recíproco, del diálogo y la comprensión. Por naturaleza, los jóvenes están abiertos a estas actitudes, pero precisamente la realidad social en la que crecen los puede llevar a pensar y actuar de manera contraria, incluso intolerante y violenta. Solo una sólida educación de sus conciencias los puede proteger de estos riesgos y hacerlos capaces de luchar contando siempre y solo con la fuerza de la verdad y el bien. Esta educación parte de la familia y se desarrolla en la escuela y en las demás experiencias formativas. Se trata esencialmente de ayudar a los niños, los muchachos, los adolescentes, a desarrollar una personalidad que combine un profundo sentido de justicia con el respeto del otro, con la capacidad de afrontar los conflictos sin prepotencia, con la fuerza interior de dar testimonio del bien también cuando comporta un sacrificio, con el perdón y la reconciliación. Así podrán llegar a ser hombres y mujeres verdaderamente pacíficos y constructores de paz.
En esta labor educativa de las nuevas generaciones, una responsabilidad particular corresponde también a las comunidades religiosas. Todo itinerario de formación religiosa auténtica acompaña a la persona, desde su más tierna edad, a conocer a Dios, a amarlo y hacer su voluntad. Dios es amor, es justo y pacífico, y quien quiera honrarlo debe comportarse sobre todo como un hijo que sigue el ejemplo del padre. Un salmo afirma: «El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos … El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia» (Sal 103,6.8). Como Jesús nos ha demostrado con el testimonio de su vida, justicia y misericordia conviven en Dios perfectamente. En Jesús «la misericordia y la fidelidad» se encuentran, «la justicia y la paz» se besan (cf. Sal 85,11). En estos días la Iglesia celebra el gran misterio de la encarnación: la verdad de Dios ha brotado de la tierra y la justicia mira desde el cielo, la tierra ha dado su fruto (cf. Sal 85,12.13). Dios nos ha hablado en su Hijo Jesús. Escuchemos lo que nos dice Dios: Él «anuncia la paz» (Sal 85,9). Jesús es un camino transitable, abierto a todos. La Virgen María hoy nos lo indica, nos muestra el camino: ¡Sigámosla! Y tú, Madre Santa de Dios, acompáñanos con tu protección. Amén.
 © Copyright 2012 - Libreria Editrice Vaticana

miércoles, 26 de diciembre de 2012

 
SOLEMNIDAD DE SAN JUAN APOSTOL Y EVANGELISTA
 
Fotografía: Interior de la Iglesía Magistral "San Juan de Jerusalén".
 
     Mañana, jueves 27 de diciembre, solemnidad de san Juan Apóstol y Evangelista, Patrono Principal de la Militia Templi y titular de la Iglesia Magistral "San Juan de Jerusalén", en el Castello della Magione de Poggibonsi, a las 18 h, el nuevo sacerdote don Andrea Cappelli celebrará la solemne Santa Misa, tras la cual seguirá la tradicional bendición del vino nuevo en honor del Apóstol.
 
 
     A los fieles católicos que participaren en el sagrado rito o que visitaren la Iglesia de la Magione en este día, el Sumo Pontífice les concede el don de la Indulgencia Plenaria de acuerdo con las condiciones previstas en el Enchiridion de Indulgencias.  

martes, 25 de diciembre de 2012


QUE ES LA ORDEN DE LOS POBRES CABALLEROS DE CRISTO - MILITIA TEMPLI
Fotografía: Iglesia de la Maggione en la Sede Magistral de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo.
  

     Por desgracia muchos son los que visitan el Blog y se quedan solo en nuestros artículos, sin profundizar en los documentos que se contienen en el mismo, por eso, a lo mejor por no haberlo hecho desde el principio, a continuación exponemos un breve resumen sobre quienes somos, esta es nuestra historia canónica, nuestro alma es Nuestra Regla, nuestra devoción Nuestro Señor Jesuscristo y Nuestra Señora y Reina de la Milicia la Virgen María y nuestro principal voto, la obeciencia a la Santa Madre Iglesía, al Santo Padre y los Obispos y a Nuestro Gran Maestre.

