CONTACTA CON NOSOTROS

La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

martes, 29 de diciembre de 2015


SOBRE LA REFORMA LITÚRGICA

Recomendamos la lectura del artículo del Prof. Dr. Augusto Merino Medina publicado en el blog "Asociación Litúrgica Magnificat", asociación esta que se corresponde con Una Voce Chile, sobre la Reforma Litúrgica, le dejamos el comienzo y el artículo completo pueden leerlo siguiendo el enlace en el blog mencionado.

La situación actual y líneas para el futuro inmediato

Las consecuencias del Concilio Vaticano II son tan enormes que resulta difícil, a sólo 50 años de su finalización, una evaluación de lo ocurrido. Sin embargo, un análisis del ámbito litúrgico, al menos, sugiere que puede aquí aplicarse el viejo adagio: “la práctica va más allá de la norma”.

Al respecto, es interesante consignar algunas opiniones que, sobre las consecuencias litúrgicas del Concilio, expresaron algunas personas que no sólo lo vivieron como actores, sino que fueron partidarias de las reformas.
 P. Louis Bouyer, C.O.

Quizá la más importante es la del P. Louis Bouyer,  miembro del Movimiento Litúrgico pre-conciliar, liturgista importante del siglo XX, miembro del Consilium, y gran amigo de Pablo VI, que lo admiraba y quiso hacerlo cardenal. Bouyer escribió ya en 1968: “Una vez más deberíamos hablar llanamente: hoy no hay prácticamente ninguna liturgia digna de ese nombre en la Iglesia Católica” [1]. Y en 1975, Bouyer  escribió: “La liturgia católica fue abolida con el pretexto de hacerla más aceptable a las masas “secularizadas” pero, en realidad, para adecuarla a los caprichos que los religiosos lograron imponer, por las buenas o por las malas, al resto del clero. El resultado no se hizo esperar: un súbito descenso de la práctica religiosa, que varía entre un 20% y un 40% por lo que se refiere a los antiguos practicantes… y sin señal alguna, de parte de los otros, de interés por esta liturgia pseudo-misionera. Sobre todo, ni un joven de los que se vanagloriaba de haber conquistado con estas payasadas <sic>”[2]. Tan graves como estas apreciaciones son las que Bouyer consigna en sus memorias, publicadas en 2014. En ellas recuerda una conversación con Pablo VI, con posteridad al término de los trabajos del Consilium, acerca de una de las reformas que el Papa se había creído obligado a aprobar, a pesar de estar tan poco convencido de ella como el propio Bouyer. Le preguntó Pablo VI: “Pero ¿por qué se enredaron todos Uds. en esta reforma?”, a lo que Bouyer respondió: “Pues, porque Bugnini nos aseguró que Su Santidad lo quería exactamente así”. El Papa reaccionó inmediatamente: “Pero, ¿cómo es posible? El me aseguró que eran Uds. quienes la habían aprobado unánimemente […]”. Diálogo este en que se alza algo el velo acerca de cómo Mons. Bugnini condujo las reformas [3]. Bouyer, quien se refiere a Mons. Bugnini con gruesos epítetos en sus memorias, añade que, luego que un grupo de importantes teólogos franceses enviara una carta de protesta al Papa por el escándalo de las expresiones sin sentido –cosa hecha evidentemente de modo deliberado- con que se había traducido al francés diversas partes de los textos litúrgicos, cuya fidelidad al original en latín había sido certificada por Bugnini, éste fue depuesto por el Pablo VI de sus funciones [4].

Para leer el artículo completo seguir enlace: Asociación Litúrgica Magnificat