CONTACTA CON NOSOTROS

La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

domingo, 19 de noviembre de 2017

ENTREVISTA AL PRESTIGIOSO ESCRITOR Y PERIODISTA JOSELE SÁNCHEZ

A continuación publicamos la entrevista que el  prestigioso periodista y escritor Josele Sánchez, Director del diario “La Tribuna de Cartagena”, ha concedido a la Preceptoría de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple.

1.- En primer Lugar, muchas gracias por permitirnos entrar en su escaso tiempo libre para dialogar sobre cuestiones de fe. 

2.- En el diario que usted dirige, La Tribuna de Cartagena, deja muy claro que no publicará ataques a la Iglesia Católica, ¿Que es para usted la Catolicidad?

La catolicidad es el compromiso de fe unido a su misión universal: etimológicamente no deja lugar a interpretaciones, Kata (abajo) y Olos (todo), es decir, la misión universal de la Iglesia de difundir el mensaje de Cristo por toda la tierra.

3.- ¿Cómo cree que debe comportarse un católico hoy para dar razón de su Fe?

Yo no me siento autorizado para marcar el camino de ningún católico cuando todos los días tengo dudas respecto a cuál debe ser el mío. Acaso esto ya sea un buen comienza para responder a su pregunta: plantearse cada día cuál es mi deber como católico, qué debo hacer para ser merecedor de la gracia de Dios y lo mismo cada noche, antes de dormir, junto al agradecimiento a Dios por un nuevo día la reflexión sobre si hoy he merecido o no ser seguidor de Jesucristo. Uno tiene muy pocas verdades y muchas incertidumbres y eso es así porque, conforme te vas haciendo más mayor, va aumentando la conciencia de saberse débil y limitado. Por eso la oración es tan necesaria, porque conlleva el reconocimiento de nuestra propia fragilidad y el ruego a Dios de la fuerza y la sabiduría para saber andar el camino correcto. Mi trabajo, como director de un periódico sé que es importante para informar o desinformar a mis lectores. También es un medio para crear conciencia y el cristianismo es compromiso militante, uno no puede ser católico al salir de trabajar, las creencias profundas deben llevar al compromiso. Por eso, en mis oraciones, cada día me pregunto cuánto de lo que escribo, cuánto de lo que hago, es para satisfacer mi propia vanidad y cuánto es para cumplir con ese compromiso que es el catolicismo de intentar transformar la sociedad para mayor gloria de Dios. Además de eso, y aunque resulte absolutamente insignificante, otra de mis razones de fe es la declaración pública y sin complejos; hace mucho que salí del armario para proclamarme cristiano, católico y apostólico y para aceptar cuantas etiquetas me derive este reconocimiento público, etiquetas, por cierto, casi siempre errónea y completamente alejadas de la realidad.

4.- ¿Qué opinión le merece la Caballería Cristiana tal y como la entiende la Iglesia Católica? ¿Ve en la figura del Monje -Soldado una posibilidad actual de llevar a la práctica el Ministerio Específico de los Laicos?


Ruego disculpe mi ignorancia pero mentiría si le contestara con el mínimo rigor exigible porque prácticamente desconozco la Caballería Cristiana en la actualidad. Mi concepto de la Caballería Cristiana y mi admiración hacia ella data de sus orígenes y de la profunda religiosidad del ideal caballeresco. La idea de la consagración personal y de la entrega de una profesión religiosa, obviamente, me seducen. La bendición de la bandera y de las armas, la acción y la oración y, cómo no, sus épicas hazañas son un modelo inolvidable de una manera de vivir la fe y la acción. Esos seres que vivían su fe de manera castrense, entregados a ella en cuerpo y alma, comprometidos con los más pobres, con los oprimidos y con los necesitados, leales a su patria, austeros en sus vidas personales, soldados que despreciaban la fortuna y que preferían el calor y el frío de la intemperie, hombres sujetos a una disciplina y a un código de honor ejemplar. Este es el pensamiento que me viene al recordar la Caballería Cristiana pero desconozco su funcionamiento hoy, es más, hasta hace unos meses siquiera sabía de su existencia y lo poco que sé no va más allá de un par de referencias que algún amigo me ha hecho.

