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La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

martes, 20 de agosto de 2013

   SOBRE LA LITURGIA TRADICIONAL.

   Ya hemos introducido en el blog dos artículos sobre la problemática suscitada por la parte del Decreto que pretender obligar a las Franciscanos de la Inmaculada a renunciar a la Misa Tradicional y no he podido resistirme a realizar un comentario, Dios quiera que no sea desafortunado pues no domino el arte de la oratoria y menos el de la expresión escrita pero en cualquier caso si el de decir lo que realmente pienso.

   Llevamos ya unos años con el tan traído tema de la libertad de utilizar por los sacerdotes o bien el Misal del Beato Juan XXIII o bien el del Papa Pablo VI. El último episodio de esta controversia ha sido por decirlo de alguna manera, esta prohibición a este Instituto religioso.

   En este blog se han publicado artículos varios sobre el significado del Cristianismo en la civilización occidental, como uno de los tres pilares de la misma junto al Derecho Romano y a la Filosofía griega, y también nos hemos atrevido a decir que ese cemento del pilar llamado cristianismo el que ha hecho que sirva de nexo de unión al resto del pilar y lo mantenga robusto y fuerte sin lugar a duda ha sido la liturgia tradicional, creo que a estas alturas, esto es algo que nadie debería poner en duda. No se trata de ningún dogma de fe hacer esta afirmación, se trata de una verdad palpable, cualquier historiador conocedor de la historia de la Iglesia, de la historia de nuestra vieja Europa sea o no católico si es justo y objetivo en su apreciación le dará el valor que desde aquí le estoy dando a esta afirmación.

   Es muy triste ver que una liturgia como la tradicional, que se ha mantenido a lo largo de los siglos,  que ha servido para unir en la adoración a Dios Nuestro Señor a gentes de distintos países del orbe cristiano, que ha servido para que el Latín, la madre de muchas de nuestras lenguas, se mantenga viva y hoy podamos decir que aun no es una lengua muerta, repito es triste y lamentable que esta riqueza,  este tesoro de la Iglesia que el Santo Padre Benedicto XVI quiso proteger y poner en valor para que nuevamente fuese utilizada libremente dentro de la Iglesia Católica sea uno de los motivos que más controversias está causando dentro de los Católicos.
Me sorprende y mucho el hecho de que ya se haya designado con un nombre a los seguidores de la liturgia tradicional, “tradicionalistas”, y lo que más me duele es que es utilizado en algunos casos de forma despectiva y excluyente por los que con tanto ahínco pelean contra este grupo de católicos y que en su día también criticaron y estuvieron frente a Benedicto XVI, esos que dejaron sólo al Santa Padre, al sucesor de Pedro en la tierra, esos que intentaron derribarle y que se alegraron cuando en uno de los mayores gestos de humildad que puede tener un persona se retiró a un segundo plano cuando estaba al frente de más de mil millones de fieles (que pocos políticos, por no decir ninguno, serían capaz de realizar semejanteacto), me imagino que muchos lo celebraron y se creyeron vencedores de una batalla que realmente han perdido, si, han perdido la batalla más importante de su vida como católicos,  la batalla de la coherencia con el ser católico, dejaron de ser fieles al Santo Padre, pasaron de ser críticos a ser enemigos, a amenazar con abandonar la casa común que formamos todos los católicos.

   Hoy, he vuelto a leer algunos párrafos del excelente libro del Padre Manuel María de Jesús, de la Fraternidad Cristo Sacerdote y Santa María Reina, es un libro cuya lectura recomiendo, solo el título del libro habla por sí mismo  Summorum Pontificum ¿Un problema o una riqueza? , en el mismo se reseñan citas de algunos cardenales que hacen honor al título del libro, en el cual evidentemente lo que deja claro que este tesoro que tiene la Iglesia conocido como la liturgia tradicional no es un problema como quieren hacer ver algunos, sino una riqueza que muchos queremos que se mantenga ya que hemos elegido  acercarnos a Dios y rezar a él como lo hacían nuestros antepasados, como se ha hecho en la Iglesia durante siglos y esto no significa ni mucho menos negarse a aceptar la evolución de la sociedad y que ésta no se traslade a la Iglesia, ni muchos menos, significa que queremos proteger es inmensa riqueza que aunque no está guardada en los museos vaticanos es digna de la más alta protección. Queremos y pedimos que la Iglesia se mantenga fiel a toda la obra que han hecho y construidos tantos y tantos católicos muchos de los cuales murieron mártires de la fe por mantenerse fieles a la obra de Dios. Dejo una de las citas que aparecen en el libro del Padre Manuel María de Jesús, corresponde al Santo Padre Benedicto XVI:

   “No hay ninguna contradicción entre una y otra edición del Missale Romanum. En la historia de la Liturgia hay crecimiento y progreso pero ninguna ruptura. Lo que para las generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser improvisamente totalmente prohibido o incluso perjudicial. Nos hace bien a todos conservar las riquezas que han crecido en la fe y en la oración de la Iglesia y de darles el justo puesto”.

Un Pobre Caballero de Cristo.