   La Milicia del Temple se fundó el 17 de mayo de 1979 mediante escritura pública otorgada ante el Notario de Florencia don Alberto Chieffi.

   El 26 de mayo de 1979, don Giulio Salusti, perteneciente al clero de la Archidiócesis de Siena, en su calidad de Delegado de S.E.Rvma. el Arzobispo de Siena, Monseñor Mario J. Castellano,  OP, procedió a realizar la primera investidura de acuerdo con el Pontifical Romano; en ese mismo día, el conde Marcello A. Cristofani della Magione, fue elegido Gran Maestre de la Milicia del Temple.

   El 21 de septiembre de 1979, la Milicia del Temple adquirió su personalidad jurídica, de acuerdo con el artículo 12 del Código Civil italiano, a través de resolución del Presidente de la Junta Regional Toscana, el honorable Mario Leone.

   Su Excelencia Reverendísima Monseñor Castellano, dictó los siguientes Decretos:

·         El 7 de noviembre de 1980, sobre Aprobación del Calendario Litúrgico propio de la Milicia del Temple.
·         El 28 de octubre de 1981, sobre Autorización para la Celebración de la Santa Misa Vespertina los Domingos y Fiestas de Precepto, para los miembros de la Milicia del Temple.
·         El 28 de agosto de 1982, sobre Donación de un Tabernáculo de Plata para su uso en la Capilla del Castello dela Magione.
·         El 17 de diciembre de 1982, sobre Designación de S.E. Monseñor Fausto Vallainc, Obispo de Alba, como Obispo Protector de los Caballeros de la Milicia del Temple.
·         El 21 de diciembre de 1982, sobre Aprobación de las Fórmulas de Oración para Recitar en la Liturgia de las Horas.
·         El 22 de febrero de 1983, sobre Atribución del Ministerio Extraordinario de la Eucaristía al Gran Maestre y a tres Caballeros de la Milicia del Temple.
·         El 19 de septiembre de 1987, S.E. Monseñor Fernando Charrier, Obispo Auxiliar y Vicario General de la Archidiócesis de Siena, por mandato del Arzobispo Monseñor Castellano, celebró la Solemne Consagración y Dedicación de la Iglesia del Castello dela Magione, como sede magistral de la Milicia del Temple (Iglesia ya bendecida anteriormente por Monseñor Castellano en 1982). Con motivo de esta  Consagración y Dedicación, la Santa Penitenciaría Apostólica, acogiendo la petición de don Giulio Salusti, “in spiritalibus Moderatore”, y del conde Cristofani dela Magione, “Magistro piae Consociatonis al eodem Archiepiscopo Senensi canonice agnitae sub denominatione Militiae Templi”, concede la Indulgencia Plenaria con las acostumbradas condiciones durante el mismo día de la Consagración y los siguientes ocho días, así como durante la memoria litúrgica de los años venideros (Decreto número 74/87/I del 16 de junio de 1987, firmado por Monseñor Luigi de Magistris, Regente de la Santa Penitenciaría Apostólica).
·         La voluntad de imprimir un fuerte carácter católico a la Milicia del Temple, nos llevó a buscar el reconocimiento canónico al Arzobispo de Siena y a elaborar las Constituciones en las que tal carácter surja con toda su importancia. El Arzobispo Monseñor Castellano participó personalmente en la redacción de dichas Constituciones como atestiguan las numerosas intervenciones de su propio puño en diferentes proyectos y las reflexivas declaraciones procedentes de su parte, hasta el punto de que no es errada nuestra creencia de considerar a Monseñor Castellano como una especie de cofundador de la Milicia del Temple.
