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La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

martes, 19 de abril de 2016

ACTO PERSONAL DE LA CONSAGRACIÓN DE UN CABALLERO O DAMA DEL TEMPLE A SU REINA Y SEÑORA



   
    Virgen bendita e inmaculada, Reina y Señora de la Milicia del Temple, refugio y consuelo de sus caballeros,  postrado  ante Vos os eligo mi abogada ante Dios.

     Yo, al igual que todos mis hermanos, me  he consagrado a tu servicio desde el día de mi profesión e investidura; Te ruego, oh Madre de Dios y mía, que me consideres uno de tus fieles servidores y me mantengas siempre y en todas partes bajo tu protección, socorriéndome en la vida y en la muerte, en la paz del monasterio y en las batallas en el mundo; se ​​mi guía: no dejes de  protegerme y dispón de mí según tu voluntad.

     Bendíceme, defiéndeme de  las tentaciones, fortaléceme en la fidelidad a mi vocación y a mis votos,  líbrame de los peligros, cuida de mis necesidades, aconséjame en la duda, consuélame en las aflicciones, ayúdame en la enfermedad y, en particular, en la angustia de la muerte; no dejes que el diablo puede presumir de haber roto mi consagración a tí, que pueda llegar al cielo para agradecer y alabar y amar contigo a mi Redentor Jesús por toda la eternidad.

     No permitas  que haga daño a nadie injustamente, pusiste en mis manos la espada que me fue confiada como un símbolo de la defensa de la Santa Iglesia, las viudas, los huérfanos y todos los siervos de Dios, contra la violencia de los que los persiguen.

     Encomiendo a tu intercesión con la misericordia de Dios las almas de nuestros hermanos difuntos, de la antigua y la nueva milicia, de los que murieron tranquilamente en paz y de los que lo hicieron gloriosamente en la guerra, en defensa de los Santos Lugares y peregrinos, en el tormento de la tortura o en el  martirio de los incendios, los caballeros del pasado y los  actuales de la fe católica y la fidelidad a la vocación.

     Oh, Madre de Misericordia, Tu que siempre has sido Reina, Señora y Abogada de la Milicia del Temple te ruego la  protección de mis hermanos, mi familia, parientes, benefactores, nuestros jóvenes y todos aquellos que se encomiendan a la Orden del Temple.

     Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos.

    Animado por esta confianza, a Vos también acudo, oh Madre, Virgen de las Vírgenes y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana.


     No desechéis, oh Madre de Dios, mis humildes súplicas, antes bien escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén. (San Bernardo) ( "Acordaos" - La oración de San Bernardo).


  Señora Nuestra Reina de la Milicia, ruega por nosotros
Amén.


Con aprobación eclesiástica y de la Orden. Indulgencia parcial "toties quoties".
Mons. Antonio Buoncristiani, Arzobispo Metropolitano de Siena
Dom.  Marcello A. Cristofani della Magione