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La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

domingo, 20 de diciembre de 2015

La Defensa de la Fe y el sentido de la palabra combate hoy.


     Vivimos una época de gran confusión. El lenguaje se manipula y las palabras significan lo que cada hablante decide, además hay una serie de contravalores que han asumido el disfraz de valores incuestionables y nadie se para a pensar lo que significan realmente.

     Nuestra Milicia se define resueltamente como tal Milicia, es decir formada por Milites-soldados- y como tales soldados  combatimos, combatimos los combates de Cristo. ¿Que significa hoy ese combate? ¿Porque nos llamamos soldados? ¿porque combatimos?

     Nos llamamos soldados porque OBEDECEMOS. Obedecemos a Cristo a través de su Iglesia. Primera parada: la manipulacion de la palabra obediencia.

     La obediencia es consecuencia de la libertad, no la ausencia de ella. Sin libertad no es posible obedecer, porque la obediencia es esencialmente un acto libre. Confundir obediencia con sumisión es un logro de los poderosos de este mundo. En cambio la sumisión se produce inconscientemente, creyéndonos libres sin ideales a los que obedecer vivimos la vida sin que pase nada, pasando el tiempo hasta quedarnos del todo sin tiempo. Y esa es la esclavitud.

     En segundo lugar, en la Milicia se combate... contra la violencia. Segunda manipulación: el combate es violencia. 

     Pues bien, justamente al revés. El combate es una técnica de neutralización de la violencia  para evitar las consecuencias de ésta. A través del combate se para la violencia y se mantiene la Justicia.

     Cuando tomas un tratamiento médico combates contra la enfermedad, cuando abres un paraguas combates la tormenta, cuando te levantas a las seis de la mañana combates la pereza. Cuando te indignas por la explotación combates la injusticia. No combatir es ceder a la violencia.

     Aquí hay que recordar que cuando Gandhi -el icono del pacifismo-  utilizó la palabra "ahimsa" mal traducida como "no violencia", su significado etimológico es "LUCHA", es decir COMBATE. Y además para Gandhi la lucha sin armas era una forma superior de combate, pero la lucha con armas era superior a la pasividad, esta última es la que se inocula con el pacifismo oficial.

     En tercer y último lugar, combatimos por Cristo. Que no ha venido a traer la Paz sino "la espada". Tercera manipulación: La espada es guerra. Jesús no dijo que traía la guerra...sino la espada.

     La espada es una cruz, una cruz levantada que llama al Cielo para que la Tierra sea una expresión del Reino de Dios. Los Caballeros no somos sino un ARMA LEVANTADA contra todas las formas de esclavitud, y precisamente la condición para levantarla es estar libres de odio, puros y perfectos, con la mirada en Dios y el Amor a todos los seres como estandarte.

Milicia contra Malicia. Combate por tu Alma.
Hno. Carlos