·         El 8 de septiembre de 1988, S.E. Monseñor Castellano, sobre la base de los cánones 299, 312 y 322 del Corpus Iuris Canonici, declaró como fin de la Milicia del Temple la formación “de una comunidad de fe y de vida cristiana”, haciendo suyos los ideales y el estilo de vida descrito por san Bernardo de Claraval en su Liber ad Milites Templi de laude novae militiae, y concedió personalidad jurídica canónica a la asociación privada de fieles laicos denominada “Milizia del Tempio (Associazione dei Cavalieri del Tempio)”, aprobando al mismo tiempo sus Estatutos (Decreto número 24/88). La noticia del reconocimiento canónico se publicó en el Boletín Diocesano, Año XXI, septiembre-octubre de 1988, número 9-10, página 46.
·         El 13 de septiembre de 1989 la Santa Penitenciaría Apostólica dictó dos Decretos sobre la concesión perpetua de Indulgencias Plenarias a los fieles que visitasen la Iglesia del Castello dela Magione con ocasión de la solemnidad del calendario litúrgico propio de la Milicia del Temple a “sodalibus consotiationis appellatae Milicia del Temple, qui emiserint vel renovaverint, saltem privatim, promissionem fideliter servandi propia statuta…[1] (Decretos números 69/89/I y 70/89/I, firmados por Monseñor Luigi de Magistris, Regente).
·         El 18 de noviembre de 1990, S.E. Monseñor Gaetano Bonicelli, nuevo Arzobispo Metropolitano de Siena, teniendo en cuenta los anteriores Decretos de Monseñor Castellano y habiendo constatado que los Caballeros y las Damas de la Milicia del Temple estaban “generosamente impregnados en la alabanza a Dios y en la liturgia y siguiendo el camino de una sólida espiritualidad”, decretó la aprobación de la Regla de los Pobres Caballeros de Cristo de la Orden de la Milicia del Temple. Tal Decreto fue publicado íntegramente en el Boletín Diocesano, año XXIII, noviembre-diciembre de 1990, número 11-12, páginas 136 y 137.
·         El 22 de marzo de 1993, S.E.Rvma. el Señor Cardenal Silvio Oddi asumió el Patronato de la Milicia del Temple.
·         En julio de 1997, tuvimos la satisfacción de ver incluida la Milicia del Temple en el IX Volumen del Diccionario de los Institutos de Perfección publicado por la Edición Paulina. La Milicia del Temple se inscribió dentro de la voz Templarios con la específica declaración de que se trataba de una nueva fundación “sin pretender una directa filiación de la antigua Orden” (col. 904).
·         El 19 de agosto de 1998, S.E. Monseñor László Dankó, Arzobispo Metropolitano de Kalocsa-Kecskemét (Hungría), autorizó la actividad de la Milicia del Temple en todo el territorio de su archidiócesis (Prot. ad 370/1998).
·         El 1 de diciembre de 1998, S.E. Monseñor Asztrik Várszegi, de la Ordo Sancti Benedicti, Archiabad de Pannonhalma (Hungría), autorizó la actividad de la Milicia del Temple en el territorio de su abadía.
·         El 22 de septiembre de 1999, el Presidente de la Conferencia Episcopal Húngara, S.E. Monseñor István Serégely, informó al Gran Maestre que los obispos húngaros no habían encontrado ninguna objeción “acerca del establecimiento de la Milicia del Temple en Hungría”, en cuanto “la Orden, que acentúa especialmente la pobreza, puede prestar un servicio significativo a la sociedad húngara, con la vida ejemplar, la actividad caritativa y devota de sus miembros y con la defensa de los intereses de la Iglesia” (Prot. número 1595/1999).
·         El 21 de noviembre de 1999, la Santa Penitenciaría Apostólica concede, por un septenio, el don de la Indulgencia Plenaria con la mayor solemnidad de la Iglesia Católica y también “quoties id turmatim praestaverint[2] a los fieles que de acuerdo con las habituales condiciones visitaren la Iglesia del Castello dela Magione (domui principi sodalitatis[3]) (Decreto número 146/99/I, firmado por S.E. Monseñor Luigi De Magistris, Obispo titular de Nova, Regente de la Penitenciaría Apostólica).
