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La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

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jueves, 4 de diciembre de 2014

    

LA INMACULADA CONCEPCIÓN PATRONA DEL ARMA DE INFANTERÍA

 El historiador británico Geoffrey Parker calificó de “helada milagrosa” la causa de la salvación de tres Tercios de españoles que habían sido copados por los rebeldes holandeses en 1585 en la isla interior de Bommel formada por dos brazos de río, en el Bommelerwaard, en los Países Bajos.

     Eso precisamente sucedió a estos tercios: por estar en una zona débil del despliegue, los rebeldes los bloquearon con embarcaciones que ocuparon los brazos de los ríos de modo que les impedían recibir refuerzos y víveres ya que la comarca estaba devastada; además, provocaron inundaciones para que subiera el nivel de las aguas, lo que obligó a los infantes españoles, ante el bombardeo enemigo, a concentrar su defensa en la colina de Empel. La situación era literalmente la antesala de un desastre. Frío, hambre y la vergüenza de una derrota segura.Los Tercios asediados (de los Maestres de Campo Mondragón, Yñiguez y Bobadilla según los estudios de nuestro colaborador José Palau) habían sido enviados allí para proteger a las poblaciones católicas, maltratadas por los protestantes, y pasar el invierno porque en esta estación disminuía, en principio, la intensidad de las operaciones y los Tercios se diseminaban por el territorio para hacer a las comarcas menos gravoso su sostenimiento. Sin embargo, ni españoles ni rebeldes desaprovechaban las circunstancias para obtener ventajas sobre el enemigo.

     Pero uno de los infantes, cavando para mejorar las defensas, encontró enterrado un cuadro con la imagen de la Virgen María que seguramente había sido escondido por holandeses católicos para salvarlo de la iconoclasia de los protestantes que no dudaban en ultrajar sus representaciones.



En aquellas circunstancias de extrema gravedad y de certeza de acabar pronto en una gran derrota, este hallazgo hizo que los infantes españoles lo interpretaran como una especial intervención de la Virgen María, a la que veneraban como católicos y españoles que eran. Rezaron, pidieron por su salvación y … esa noche cayó una helada tan espantosa que las aguas empezaron a congelarse, lo que indujo al almirante holandés a retirar las embarcaciones para que no quedaran bloqueadas por el hielo. Esto permitió a los infantes españoles reaccionar, salvar la situación y salir de aquella ratonera con la honra intacta. Se dijo que el almirante rebelde se lamentaba de que en esta ocasión “Dios se había hecho español”.
Aquellos infantes atribuyeron con tanta fe su salvación a un milagro que la devoción a la Inmaculada fue extendiéndose entre los demás Tercios, a pesar de que algunos ya tenían otros santos patronos. Y el que un historiador no español como Parker haya dado el calificativo de milagroso a este episodio –también conocido como el Milagro de Empel- lleva a considerar que lo sucedido fue verdaderamente extraordinario e inicio justificado de un camino imparable de devoción general de la Infantería española.

El Dogma de la Inmaculada Concepción.

A lo largo del tiempo, la devoción a la Inmaculada fue alcanzando tal grado de extensión e intensidad entre los españoles de toda condición que a Ella consagró España el Rey Carlos III en 1761 y la tomó por Patrona y Protectora, creando en su honor la Real y Distinguida Orden de Carlos III. Por aquella dedicatoria de Carlos III, el 8 de diciembre sigue siendo actualmente una de las Fiestas Nacionales de España.

Articulo completo publicado en revista ONE.
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