La entrevista completa se encuentra en la web de la Preceptoría de España de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo - Militia Templi: http://www.militiatempli.es/

miércoles, 1 de noviembre de 2017

LA MILICIA DEL TEMPLE: EL SENTIDO DE UNA 

PRESENCIA

Este es el título de uno de los documentos que se remite a las personas que inician un primer acercamiento a la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, y es el que aconsejamos que se lean tras la Regla, aunque muchas veces es un consejo que no va a ninguna parte pues lo normal es que la persona que se acerca desee informarse en primer lugar sobre los reconocimientos canónicos para ver ante que se encuentra.

El hecho de darle importancia a la lectura de este documento es muy simple, la Regla marca el Código de Conducta, el estilo de vida que se debe llevar una vez que se acepta el compromiso de iniciar el camino para ingresar en la Milicia del Temple, este documento, sin embargo, nos habla de los ideales de la Caballería Cristiana, nos está hablando de cuál es el fin de todo Caballero o Dama de la Milicia del Temple. A continuación del mencionado título se formula la pregunta ¿Tiene sentido hablar de la Caballería en el siglo XXI o, por el contrario, es una propuesta anacrónica?.- Como se menciona a continuación el ilustre Raimundo Llull, nos dice que “hubo un tiempo en que acamparon por el mundo la lealtad, la solidaridad y la justicia”, pues bien, en estas tres palabras se recoge esa imperiosa necesidad de la existencia de una caballería cristiana en el siglo XXI.

Cuando se habla de lealtad entre los componentes de esta Caballería Cristiana, estamos hablando de dos planos diferentes, por un lado el de la relación con los demás Caballeros y Damas, una relación basada en el respeto, la honradez, la confianza en la persona que comparte contigo este camino a la cual nunca le darás la espalda y en la que siempre te podrás apoyar, se trata de tu hermano o hermana en Cristo que ha decidido servir a Dios Nuestro Señor perteneciendo a esta Caballería, esa unión se fortalece compartiendo la oración, compartiendo los trabajos y sobre todo compartiendo el lema de esta Caballería “Non nobis domine non nobis sed Nomini Tuo da gloriam” en definitiva que todo lo que hagamos será para mayor gloria de Dios. También entraría aquí la coherencia con los principios de uno mismo, si decimos que somos Cristianos debemos ser coherentes con esa elección, debemos de ir por el camino recto y no apartarnos de él, ahí es donde estaremos protegidos en todo momento por la armadura de la fe.


La segunda vertiente de esta lealtad nos lleva a la fidelidad a la tradición, a nuestros antiguos hermanos de la Orden del Temple, los cuales con su profunda fe y compromiso con la defensa de la Iglesia y de los Cristianos son fuente de inspiración para los que hoy formamos parte de la Milicia del Temple. Igualmente esta fidelidad a la tradición lo es a la Santa Iglesia, fidelidad y lealtad con los que la componen, el Santo Padre, Obispos y sacerdotes, personas de vida consagrada, que nos ayudarán y nos servirán de guías para recorrer ese camino hacía Dios Nuestro Señor.

lunes, 25 de septiembre de 2017

  TEMPLARIOS EN ESPAÑA: La Militia  Templi presente en el II Encuentro Summorum  Pontificum Andalucía.


Con motivo del II Encuentro Summorum Pontificum Andalucía, organizado por la Comisión Misa Tradicional Andalucía, el sábado 23 de septiembre cientos de fieles andaluces se dieron cita en Córdoba para conmemorar el Xº aniversario de la aplicación del motu proprio de S.S. Benedicto XVI. Con este motivo la Militia Templi estuvo presente un año más en este Encuentro, al igual que lo hace cada año en la Peregrinación Summorum Pontificum a Roma.