·         El 30 de abril del 2000, como consecuencia del progresivo empeoramiento de la salud del Eminentísimo Cardenal Oddi, S.E.Rvma. el Señor Cardenal Edouard Gagnon, PSP, Presidente del Pontificio Consejo para los Congresos Eucarísticos Internacionales, aceptó la elección como nuevo Cardenal Patrono de la Milicia del Temple, en consideración al hecho de que ésta “ha demostrado ampliamente su fidelidad a la Iglesia como también al resto de la tradición de la antigua Orden, de la cual la nueva Milicia Templaria trae su inspiración tanto ideal como espiritual”, subrayando “con satisfacción que la fidelidad a la Iglesia se ha concretado en la formación de los Caballeros preparados bajo la observancia de la Regla y al servicio de los demás”.
·         El 18 de agosto del 2000 S.E. Monseñor Karl-Josef Rauber, Nuncio Apostólico en Hungría, redacta una declaración en la cual “declara que la Milicia del Temple – Orden de los Pobres Caballeros de Cristo ha sido reconocida por el Arzobispo de Siena, conforme a las leyes de la Iglesia Católica, en 1988 y 1990 y su actividad en la diócesis húngara, ha sido admitida por la Conferencia Episcopal Húngara…”
·         El 30 de enero del 2001, otra vez más, la Penitenciaría Apostólica confirmó perpetuamente la disposición del Decreto precedente (Decreto número 14/01/I, firmado por S.E.Rvma. el Señor Cardenal William Wakefield Baum, Penitenciario Mayor, y por Monseñor Luigi De Magistris, Obispo titular de Nova, Regente de la Penitenciaría Apostólica).
·         El 14 de febrero del 2001, el Arzobispo Bonicelli, dictó la ejecución canónica del anterior Decreto (Decreto Prot. 12/01).
·         Como consecuencia de la expansión de la Milicia del Temple más allá de la Archidiócesis de Siena, de Italia y de Europa, el Arzobispo Bonicelli repetidamente nos aconsejó presentar una solicitud formal ante la Santa Sede a fin de obtener el reconocimiento del Derecho Pontificio. A continuación, el Gran Maestre, en fecha 17 de mayo del 2001, presentó a S.E. el Señor Cardenal Darío Castrillón Hoyos, Presidente de la Comisión Pontificia “Iglesia de Dios” la anterior solicitud, acompañada de:
1.      Carta de S.E. Monseñor Bonicelli en la que afirmó: “Soy yo también quien, frente a la expansión de la Institución de la Milicia del Temple, sugirió que fuese solicitado un reconocimiento pontificio, magari ad experimentum. La cobertura canónica diocesana a través de una simple Asociación diocesana de fieles, me parecía y me parece todavía insuficiente” (Prot. 50/2001 del 12 de mayo del 2001).
2.      Carta de S.E. Monseñor Castellano que “en mi calidad de Arzobispo Emérito, a través de la consideración y el afecto (aumentados) hacia esta Asociación privada de fieles”, se declaró “en condiciones de dar asesoramiento favorable para apoyar plenamente su reconocimiento pontificio”, con la finalidad de que se consolidase “la vida religiosa y de apostolado que los Caballeros del Temple viven según su Regla y la tradición que se formó en estos 22 años de generoso servicio eclesial”.
·         Posteriormente, el 10 de agosto del 2002, S.E. el Cardenal Edouard Gagnon, PSS, en una carta dirigida a S.E. el Cardenal Presidente de la Comisión “Iglesia de Dios”, elogió a los miembros de la Milicia del Temple por “el modo por el que pueden infundir en los jóvenes, estudiantes universitarios o principiantes en el mundo del trabajo, un deseo profundo de santidad, de servicio a la Iglesia o a la sociedad, y una adhesión sin demora a la Doctrina de la Iglesia y a la persona del Santo Padre”.
·         El 12 de septiembre del 2002, el Arzobispo Castellano envió una segunda carta a la Pontificia Comisión “Iglesia de Dios” en la que, entre otras cosas, afirmó haber “siempre constatado en ellos [a saber, en los miembros de la Milicia del Temple], una fe católica sin compromisos, un amor sincero a la Iglesia Católica, un acatamiento filial al Sumo Pontífice y una gran veneración por los Obispos”.

