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La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

lunes, 28 de marzo de 2016

YO SOY CRISTIANO DE PAKISTÁN


Es difícil comenzar a escribir algo ante las imágenes que nos muestran las televisiones sobre el atentado ocurrido en Pakistán, otra vez, en ese país, las víctimas han sido cristianos. La brutalidad del hecho es indescriptible, la vileza, califica no sólo a los que lo han realizado, sino también a los que no ponen los medios para impedir este tipo de actos.

El ataque no puede haber sido más brutal, cruel y cobarde, a la salida de una Iglesia, al lado de un parque repleto de niños. Estos cobardes que han segado la vida de cerca cien personas, y entre ellas unos veinte niños y alrededor de trescientos heridos, pensarán que con su acción se han ganado un lugar en su paraíso, ojala que ese paraíso donde piensan que van a ir sea un lugar en el que no encuentren el descanso durante el resto de la eternidad, que las imágenes de esos niños destrozados por los explosivos que ellos han accionado se le presenten todos los días de esa miserable eternidad que deberían tener. 

Lo triste de esta situación es que esta vil y cobarde masacre no va a remover conciencias en un país donde se mata a cristianos por la  vil y cobarde ley de la blasfemia que es utilizada para saldar rencores y envidias sin el más mínimo reproche judicial, un país donde el cristiano está sufriendo una persecución sin el más mínimo apoyo ni protección de las autoridades, un país donde una masacre de este tipo no ha provocado entre los musulmanes que son mayoría, la más mínima protesta y apoyo a sus compatriotas, sí, compatriotas, PAKISTANIES con mayúsculas, un país donde su primer ministro ni siquiera ha interrumpido su viaje y hace sus declaraciones en un avión de Londres a Nueva York. Este primer ministro que califica la mentalidad de los terroristas como brutal e inhumana, pero que no hace nada por proteger a las víctimas. 

Por cierto, si ante la ola de atentados llevados a cabo en Europa y en los que como muestras de apoyo hemos adoptado las famosas frases de apoyo de YO SOY PARÍS, YO SOY BÉLGIGA, ya es hora de que todos digamos

YO SOY CRISTIANO 

Recemos por nuestros hermanos de PAKISTÁN