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La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

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viernes, 16 de agosto de 2013


PEREGRINACIÓN CATÓLICA A CACICA (SUCEAVA-RUMANÍA)



La basilica minor católica y santuario nacional Adormirea Macii Domnului, en Cacica. Foto del autor.

   Los muchísimos monasterios de Bucovina son una muestra de la religiosidad del pueblo rumano, declarados por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. La mayoría de los rumanos son cristianos ortodoxos (89 %), existiendo otras creencias como los cristianos católicos (5,60 %), protestantes (3,70 %), musulmanes (0,40 %) y otras minorías.
   En el Norte del país se encuentra la pequeña ciudad de Cacica, de unos 4.500 habitantes, donde radica la iglesia católica de la Asunción de la Virgen María, convertida en Basilica Minor por el papa Juan-Pablo II, en el año 2000 y, en la actualidad, santuario nacional. Es uno de los mayores centros de peregrinación del catolicismo de todo el Este de Europa. Todos los años se celebra allí esta peregrinación el día 15 de agosto, con gran solemnidad y con motivo de la Asunción de la Virgen María.
Cacica fue fundada a finales del s. XVIII por un grupo de familias polacas que trabajaban allí en sus famosas minas de sal. De ahí que desde entonces exista en ella una gran comunidad polaca que fue la que fundó la iglesia de la Asunción de la Virgen María en el año 1904. 
   Cada año, durante los días 14 y 15 de agosto, tiene lugar en Cacica esta impresionante peregrinación para hacer sus pedimentos a la Virgen María, para confesarse y para participar en la Santa Misa en la gran explanada existente frente a la puerta procesional de la basilica minor. Los peregrinos, ante la carencia de lugares de hospedaje, duermen en tiendas de campaña o al aire libre junto al santuario. La víspera del 15 de agosto tiene lugar una procesión   con   velas,  pero  el  mayor  acto  tiene  lugar —¿cómo no?— el citado día 15, donde a las 11 de la mañana tiene lugar en la explanada de la basílica una solemne misa, de unas dos horas de duración. Asisten peregrinos católicos de toda Rumanía y de los países vecinos: Ucrania, República de Moldova, Grecia, Italia (este año han venido varios grupos de monjas), Austria, Alemania, Hungría, Francia y, sobre todo, de Polonia. La misa ha sido concelebrada este año por un total de 40 sacerdotes, tanto nacionales como extranjeros, y 3 obispos: El de Iaşi, que la presidió, monseñor Petru Gherghel, su obispo auxiliar, monseñor Aurel Perca, y ¡el obispo de Lérida!, monseñor Joan Piris Frigola.
Entre las autoridades civiles se encontraban presentes: El presidente del Conciliul Judeţean Suceava, Ioan Cătălin Nechifor, el embajador de Polonia en Bucarest, la alcaldesa de Cacica, Elena Boloca y, comenzada la misa, llegó el primer ministro rumano, Victor Ponta, procedente del monasterio ortodoxo de Putna, en las cercanías que, tras la misa, marchó de nuevo a este monasterio. Desde el lugar donde se bajó de su vehículo, en las proximidades de la basílica, rodeado de una fuerte escolta, fue recibido por el pueblo con ramos de flores de albahaca y un anciano le dio la bienvenida con estas palabras: Bine aţi venit, Maria Ta![1] Ponta le contestó que no se esperaba tal recibimiento. A continuación una mujer le regaló un ramo de flores de albahaca, que el primer ministro entregó a su hija, Irina, que le acompañaba.  


El primer ministro Victor Ponta y su séquito en la peregrinación del 15-8-13. Fuente: Adevărul del 16-8-13

   La mañana no acompañó a los peregrinos ya que la lluvia no cesó durante toda la misa y la temperatura rondaba los 18º C. Mas estas adversidades climatológicas no desanimaron a los peregrinos que en número aproximado de 25.000[2] llenaron completamente la explanada y las cercanías. Testigo de todo ello es el autor de esta pequeña crónica que tuvo que dejar el coche a una distancia de más de 2 km del santuario y en una huerta particular donde admitían, previo pago de 10 lei, el aparcamiento de cada vehículo. Pero la cola de vehículos aparcados llegó hasta los 5 km de distancia. Según fuentes del diario Adevărul, fue de 6.000 el número de vehículos estimados.