250917.- Por iniciativa de la Comisión Misa Tradicional Andalucía, formada por las asociaciones y grupos de fieles de la Misa tradicional que existen en las distintas diócesis andaluzas, el sábado día 23 de septiembre tuvo lugar el Córdoba el II Encuentro Summorum Pontificum Andalucía, en el marco del cual se conmemorará el Xº aniversario de la aplicación de este motu proprio de S.S. Benedicto XVI en nuestra región.

La Militia Templi  - Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, reconocida canónicamente como asociación privada de fieles de derecho diocesano al amparo de los cánones 298, 299, 312, 321, 322 y 323 del Código de Derecho Canónico, participó en este II Encuentro, como lo hizo en año anterior, y al igual que hace todos los años en la Peregrinación que en el mes de septiembre se lleva a cabo en Roma como conmemoración del motu proprio “Summorum Pontificum” promulgado por Benedicto XVI.

II ENCUENTRO SUMMORUM PONTIFICUM ANDALUCÍA

Hay que destacar la alta participación en la segunda edición el II Encuentro Summorum Pontificum Andalucía, lo cual demuestra el interés por la Misa Tradicional año a año en las diferentes diócesis andaluzas.

     El Encuentro dio comienzo a las 12:30 horas con la conferencia-coloquio: “La Misa Tradicional: Un gran legado litúrgico de Benedicto XVI” que fue ofrecida por Monseñor Alberto José González Chaves, delegado diocesano para la Vida Consagrada de Córdoba, que llenó por completo el salón de actos del Palacio Episcopal  cordobés.

     Durante la misma Monseñor Alberto José González Chaves dio un repaso a la
evolución histórica de la liturgia, hasta llegar al motu proprio “Summorum Pontificum” promulgado por Benedicto XVI, para dar paso a un turno de preguntas donde los asistentes tuvieron la oportunidad de aclarar muchas dudas.

     La conferencia de Monseñor González fue tan interesante que los asistentes arrancaron al conferenciante la promesa de poder contar con ella en breve, pues pocas veces se ha visto un trabajo tan claro y exhaustivo sobre el motu proprio.

     Posteriormente tuvo lugar la comida de hermandad entre los coordinadores y fieles de la Misa Tradicional de las diferentes diócesis de Andalucía.

     El acto principal del Encuentro fue Santa Misa por el rito extraordinario que fue oficiada por el Excmo. y Rvdmo. D. Demetrio Fernández González,  Obispo de Córdoba, en el Altar Mayor de la Catedral de Córdoba.

     El Obispo de Córdoba, tras cuarenta y dos años de ordenación sacerdotal ha celebrado misa por el rito tradicional en tres ocasiones, celebra misa en Córdoba por el rito mozárabe en memoria de los mártires y el resto del año litúrgico lo hace en rito ordinario, emanado del Concilio Vaticano Segundo.

     Monseñor Demetrio Fernández, tras dar la bienvenida a los fieles a esta celebración en la Catedral, durante la homilía invitó a todos los asistentes a que "no nos quedemos en la forma, vayamos al fondo. No nos quedemos en el Rito y en las ceremonias, vayamos al contenido", afirmando que "en cualquiera de los Ritos aprobados por la Iglesia, el misterio siempre es el mismo: Jesucristo, que viene realmente al Altar y nos invita a adorarlo".

SUMMORUM PONTIFICUM

     Hay que recordar que el motu proprio “Summorum Pontificum”, del 7 de julio de 2007, entró en vigor el 14 de septiembre de ese mismo año, y en él el Santo Padre Benedicto XVI promulgaba una ley universal para la Iglesia con el fin de reglamentar el uso de la Liturgia romana en vigor en el año 1962, haciendo con ello más accesible a la Iglesia universal la riqueza de ésta liturgia también llamada tradicional o gregoriana.



     La Militia Templi, que celebra la Santa Misa por el rito extraordinario en la Iglesia de su Sede Magistral y en todos los lugares donde está presente, es la encargada de promover la celebración de la misma en la diócesis de Almería.



lunes, 18 de septiembre de 2017

VI PEREGRINACIÓN INTERNACIONAL POPULUS SUMMORUM PONTIFICUM

     El pasado viernes 15 de septiembre, con motivo de la VI peregrinación POPULUS SUMMORUM PONTIFICUM, se celebró la Santa Misa por el Rito Tridentino por S.E.R el Arzobispo Mons. Guido Pozzo, Secretario de la Pontificia Comisión "Ecclesia Dei" en el altar de la cátedra de la Basílica de San Pedro del Vaticano, precedida por la procesión que tuvo lugar al final de la Adoración de la Eucaristía en la Chiesa Nuova participando en todos estos actos y asistiendo a la Santa Misa un nutrido grupo de componentes de la Militia Templi.


     Le dejamos las fotografías y el enlace al magnífico artículo publicado en el blog catholicvs:


Para ver reportaje completo seguir enlace: 


viernes, 1 de septiembre de 2017

MEJOR NOTICIAS IMPOSIBLE: 



EN EL MONASTERIO DE SAN JORGE

El P. Luis Montes celebró la primera Misa en Mosul tras tres años de ocupación yihadista

Después de tres años de su ocupación por el Estado Islámico (ISIS), se celebró la primera Misa en la ciudad de Mosul en Irak.
(ACI Prensa) La Eucaristía fue presidida por el P. Luis Montes, sacerdote misionero del Instituto del Verbo Encarnado (IVE), en el monasterio de San Jorge, ubicado en la parte este de la ciudad, que había sido profanado por los terroristas.

El sacerdote comentó a ACI Prensa que viajó a Mosul junto con un grupo de españoles para grabar la segunda parte de un documental que se titula Guardianes de la Fe. El objetivo de este cortometraje, producido y dirigido por Jaume Vives, busca mostrar la realidad de los cristianos en Irak y Siria.

A través de un video publicado en la página de Facebook Amigos de Irak, el presbítero indicó que la Misa fue celebrada el 9 de agosto, un mes después de la expulsión del ISIS en el día de la fiesta de Santa Edith Stein, que murió mártir en un campo de concentración nazi.

Al respecto, el P. Montes afirmó que «ese lugar seguramente dio muchos mártires a la Iglesia. Cuando los cristianos fueron encarcelados, torturados, poder celebrar la Misa de una mártir fue un gran regalo de Dios».La Eucaristía se celebró en una de las capillas del monasterio, cuyo altar fue despojado de los mármoles que lo adornaban y sus paredes estaban dañadas.

El sacerdote manifestó que esta fue una experiencia muy intensa porque en este sitio «atacado por ser un lugar cristiano tenía tanta fuerza la contemplación del Misterio de la Cruz que se renueva en la Santa Misa».Además, agregó que «unos sacerdotes después les dijeron a los jóvenes que me acompañaban que ellos creían que esta fue la primera Misa celebrada en Mosul en los últimos tres años. Es realmente un regalo de Dios».El sacerdote destacó que ofreció esa Misa por Europa «que sufre por haberse alejado de Dios Nuestro Señor, para que la sangre de estos mártires aquí en Medio Oriente la mueva, la conmueva a que la despierte».Por otro lado, el P. Montes describió que en el monasterio se ven «escombros por todos lados, paredes picadas, todas las imágenes religiosas destruidas. La gruta de la Virgen María, destruida. La Virgen decapitada. Las cruces empotradas en los muros fueron picadas también con masas para que no quede rastro de nada que sea cristiano, de nada que sea Jesucristo».«El Estado Islámico odia a Cristo, odia la Redención, odia la Cruz. El Estado Islámico es pura destrucción», expresó.El P. Montes señaló que en la iglesia del monasterio los terroristas hicieron un gran agujero en la entrada y que la parte inferior habría sido «utilizada como cárcel en algún momento. Y los cristianos ahí dejaron sus nombres escritos como testimonio».«Ver un lugar santo así profanado es doloroso. