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La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

jueves, 24 de diciembre de 2015



Artículo publicado en el blog: Un sacerdote en Tierra Santa. 


NAVIDAD EN BELEN: TODO COMENZÓ AQUÍ
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«Toda la historia empezó aquí, en Belén, con el nacimiento de Jesús». Un joven peregrino está en éxtasis: «¡Es grandioso!». En este 24 de diciembre, en la plaza del Pesebre, una variopinta muchedumbre se ha reunido delante de la basílica de la Natividad. Hay grupos de peregrinos, familias de Belén, niños disfrazados de Papá Noel. Los velos de algunas mujeres musulmanas se mezclan con los de las religiosas y con los gorros rojos con pompones blancos. Peregrinos de todo el mundo intentan abrirse paso para ver de cerca el cortejo de los exploradores. En este comienzo de tarde soleado, al patriarca de Jerusalén, Su Beatitud Mons. Fuad Twal, se le espera para que realice su ingreso solemne en la basílica de la Natividad. Belén está en fiesta.

     Los Scouts desfilan por la ciudad, haciendo resonar sus tambores y trompetas, en un desfile alegre. Personas de todas las confesiones y de todas las edades hacen ondear las banderas palestinas. «Somos sobre todo de Belén, Beit Sahur, Beit Yala y Ramala. «¡Hemos estado ensayando desde hace algunos meses para estar hoy preparados!», explica un joven Scout siríaco ortodoxo.

     El patriarca, que llega de Jerusalén, se encuentra con las autoridades civiles de la ciudad. Todos avanzan hacia la basílica, escoltados por los franciscanos. El guardián de la fraternidad, le acoge y, tras el tradicional saludo a las demás confesiones cristianas en la nave de la basílica, le acompaña, al canto del Te Deum, para rezar las primeras vísperas en la iglesia de Santa Catalina. En este día especial, Su Beatitud Mons. Fuad Twal, los seminaristas del Patriarcado latino y algunos peregrinos se unen a la procesión cotidiana de los franciscanos.

Fuera se va haciendo de noche y las luces iluminan la plaza. Las actuaciones se suceden en un escenario montado para la ocasión. En la basílica están ultimando los preparativos. Los frailes sacristanes y los ceremonieros están muy ocupados. Gracias a este trabajo entre bastidores, todo se desarrollará de la mejor manera ante los objetivos de las cámaras de televisión que retransmitirán la ceremonia al mundo entero.


     Al mismo tiempo, en el Campo de los Pastores, grupos de peregrinos se alternan en las distintas grutas, capillas y tiendas para celebrar misas. Son católicos y protestantes procedentes de Indonesia, China, Hispanoamérica o Europa. En una sacristía, un franciscano se dispone velozmente a preparar la próxima misa. «Durante el año aquí solo hay un franciscano, pero por Navidad hemos venido seis, sobre todo seminaristas, para ayudar». Cada uno de ocupa de tres o cuatro puestos, y debe gestionar la organización de una decena de misas que se celebran al mismo tiempo. Sin embargo, la afluencia de peregrinos ha disminuido: «Este año se han previsto 70 grupos, frente a los 140 del año pasado, a causa de la difícil situación del país. Todo se vive con simplicidad y la atmósfera es relajada. Algunos de los grupos no han llegado y otros lo han hecho con retraso, debido al cambio horario». Pero el espíritu de Navidad no falta y añade sonriendo: «Las personas no se quejan y todos se felicitan la Navidad».

Para leer completo artículo seguir enlace:  Blog un sacerdote en Tierra Santa