***

   Desde el día de su fundación hasta hoy en día, en la Iglesia del Castello dela Magione, se cantan las Vísperas y cada domingo y fiesta de guardar se celebra la Santa Misa.

   A lo largo de sus 30 años de vida, la Milicia del Temple, ha recibido en su Sede Magistral, en Poggibonsi, la visita de los Eminentísimos Señores Cardenales Silvio Oddi, Alfons María Stickler, SDB, Edouard Gagnon, PSS, y Antonio Innocenti; y de varios Excelentísimos Arzobispos y Obispos. Todos, en la Iglesia del Castello dela Magione han celebrado el Santo Sacrificio de la Misa, y algunos de ellos han presidido investiduras de Caballeros o han administrado Sacramentos.





sábado, 15 de diciembre de 2012




Llega la Navidad, de hecho la tenemos ya encima, pero realmente sabemos que significa. Para la mayoría, es tiempo de alegría, cenas con los amigos, reuniones familiares, para los pequeños es poner el árbol y adornarlo, salir a ver los distintos Belenes que hay en la ciudad, pero es algo más que todo eso, la Navidad es la fecha en la que celebramos el nacimiento de Jesús, hijo de Dios, sí, ese que vino al mundo para ofrecer su vida por nuestros pecados, el que nada más nacer ya  sabía su propósito, dar la vida por todos nosotros. Por eso el ángel dijo “No temáis! He aquí os doy nuevas de gran gozo, para todas las personas, os ha nacido hoy un salvador que es Cristo Jesús…”.
Desde la alegría que nos debe producir la llegada de nuestro Salvador, debemos reflexionar sobre algo muy importante, el espíritu de la Navidad que trae consigo en todos nosotros cosas tan bonitas, y quizás la más importante es la de florecer la solidaridad con los más necesitados, es eso, el espíritu de unas fiestas que cuando pasan, se acaba todo lo bonito, pero el espíritu de Cristo el que realmente sustenta este espíritu navideño, ese dura todo el año. Si todo el año celebramos que Jesús está entre nosotros, esas virtudes tan importantes que afloran en estas fechas estarán presentes en nosotros todo el año. Y ese mismo espíritu es el que nos debe guiar permanentemente para estar al lado de los que sufren por pasar necesidades, de los que sufren por pasar enfermedades y de los que sufren por no haber encontrado aun el camino de Dios, con todos ellos debemos ejercer de Pobres Caballeros de Cristo y atenderlos y estar a su lado como peregrinos que son.
Como dijo el beato Juan Pablo II “La humanidad es una gran, inmensa familia. Esto está demostrado por lo que sentimos en nuestros corazones en Navidad. (Papa Juan Pablo II)”
Desde la Preceptoría de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Militia Templi deseamos que el espíritu de la navidad sea para todos el espíritu de Cristo y esté presente en nosotros todo el año 2013.

viernes, 7 de diciembre de 2012

LA INMACULADA CONCEPCIÓN


    El Santo Padre Pío IX pronuncia y define en la Constitución Ineffabilis Deus de fecha 8 de diciembre de 1854 que en el primer instante de su concepción, por gracia de Dios, en vista de los méritos de Jesucristo, el Salvador del linaje humano, María fue preservada de toda mancha de pecado original. A continuación  transcribimos dos párrafos de la citada Constitución:

1.- María en los planes de Dios.
     El inefable Dios, cuya conducta es misericordia y verdad, cuya voluntad es omnipotencia y cuya sabiduría alcanza de límite a límite con fortaleza y dispone suavemente todas las cosas, habiendo, previsto desde toda la eternidad la ruina lamentabilísima de todo el género humano, que había de provenir de la transgresión de Adán, y habiendo decretado, con plan misterioso escondido desde la eternidad, llevar al cabo la primitiva obra de su misericordia, con plan todavía más secreto, por medio de la encarnación del Verbo, para que no pereciese el hombre impulsado a la culpa por la astucia de la diabólica maldad y para que lo que iba a caer en el primer Adán fuese restaurado más felizmente en el segundo, eligió y señaló, desde el principio y antes de los tiempos, una Madre, para que su unigénito Hijo, hecho carne de ella, naciese, en la dichosa plenitud de los tiempos, y en tanto grado la amó por encima de todas las criaturas, que en sola ella se complació con señaladísima benevolencia. Por lo cual tan maravillosamente la colmó de la abundancia de todos los celestiales carismas, sacada del tesoro de la divinidad, muy por encima de todos los ángeles y santos, que Ella, absolutamente siempre libre de toda mancha de pecado y toda hermosa y perfecta, manifestase tal plenitud de inocencia y santidad, que no se concibe en modo alguno mayor después de Dios y nadie puede imaginar fuera de Dios.

