CONTACTA CON NOSOTROS

La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

sábado, 19 de diciembre de 2015



LA DESCRISTIANIZACIÓN

En La Gaceta, aparece este artículo en el cual la Conferencia Episcopal Española admite responsabilidad en la descristianización de la sociedad, humildemente pienso que todos tenemos responsabilidad, los primeros los fieles, creo que de algún modo estamos, hablo en general, presionando a la Iglesia para que sea ella la que busque un encaje  en nuestra forma de vivir la fe, "crasso error". Estamos buscando que todo sea más cómodo, que todo nos lo den hecho, que la asistencia a la Santa Misa sea un entretenimiento más del domingo, acabarla lo antes posible y obligación cumplida, hemos perdido la valentía de defender en lo que creemos, pensamos que los demás tienen más legitimidad para defender sus postulados que nosotros y así un largo etcétera de dejación. Un ejemplo más claro es el de la Navidad, celebramos el nacimiento de Jesús pero realmente lo que celebramos es una serie de fiestas, comidas de empresa, de amigos, la comida familiar de Navidad, en la que el verdadero protagonista que es Jesús, falta de nuestras mesas, no está invitado, ni nos acordamos de Él, eso también es descristianización, podríamos seguir poniendo ejemplos pero creo que todos somos conscientes de lo que está pasando, también es cierto que ese contacto tan necesario del sacerdote director espiritual, ese sacerdote cercano en algunos sitios ya se está perdiendo pero son excepciones. El fenómeno que admite la Conferencia Episcopal es más de fondo, hoy día, tal como se ha escrito en alguna ocasión en este blog y como bien dice la CEE, nos estamos olvidando que las raíces de Europa son cristianas, que gracias al cristianismo somos lo que somos, el cristianismo ha sido la luz que ha servido de referencia en las diferentes etapas de este Viejo Continente para seguir adelante, el cristianismo es el que ha dado unos valores de los que ha nacido la democracia que actualmente vivimos, democracia que mal interpretada estamos utilizando para  atacar esos mismos valores en los que se ha cimentado. Hemos olvidado casi por completo el mensaje de Jesús. También se está olvidando algo necesario, algo tan importante como la evangelización, ya no nos preocupamos de enseñar en la fe a los pequeños, los mayores en su mayoría han olvidado lo que es sentirse miembro de esa Comunidad Cristiana que comienza en la misma parroquia desde donde se trasmiten valores y mensajes tan necesarios hoy día. En fin creo que el remedio contra esa descristianización, que tan acertadamente admite la CEE, es el compromiso de todos, esto es, de los fieles y de nuestros sacerdotes, compromiso en buscar nuevamente a Dios, esa descristianización viene por el abandono de esa búsqueda, nos hemos acomodado, pensamos que aquí estamos y si tiene que venir alguien, que sea Él, ¡no!, intentemos todos los días ser nosotros los que busquemos su compañía.

La CEE admite su responsabilidad en la descristianización.


Uno de los grandes pecados de la Iglesia española es el clericalismo. Cuando el cristianismo era el alma de nuestra civilización, Mozart no necesitaba un permiso especial para componer música cristiana ni Velázquez para pintar su espectacular Cristo.




En la presentación de su último Plan Pastoral, la Conferencia Episcopal Española ha reconocido que la influencia de la Iglesia sobre la sociedad se ha debilitado considerablemente y ha admitido la responsabilidad de los propios pastores en este fracaso, pero no sin recurrir a la dudosa esperanza -olviden la acepción teológica de la palabra- de que "la regeneración democrática de la que se habla, termine despertando el deseo de una regeneración moral”. Y en esa frase veo resumida la razón por la que nuestros prelados, la jerarquía de la Iglesia, es casi impotente para hacer frente a la descristianización.

Que una Iglesia que ha creado Occidente, ha inspirado sus leyes, sus instituciones, su cultura, su ciencia, sus costumbres, que ha moldeado la manera de ver el mundo de decenas de generaciones, fíe su esperanza en los pasajeros y en buena medida propagandísticos deseos de regeneración de un efímero sistema político es deprimentemente significativo, como lo es que un prelado insinúe que el núcleo de nuestra fe es un código moral.

La negación de las raíces cristianas de nuestra civilización y la rápida pérdida de influencia de los valores cristianos que la han fundado se han tratado abundantemente en estas páginas. No tanto, en cambio, la respuesta de la jerarquía eclesiástica -mejor: su responsabilidad- frente a esta situación. 

Artículo publicado en La Gaceta, para verlo completo ver enlace: La Gaceta