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La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

miércoles, 27 de julio de 2016

EL TEMPLE Y LA ACTUAL ENCRUCIJADA



     Con motivo del asesinato del Padre Jaques Hamel en la Parroquia de Saint-Etienne-du Rouvray, el Santo Padre a evitado designar el ISIS y a sus componentes Yihadistas como los autores de la muerte. Difícil papel el que tiene el Santo Padre en estos momentos, el hecho de pronunciarse demasiado sobre la autoría de este hecho puede colocar a la Iglesia en el blanco de los atentados de este grupo criminal, pero aun sería peor que ese pronunciamiento del Papa diese lugar a una interpretación errónea de lo que está pasando, esto es, que al final todo lo redujesen a una guerra religiosa, a una guerra entre dos religiones, algo que muchos están deseando que se produzca para atacar igualmente al cristianismo.

     En algún artículo ha aparecido que en Francia solamente hay unos 47.000 lugares de culto, en España el número de Iglesias es considerable y por tanto es casi imposible de proteger, los terroristas lo tienen fácil, realmente los terroristas siempre lo han tenido fácil, matar es sencillo, sólo basta tener voluntad de hacerlo, que hacemos entonces, como defenderse, como reaccionar, las respuestas pueden ser variadas pero ahí va una pequeña reflexión:

     1º.- Una reacción de la Iglesia por boca del Santo Padre, significaría una de las dos consecuencias que se han señalado, colocarla en el blanco prioritario de los terroristas o bien para elevar una serie de actos que son terrorismo puro y duro a la categoría de guerra de religión.

     2º.- En el primero de los casos, señalar que la Iglesia Católica es blanco prioritario del terrorismo hoy día, se está demostrando en Siria e Irak y en Europa lo mismo, los cristianos están siendo masacrados sin que se levante la voz por ningún gobierno, pocas declaraciones se han visto de boca de los gobernantes actuales en apoyo de los cristianos. En el segundo de los casos, elevar al rango de guerra de religión los actuales atentados terroristas, no sólo sería un logro para los terroristas sino para algunos colectivos occidentales que llevan el odio al catolicismo en su ADN, Este falso reconocimiento como guerra de religión sería su justificación para atacar la religión en si misma, la libertad religiosa, y atacando esto se iría contra el núcleo fundamental de libertades del individuo atacar su esencia, sus creencias más íntimas.

     3º.- Visto lo anterior, debemos ser capaces de identificar el bien jurídico que de verdad están intentando quebrantar los terroristas, para ello quiero hacer un inciso, no hace mucho se criticó de forma vehemente al Cardenal D. Antonio Cañizares por apuntar la posibilidad de que entre los miles de refugiados que estaban entrando en Europa podían infiltrarse terroristas, osea yihadistas, pues casí lo crucifican y a día de hoy esperemos que ningún de los criticó se atreva a hacer ningún comentario ante la obviedad de esta afirmación por haber quedado demostrada. Hecho el inciso, anterior, que bien jurídico, por emplear una terminología jurídica, es el que se está intentando derribar, pues está claro, se está intentando acabar con la esencia de Europa, con los valores cristianos, se está intentando modificar el ADN de este continente, su democracia, sus valores de libertad e igualdad, aquello a lo que el cristianismo a contribuido y por lo cual forma uno de los pilares fundamentales, ya se dijo en un artículo en este mismo blog, si consiguen derribar ese pilar, habrán acabado con Europa. Pues sí, esto es lo que pretenden, ni más ni menos.

     CONCLUSIÓN: Lejos de intentar juzgar la posición del Santo Padre que es complicada en estos momentos,  como máximo representante de la Iglesia, si  está a su alcance abrirle los ojos a todos los gobernantes europeos, algunos de ellos aun con la venda puesta en los ojos y decirles  que el terrorismo yihadista está cometido por personas que provienen del Islam, y que tienen un objetivo muy claro, borrar nuestra civilización y nuestro sistema de libertades y derechos y el problema es que se están aprovechando de estas libertades y derechos para atacarnos y sobre todo, que si atacan la Iglesia, si atacan a los cristianos, están picando en el pilar que sostiene nuestros valores más esenciales para derribarlo y si permiten eso, Europa perderá su esencia.

     Una última consideración, ¿que debemos hacer los que inspirados en la Regla de la antigua Orden del Temple y por las enseñanzas de San Bernardo formamos parte de la Iglesia?. Muy sencillo, ayudar al Santo Padre y a la Iglesia de la cual formamos parte a despertar a nuestros gobernantes, denunciar este terrorismo y estos ataques terroristas, decir claro que es lo que se está atacando ya que así se abrirán los ojos del resto de ciudadanos, y demostrar que una de las formas de afrontar estos ataques es defendiendo ese pilar que se intenta derribar para así derribar Europa y que no es otro que el Cristianismo.