   Al comienzo de la Santa Misa Solemne Pontifical, el presidente de la misma, el obispo de Iaşi, monseñor Petru Gherghel, dirigió unas palabras de agradecimiento tanto a las autoridades eclesiásticas cuanto a las civiles y, muy especial y emotivamente, a todos los peregrinos que, desafiando las adversas condiciones meteorológicas, abarrotaban completamente tanto la explanada donde se celebrada la Santa Misa como sus proximidades.
   La Santa Misa continuó acompañada de música de órgano y un excelente coro que cantó tanto en rumano como en latín diversas obras.


Detalle de la Misa en la basilica minor y santuario nacional de Adormirea Macii Domnului, en Cacica (Suceava, Rumanía). Peregrinación del 15-8-13. Foto del autor.

   Fue especialmente emotivo el momento de las preces, donde fueron dichas por los peregrinos asistentes en sus lenguas nativas; así, principiaron en rumano y continuaron en polaco, húngaro, alemán, italiano, francés, ucraniano y griego. ¡Lástima que no supiera el autor que el protocolo exigía anotarse antes de misa para poder recitarlas también en español! Que se sepa, solamente asistieron como españoles: El autor, su esposa e hijo, amén del ya citado obispo de Lérida.
   Pero este enojo desapareció cuando el obispo de Iaşi, inmediatamente antes de dar por finalizada la Santa Misa, concedió la palabra a nuestro obispo de Lérida, el cual, durante más de 10 minutos, explicó, en español, auxiliado por un sacerdote rumano que sirvió de traductor, el motivo de su estancia en Cacica. Habló de la existencia de un convenio entre la diócesis de Iaşi y la de Lérida, a través del cual esta diócesis forma a seminaristas y sacerdotes rumanos en Lérida dado que las condiciones en Rumanía del catolicismo no son muy potentes económicamente hablando. Sus dulces palabras nos llenaron de emoción al oír a tan excelente magnate hablar en nuestra lengua española.
   Especialmente destacable durante la misa fue la grandísima participación de peregrinos en la comunión. Hay que decir que, en el perímetro exterior de la basílica, refugiados de la lluvia por un paraguas, había nada menos que 21 sacerdotes que estuvieron confesando a una infinidad de peregrinos. A pesar de que durante la comunión todos los sacerdotes se esparcieron por el lugar donde los fieles estaban, el autor tuvo que esperar casi 15 minutos para poder recibir la comunión.
   Y lo mejor de todo ello es que la inmensa mayoría de los católicos allí asistentes no llegaban a los 40 años, siendo su mayor número el de personas de menos de 25 años. Ver la religiosidad y la fe de todos ellos, es algo digno de alabanza y que, ¡Dios lo quiera!, sirva de ejemplo al catolicismo occidental.
   Finalizada la Santa Misa todos los concelebrantes, guiados por portadores de guiones que representaban a los peregrinos de las diferentes ciudades rumanas, marcharon en procesión hasta la cercana casa parroquial.



Procesión de los concelebrantes tras la finalización de la Misa. Peregrinación de 15-8-13 en Cacica. Foto del autor.

   Una vez allí, el autor pidió a un jovencísimo y agradabilísimo sacerdote de Iaşi ser recibido por el obispo de Lérida, el cual apareció frente a nosotros en menos de tres minutos. Tanto el autor, como su esposa e hijo, departieron con él a lo largo de 15 minutos. Su alegría como la nuestra fue inmensa al saber que en aquél lejano lugar de Europa había, al menos, cuatro españoles, en la peregrinación de Cacica.


El autor con su familia y el obispo de Lérida en Cacica, tras la peregrinación del 15-8-13. Foto del autor.

   Hay que decir que monseñor Joan Piris es, además de excelente obispo, una inmejorable persona por su simpatía, amabilidad y campechanía. Un ejemplo a seguir para cualquier cristiano. Desde aquí damos las gracias a tan egregia persona. Después de darnos su bendición nos despedimos.  
Dom. Pedro López Martínez, caballero profeso de la Militia Templi.



[1] Nota del autor: ¡Bienvenido sea Su Majestad!
[2] Fuente: Adevărul (La Verdad) del 16-8-13.