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La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

lunes, 25 de agosto de 2014

Sobre la misa en Latín.

   De vez en cuando conviene recordar algunos apuntes sobre la Misa en Latín, la que habitualmente denominamos como Tridentina, término éste que proviene  de la codificación que llevó a cabo San Pio V tras el Concilio de Trento a mediados del siglo XVI.
   Pero cual fue el idioma original de la Misa ¿el Latín?, no, en un principio, la Misa se decía o bien en Hebreo o bien en Arameo, el hecho de que fuese en estos dos idiomas, el segundo casi perdido actualmente, era debido a que eran las lenguas que utilizaban Jesús y los Apóstoles y para que nos demos cuenta de la implantación de las distintas lenguas de la época en la Santa Misa, sólo tenemos que observar algunas de las palabras que aún se utilizan en la misma, así, por ejemplo, de esta primera época original, del arameo, se conservan palabras como Alleluia, Sabbaoth, etc. Posteriormente y dada la expansión del cristianismo será necesaria la utilización de una lengua que llegue a todos los rincones y personas del mundo occidental y es cuando entra en escena el griego, implantándose desde finales del siglo I d. de Cristo, de esta época se conserva en la Santa Misa el Kyrie eleison.
Será a partir de mediados del  siglo III cuando el Latín ya se utilice prácticamente en la Misa que se decía en casi la totalidad del Imperio Romano, aunque será a finales del siglo IV cuando se adopte en la mayor parte de la parte occidental del Imperio.
   Pero, realmente lo que hoy conocemos como Misa Antigua, Misa Tridentina, Misa Tradicional, es la Misa en Latín que como he mencionado antes fue codificada por el Santo Padre Pio V aunque craso error cometen los que piensan que Pio V creo una nueva Misa, nada más alejado de la realidad, San Pio V fue más allá, unificó, ordenó y estructuró toda la liturgia existente con el fin de que ésta permaneciera inmutable a lo largo de los siglos. Para ello, en su Constitución apostólica en forma de bula papal QUO PRIMUM TEMPORE, San Pio V prohíbe la introducción de nuevas liturgias en la Misa, excepto, cuando el rito tuviese una antigüedad de al menos doscientos años y éste hubiese sido celebrado ininterrumpidamente. De esta forma el fin principal de la Bula es uniformar todo el rito latino que se llevaba a cabo en occidente creando para ello un solo rito romano con la excepción de la aceptación de los ritos con antigüedad superior a doscientos años.
¿Qué problema plantea la utilización del Latín? ¿En verdad existe algún problema?
   Humildemente pienso que no, no soy ni mucho menos persona formada para dar una opinión cualificado pero como creyente si tengo un opinión que cuando menos intento que se escuche, y como persona que se interesa por la historia de forma objetiva y sin intención de desvirtuarla también ruego se me tenga en consideración.
   No es la primera vez que cito palabras en este blog tales como Derecho Romano, Filosofía Griega y Cristianismo para darles el significado que realmente se merecen, son sin duda alguna los tres pilares de la civilización occidental y aunque lo he nombrado menos, el latín ha sido el hilo conductor de toda la sabiduría que ha emanado de esos tres pilares, gracias al latín se ha mantenido todo ese caudal de conocimientos, de espiritualidad y como no, ha sido el lenguaje en el que se han expresado durante muchos siglos muchos Santos de la Iglesia, Doctores de la Iglesia, Papas y el mundo cristiano. Pero aplicado a la Iglesia es algo más; bien es cierto que alrededor de los siglos VIII y IX, el latín comienza a desaparecer como lengua vernácula (recordemos que en España, los primeros textos, las Glosas Emilianenses, datan del siglo X), pero la Misa, sigue celebrándose en Latín, y aunque parezca una resistencia al reconocimiento de las lenguas emergentes, es algo que va más allá de la oposición al nuevo fenómeno lingüístico, San Pio V, hace algo que sólo desde su capacidad intelectual y su amor a la Iglesia y a Jesús se puede justificar, y es que de una lengua, como el latín, que los estudiosos de hoy día ya consideraban como muerta en esa época la mantiene como medio de comunicación en la Iglesía, en cualquier reunión entre autoridades eclesiásticas de distintos países no existía problema alguno de comunicación, por decirlo de alguna forma, el Latín se sigue manteniendo como lengua oficial en la Iglesía, pero aparte de esta oficialidad, San Pio V con gran acierto cumple el objetivo de mantener la unidad de la Iglesia a través de un único modo de celebración de la Misa mediante el uso del Latín, y de este modo se evita la disparidad de ritos, en cualquier ciudad, en cualquier país se escuchará la misma misa, imaginemos el peregrino que inicia el Camino de Santiago en Alemania, pase por donde pase podrá asistir y comprender la Santa Misa, que distinto a lo que sucede hoy día.
   Ya llego al final, doy el gran salto hasta el Concilio Vaticano II, y aquí es donde modestamente pienso que existe el gran error, no por supuesto en el Concilio, sino en la interpretación que a posteriori se hace de él en lo relativo a la Misa, en modo alguno el Concilio Vaticano II intenta suprimir la Misa en Latín, es un error o una interpretación malintencionada, es cierto que en él, se autoriza el uso de las lenguas vernáculas, de esta “autorización” se extrae la conclusión por algunos, de que la Misa hay que adaptarla en función de los fieles y así surgen disparidad de celebraciones que hoy podemos ver a través de internet y que todo parecido con lo que realmente debe ser la Santa Misa, es pura coincidencia, y de esto último se para a que el Latín y la Santa Misa por el Rito Tradicional es cosa del pasado y debe ser borrada.

   Es un resumen muy corto e incompleto el que he realizado pero mi intención no es otra que reafirmar la vigencia de la Misa Tradicional, su validez, su significado, la tradición milenaria de la misma, lo que supone de nexo de unión entre todo el orbe católico, el saber que estamos asistiendo al Sacrificio de la Santa Misa como lo hicieron nuestros grandes Santos y Doctores de la Iglesia, San Bernardo de Claraval, Santa Teresa,…. y repito palabras que he leído en los blog que sigo de más de un sacerdote, y es que no hace mucho un sacerdote ordenado en un seminario de nuestra geografía nacional, y ejerciendo su labor pastoral en la parroquia más pequeña de nuestra nación, marchaba a cualquier país europeo y se podía comunicar con cualquier otro sacerdote de dicho país, es más, podía decir Misa y ser entendido perfectamente, hoy por desgracia hasta de los seminarios está desapareciendo el Latín. Modestamente creo que el mantenimiento de estos dos tesoros, el Latín y la Misa Tridentina, es algo que nos compete a todos los fieles, su desaparición sería una auténtica catástrofe tanto para la Iglesia como para Occidente y  desde aquí dejo esta reflexión y propuesta, si examinamos la lista de tradiciones populares (danzas, celebraciones, etc) a los que la UNESCO les ha dado una protección adicional mediante su declaración como Patrimonio inmaterial de la Humanidad, porque no lanzar una campaña para que la misma sea declarada como PATRIMONIO INMATERIAL DE LA HUMANIDAD, es que no atesora méritos suficientes para dicha declaración. Ruego a Dios Nuestro Señor que esta modesta propuesta llegue a las personas que valoran la riqueza de este gran tesoro que se nos ha transmitido generación tras generación y que nosotros debemos custodiar y transmitir a los que nos sucederán para mayor gloria de Dios y de nuestra Santa Madre Iglesia.