     Y, por cierto era convenientísimo que brillase siempre adornada de los resplandores de la perfectísima santidad y que reportase un total triunfo de la antigua serpiente, enteramente inmune aun de la misma mancha de la culpa original, tan venerable Madre, a quien Dios Padre dispuso dar a su único Hijo, a quien ama como a sí mismo, engendrado como ha sido igual a sí de su corazón, de tal manera que naturalmente fuese uno y el mismo Hijo común de Dios Padre y de la Virgen, y a la que el mismo Hijo en persona determinó hacer sustancialmente su Madre y de la que el Espíritu Santo quiso e hizo que fuese concebido y naciese Aquel de quien él mismo procede.
 18.Definición.

     Por lo cual, después de ofrecer sin interrupción a Dios Padre, por medio de su Hijo, con humildad y penitencia, nuestras privadas oraciones y las públicas de la Iglesia, para que se dignase dirigir y afianzar nuestra mente con la virtud del Espíritu Santo, implorando el auxilio de toda corte celestial, e invocando con gemidos el Espíritu paráclito, e inspirándonoslo él mismo, para honra de la santa e individua Trinidad, para gloria y prez de la Virgen Madre de Dios, para exaltación de la fe católica y aumento de la cristiana religión, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los santos apóstoles Pedro y Pablo, y con la nuestra: declaramos, afirmamos y definimos que ha sido revelada por Dios, y de consiguiente, qué debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles, la doctrina que sostiene que la santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original, en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, salvador del género humano. Por lo cual, si algunos presumieren sentir en su corazón contra los que Nos hemos definido, que Dios no lo permita, tengan entendido y sepan además que se condenan por su propia sentencia, que han naufragado en la fe, y que se han separado de la unidad de la Iglesia, y que además, si osaren manifestar de palabra o por escrito o de otra cualquiera manera externa lo que sintieren en su corazón, por lo mismo quedan sujetos a las penas establecidas por el derecho.

    
              MISA TRADICIONAL EN PUERTO RICO

     Nuestro Hermano dom. Edgardo Juan Cruz Ramos, de la Preceptoría de Puerto Rico, nos ha enviado estas bellas imágenes de la Santa Misa celebrada en la Parroquía de San José, sita en la ciudad de Guaynabo con motivo de la fiesta de San Nicolás. El celebrante es el Revdo P. don Brian Harrison, OS, pionero y gran amigo del apotolado litúrgico tradicional en Puerto Rico y del movimiento pro-vida, así como de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo . Militia Templi.

    El Revdo. P. don Brian Harrison,comenzo los estudios para el Sacerdocio en 1979 en el Seminario Mayor de Sydney, y despues de terminar su licenciatura en Teología en la Universidad Angelicum de Roma, fue ordenado como  Sacerdote en la Basílica de San Pedro en 1985 por su Santidad  el Papa Juan Pablo II . En 1997 obtuvo su doctorado en Teología Sistemática, summa cum laude, en el Ateneo Pontificio de la Santa Cruz en Roma.

    Desde aquí elevamos nuestras oraciones para que en ese país hermano nuestro siga floreciendo la semilla de la liturgia tradicional y de fortaleza a todos los que están trabajando por ello, para mayor gloria de Dios Nuestro Señor.

Parroquía de San José


                                           A la derecha el nuestro Hermano dom. Edgardo ayudando al Revdo. P. Brian.


jueves, 6 de diciembre de 2012




     Calendario litúrgico de la Forma Extraordinaria 2012-2013. (225 páginas). Encuadernación en espiral con tapa plástica traslúcida e impresión en color. Este calendario contiene el ordo diario de la misa y del oficio divino de todo el año litúrgico, con introducciones a los tiempos litúrgicos y sus normas, a las fiestas más importantes y a algunas peculiaridades de la forma extraordinaria del Rito Romano. Además contiene en Apéndice, las lecciones contratas de la fiesta de los santos aprobadas para el Calendario Nacional del Reino de España (1963). Como novedad con respecto al publicado el año pasado, el presente calendario trae las citas de las lecturas diarias de la Santa Misa con una frase resumen. Además se han añadido los títulos de las misas correspondientes a cada celebración.

