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La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

lunes, 19 de diciembre de 2016

CARTA DE LA VIRGEN MARÍA


Os estáis preparando una vez más para celebrar, un año más, aquel acontecimiento dichoso que iluminó la noche del mundo e iluminó definitivamente la Historia.

Yo fui protagonista por la Gracia de mi Dios. Y aún no he dejado de cantar su infinita misericordia.¡ Que generoso fue el Señor para conmigo! Pero yo no era nada. El lo ponía todo. El me llenaba de un Amor que yo no entendía, me hablaba en secreto, y su palabra era lluvia que me fecundaba y una alegría y una paz inalterables que brotaban de muy adentro.

Y su Palabra iba creciendo en mí, en mi corazón y en mi entrañas. No acababa de entender aquel misterio, pero yo, la verdad, me sentía como Dios me alimentaba y como yo le alimentaba, El me sostenía y yo le sostenía, El me daba la Vida y yo le daba la Vida, en una simbiosis misteriosa, al mismo tiempo que le daba mi ternura, El me invadía con la suya...como dicen Vuestras Completas..Engendré a mi Santo Creador...

Así, cuando me puse camino a Belén, me acordaba de la traslación del Arca, sentía como si una nube me cubriera, y la Presencia de Dios me acompañaba....

Pero...al llegar a Belén...las cosas se complicaron. Cuando sentí el rechazo de aquella gente, yo me sentí morir de tristeza. No era sólo el enfado y el disgusto de José sino algo mucho más profundo.... me daba cuenta, por primera vez...que Dios podía ser rechazado.

Me di cuenta de que muchos prefieren la comodidad y los intereses materiales a todos los dones del cielo. Me di cuenta de que el hombre, movido por su egoísmo, puede cerrar sus puertas a la luz y quedarse a oscuras, con su vacío. 

Yo quisiera haberles dicho alguna palabra, pero no escuchaban. Unos se reían, otros se enfadaban y nos cerraban la puerta con dureza. Otros se apiadaban y nos decían palabras bonitas..pero nadie quería a Dios en su casa...Más adelante, mi Hijo diría: "Lo que le hicisteis a uno cualquier de estos, mis pequeños ..a mí me lo hicisteis". Os lo digo porque seguimos aún hoy pasando por vuestras casas...

Me hacen gracia los belenes que ponéis ahora en vuestra casas...no os podéis imaginar lo que era aquello: Suciedad, mal olor, telarañas, excrementos de animales...mi Hijo nació como un Paria de la tierra. En aquellas horas de espera me acordaba de Agar, expulsada con su niño de la Casa de Abraham y a punto de morir en el desierto. 

No era humano que mi hijo naciera en esas condiciones, pero el Señor me hizo entender que este nacimiento era signo y profecía para todos los hombres, y en especial como dice el Santo Padre Juan Pablo II "signo y profecía para los más pobres": los niños que nacen sin cuidados, sin ternura, para ser vendidos, en las cárceles, en campos de refugiados, ...

Por eso quiero hoy pediros a todos: me atrevería incluso a "exigiros" que, al celebrar la Navidad de mi hijo , por favor, no profanéis el misterio. Respetad el sentido de lo que fue aquel parto en Belén y aprended las enseñanzas de aquellos hechos.

¿Creéis acaso que podéis agradar a mi hijo con esas fiestas escandalosas que son casi un insulto? Vuestra  Navidad consumista nada tiene que ver con Nuestra  Navidad... celebrad una Navidad austera y solidaria, vivid los Sacramentos, no celebréis el cumpleaños de mi Hijo sin invitarle a su propia fiesta. ¿Habéis visto alguna fiesta en homenaje a alguien sin invitar a ese alguien?
¿Estará invitado mi Hijo a vuestra Navidad?
Sólo una Navidad austera y sacramental puede ser GOZOSA. En el silencio de la noche, José y yo sentimos que el mundo se parara y los astros detuvieran su carrera, como si un perfume bajara del cielo y una lluvia de rosas bajara sobre la Tierra.

Cuando cogía al Niño, sentía que Dios me envolvía y cuando estrechaba al Niño sentía que Dios penetraba intensamente en Mi, y una Paz indecible llenaba toda la tierra. Si sentís que Dios os envuelve, que penetra en vosotros y os inunda una Paz...entonces, y solo entonces, estaréis viviendo la Navidad.