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La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

viernes, 11 de diciembre de 2015


INGRY NOSOTROS TAMBIÉN ESTAMOS ORGULLOSOS DE

 TU PADRE Y REZAREMOS POR ÉL Y TODOS LOS QUE

 FUERON ASESINADOS.


Ingry Tawadros, hija de un copto asesinado por el Daesh en Libia

 “Mi padre no renegó de su fe y estoy orgullosa de él”.

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     Esta Navidad va a ser muy distinta para las viudas e hijos de los coptos asesinados por los terroristas del Daesh en Libia a principios de este año. Todavía nos estremecemos al recordar las imágenes de los 21 cristianos vestidos de naranja junto al mar. Esa peregrinación hacia el martirio ha quedado grabada en la memoria de los egipcios y de todos los cristianos.
     Una delegación de Ayuda a la Iglesia Necesitada ha visitado recientemente a sus hijos. Fue en la sede episcopal del obispo de Samalut, monseñor Paphnutius. Está a 250 kiometros al sur de El Cairo.
     El obispo hace de anfitrión y pide hablar a los niños. Lo primero que llama la atención es la serenidad y la tranquilidad con la que los chavales hablan de sus padres. Sus caras se entristecen recordándolos, pero estos huérfanos, algunos de apenas cinco años, están orgullosos de lo que hicieron sus padres. Los pequeños casi no pronuncian palabra, miran a sus hermanos mayores y a su obispo. Solo son capaces de asentir con la cabeza. Toma la palabra Ingry Tawadros, de 14 años. Está sentada junto a sus dos hermanos pequeños.
Hola Ingry, ¿quién era tu padre?
Mi padre se llamaba Tawadros Youssef Tawadros. Era un gran trabajador y un buen padre.
Es un nombre muy cristiano…
Sí, de hecho mi padre tuvo muchas dificultades en Libia porque su nombre es fácilmente reconocible como cristiano y, según cuentan, le pidieron en numerosas ocasiones que se cambiara de nombre, pero él nunca quiso. Mi padre decía: «Quien se cambia de nombre acaba cambiándose de fe».
¿Cómo vivió tu familia y vuestra comunidad el secuestro de tu padre y sus compañeros cristianos?
Rezamos durante 40 o 50 días para que no renegaran de su fe. Hasta el final invocaron el nombre de Jesús.
¿Qué has aprendido del testimonio de tu padre?

Quiero que sepan que estoy orgullosa de mi padre. No solo por mí o por mi familia, sino porque ha honrado a toda la Iglesia. Estamos muy orgullosos porque no renegó de su fe y eso es algo maravilloso. Además, nosotros rezamos por los asesinos que mataron a mi padre y a sus compañeros, para que se conviertan.
Artículo publicado en Alfa y Omega. Para verlo completo ir al enlace: alfayomega.es