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La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

viernes, 19 de septiembre de 2014

En la homilía de la Misa en Santa Marta Francisco recordó la obediencia de Jesús y la de María. Afirma que, sin la Iglesia, «no podemos salir adelante»



 


ANDREA TORNIELLI


El día en el que la Iglesia celebra la memoria de la Virgen Dolorosa, Papa Franisco recordó la importancia de María y de la Iglesia, sin las cuales «no podemos salir adelante». El Papa, como indicó la Radio Vaticana, recordó que después de haber celebrado ayer la Cruz gloriosa (fiesta de la exaltación de la Cruz), hoy contemplamos a la madre humilde y mansa. Francisco, al comentar la Carta a los hebreos, subrayó las tres «palabras fuertes» de Pablo, quien dice que Jesús «aprendió, obedeció y partió». Y esto es lo contrario de lo que sucedió con «nuestro padre Adán, que no quiso aprender lo que el Señor mandaba, que no quiso partir ni obedecer».
Para ver artículo completo seguir el enlace Andrea Tornielli Vaticaninsider