CONTACTA CON NOSOTROS

La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

viernes, 5 de diciembre de 2014

    NO BASTA DECIR CON QUE TIENES FE (PAPA FRANCISCO).

 Que bonita homilia la del Papa Francisco, y cuantas veces desde aquí animamos a todos nuestros hermanos a que el compromiso de ser católicos activos no se ciña solamente los domingos a la hora de ir a la Santa Misa, hay que demostrar nuestro compromiso con las enseñanzas de Jesucristo las veinticuatro horas del día y el Santo Padre en su homilía en en la Misa de Santa Marta nos lo dice alto y claro. 

Es de verdad cristiano quien pone en práctica la Palabra de Dios, no basta con decir que tienes fe: comentando el evangelio sobre la casa construida sobre roca o sobre arena, el Papa Francisco invita a no ser “cristianos de apariencia”, cristianos maquillados, porque en cuanto llega un poco de lluvia el maquillaje se va.
 
No basta – dijo – pertenecer a una familia muy católica o a una asociación o ser benefactor, si no se sigue la voluntad de Dios. “Tantos cristianos de las apariencias” – observó – “se hunden a las primeras tentaciones”, porque “no hay constancia allí”, han construido sobre la arena. En cambio, hay muchos santos “en el pueblo de Dios - no necesariamente canonizados, pero santos – muchos hombres y mujeres” que “ponen en práctica el amor de Jesús. Muchos”. Han construido la casa sobre la roca, que es Cristo.
 
“Pensemos en los más pequeños, ¡eh? En los enfermos que ofrecen sus sufrimientos por la Iglesia, por los demás. Pensemos en tantos ancianos solos, que rezan y ofrecen. Pensemos en tantas mamás y padres de familia que llevan adelante con tanto esfuerzo su familia, la educación de los hijos, el trabajo diario, los problemas, pero siempre con la esperanza en Jesús, que no se pavonean sino que hacen lo que pueden”.
 
Son “¡los santos de la vida cotidiana!”, exclamó el Papa.
 
“Pensemos en tantos sacerdotes que no se hacen ver pero que trabajan en sus parroquias con tanto amor: la catequesis a los niños, el cuidado de los ancianos, de los enfermos, la preparación a los novios… Y todos los días lo mismo, lo mismo, lo mismo. No se cansan porque en su fundamento está la roca. Es Jesús, es esto lo que da la santidad a la Iglesia, es esto lo que da esperanza”.
 
“Debemos pensar mucho en la santidad escondida que hay en la Iglesia” – afirmó Francisco – “cristianos que permanecen en Jesús. Pecadores, ¿eh? Todos lo somos. Y también algunas veces alguno de estos cristianos comete algún pecado grave, pero se arrepienten, piden perdón, y esto es grande: la capacidad de pedir perdón, de no confundir pecado con virtud, de saber bien dónde está la virtud y dónde está el pecado. Estos están fundados sobre la roca y la roca es Cristo. Siguen el camino de Jesús, le siguen a Él”.
 
“Los soberbios, los vanidosos, los cristianos de apariencia” – subrayó Francisco – “serán abatidos, humillados”, mientras que “los pobres serán los que triunfen, los pobres de espíritu, los que ante Dios no se sienten nada, los humildes, que llevan adelante la salvación poniendo en práctica la Palabra del Señor”.
 
“Hoy estamos, mañana no estaremos” – dijo citando a San Bernardo: “Piensa, hombre, qué será de ti: comida de los gusanos”. “Nos comerán los gusanos, a todos” – recuerda el Papa – “Si no tenemos esta roca, acabaremos pisoteados”.
 
“En este tiempo de preparación a la Navidad, pidamos al Señor ser fundados fuertes en la roca que es Él, nuestra esperanza es El. Nosotros somos todos pecadores, somos débiles, pero si ponemos la esperanza en Él podremos ir adelante. Y esta es la alegría de un cristiano: saber que en Él está la esperanza, está el perdón, está la paz, está la alegría. Y no poner nuestra esperanza en cosas que hoy son y mañana no serán”.