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La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

viernes, 24 de mayo de 2013



MES DE MAYO - HIMNO AKÁTHISTOS[1]
   Con motivo del mes de mayo, publicamos algunas oraciones de los primeros escritores cristianos dirigidas a la Virgen María.
   Anfiloquio, que estudió en Antioquía, practicó la abogacía en Constantinopla y en el 373 fue hecho obispo de Iconio, dirige a santa María preciosas alabanzas que pueden ayudarnos…
   Reproducimos a continuación parte de uno de ellas:
Estrofa 4.ª
La Virtud de lo alto
La cubrió con su sombra
E hizo Madre a la esposa inviolable.
Aquel seno de Dios fecundado
Germinó como fértil arado
Para todo el que busca la gracia
Y aclama:
¡ALELUYA!

   El Himno Akáthistos (que literalmente significa «estando de pie», porque se canta en esta posición) es el himno mariano más famoso del Oriente cristiano y quizá de la Iglesia entera. Compuesto en griego, a finales del siglo V, es de autor desconocido. Su paternidad se ha atribuido a diversos personajes, pero no hay ninguna prueba concluyente, y quizá sea mejor así. Como dice un comentarista moderno, «está bien que el himno sea anónimo. Así el himno es de todos, porque es de la Iglesia».
Efectivamente, desde principios del siglo VI la Iglesia bizantina lo incluyó en su liturgia como la expresión más alta del culto a la Santísima Virgen y lo canta en muchas ocasiones, de modo especialmente solemne en el sábado de la 5.ª semana de Cuaresma. 

   La estructura métrica del texto original es de una perfección suma, difícil de verter a otras lenguas. Las veinticuatro estrofas que lo componen (unas más largas, otras más breves, alternativamente) se distribuyen por igual en dos partes: una evangélica y otra dogmática. La primera parte escenifica la narración evangélica en una serie de cuadros, que van desde la Anunciación al encuentro de María con el anciano Simeón en el Templo de Jerusalén. La segunda parte expone los principales artículos de la fe mariana de la Iglesia: perpetua virginidad, maternidad divina, mediación de gracia desde el Cielo. 

   El Himno Akáthistos es común a todos los cristianos de rito bizantino, sean católicos u ortodoxos. Constituye, pues, un puente vetusto y solemne hacia la plena comunión entre la Iglesia de Oriente y de Occidente. 





[1] La versión íntegra en castellano, vertida por el P. Jesús Castellano, está en http://www.akathistos.es/index_archivos/castellanocervera.pdf