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La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

jueves, 31 de julio de 2014



SAN BERNARDO DE CLARAVAL
DE LAUDE NOVAE MILITIAE AD MILITES TEMPLI.

En mi búsqueda constante de referencias al Temple, he encontrado  la obra de San Bernardo de Claraval que dió carta de naturaleza a la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, y digo carta de naturaleza porque si bien la regla del Temple, su código de conducta,  fue aprobada en el 1129 en el Concilio de Troyes siendo Papa Honorio II, el verdadero alma del temple es esta carta que Bernardo de Claraval dirige a Hugo de Payens.

Como verán se encuentra en latín, en breve  pondremos su traducción al castellano. Esta obra, cuyo enlace les dejo más abajo, significa el nacimiento de la Militia Dei, la Milicia de Dios, en ella San Bernardo de Claraval hace una reseña de lo que deben ser las principales cualidades del monje soldado, funde en un sólo concepto al  monje y al soldado. Muchos pensarán que esto es cosa de la Edad Media que el tiempo de los monjes soldado pasó, ciertamente ya no se utilizan las espadas y Dios quiera que la paz y el Reino de Dios se instale en toda la tierra y con el llegue la paz a todos los pueblos que se ven afligidos por las guerras sin sentido, pero para la cristiandad, hoy día ese concepto de monje soldado no está desfasado. Hoy, el monje soldado, como ya hemos repetido más de una vez en este blog, debe caracterizarse por las mismas señas de identidad que caracterizaban al Templario, su fortaleza, su templanza, su humildad y disposición permanente para defender la causa de Dios, todo esto emanaba de su profunda e inquebrantable fe en Jesucristo. Hoy, todos debemos leer detenidamente esta exhortación que San Bernardo realiza a la nueva Milicia y extraer de ella unas enseñanzas muy útiles de como defender nuestra fe. Hoy, más que nunca, debemos ser los Caballeros que defienden con la palabra y el compromiso la fe católica. Debemos ser los Caballeros que protegen allí donde se encuentren al peregrino, al peregrino que es nuestro hermano. Debemos ser los Caballeros que a diario con sus oraciones y acciones honran y glorifican a Dios Nuestro Señor y debemos ser los más fieles defensores del Santo Padre y de nuestra Santa Madre Iglesia.