PRECIO: 9,50 euros + gastos de envío.

PEDIDOS:
Hermanos de la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina
Tlfno. (00 34) 619 011 226
Dirección postal: Pasaje de las Hazas, 2 Bº N45002 TOLEDO (ESPAÑA)



martes, 4 de diciembre de 2012




PROGRAMA DE LOS MESES DE DICIEMBRE DEL 2012 Y ENERO DEL 2013, EN LA SEDE MAGISTRAL

DEL 29 DE NOVIEMBRE AL 7 DE DICIEMBRE

·         18:40 h: Después de la Santa Misa y del rezo de Vísperas, novena de la Inmaculada.

DEL VIERNES 7 AL DOMINGO 9 DE DICIEMBRE

·         Consejo Magistral.

SÁBADO, 8 DE DICIEMBRE

·         09:30 h: Santa Misa solemne de la Inmaculada Concepción. Fiesta conmemorativa del 25º aniversario de la ordenación sacerdotal de don Mario Cardoso da Cruz, nuestro Capellán.

SÁBADO, 15 DE DICIEMBRE

·         11:00 h: Bautismo de Giulio Mecacci.

DEL SÁBADO 15 A DOMINGO 23 DE DICIEMBRE

·         21:30 h: Novena de la Santa Navidad.

SÁBADO, 22 DE DICIEMBRE

·         18:00 h: Recepción del sacramento de la Confirmación por parte de Gaia Grassi, Chiara Salvestrini y Guglielmo Salvestrini.

LUNES, 24 DE DICIEMBRE

·         22:00 h: Santa Misa solemne de la Natividad del Señor. Inauguración del pesebre de los grupos Scouts “Lupetti” (lobeznos) y “Coccinelle” (cochinillas). Intercambio de regalos del Grupo Scout.

MARTES, 25 DE DICIEMBRE

·         09:30 h: Santa Misa solemne de Navidad.

JUEVES, 27 DE DICIEMBRE

·         18:00 h: Santa Misa solemne de san Juan Apóstol y Evangelista, titular de la Iglesia Magistral y patrono de la Militia Templi. A su terminación: Bendición del vino nuevo.

LUNES, 31 DE DICIEMBRE

·         17:00 h: Canto del “Te Deum”.

MARTES, 1 DE ENERO

·         09:30 h: Santa Misa solemne de la Octava de Navidad (Circuncisión del Señor).

DOMINGO, 13 DE ENERO

·         09:30 h: Fiesta de la Sagrada Familia. Comida en la Maggione con motivo de tal fiesta (Se recuerda que todos los domingos y algunas fiestas de entre semana es obligatoria la asistencia a la Santa Misa: por ejemplo, en este programa, el 8 y el 25 de diciembre y el 1 de enero).


VIERNES DE FORMACIÓN

1.er VIERNES DEL MES

·         18:40 h: Santa Misa.
·         19:20 h: Rezo de Vísperas. A continuación, cena y reunión de formación para los Escuderos.

2.º VIERNES DEL MES

·         18:40 h: Santa Misa.
·         19:20 h: Rezo de Vísperas. A continuación, cena y reunión de formación para Caballeros y Damas.

3.º VIERNES DEL MES

·         18:40 h: Santa Misa.
·         19:20 h: Rezo de Vísperas. A continuación, cena y reunión de formación para los Escuderos y jóvenes del Grupo Scout.

4.º VIERNES DEL MES

·         18:40 h: Santa Misa.
·         19:20 h: Rezo de Vísperas. A continuación, cena convite abierta a todos los miembros por cualquier título de la Militia, a sus familiares y a otros eventuales huéspedes, con una probable breve conferencia de interés general.

NOTA

·         Todas las cenas son siempre abiertas para los Caballeros, Damas, Novicios, Novicias, Oblatos y Oblatas y sus familiares, previa comunicación a la señora Cristina Neri Vannoni.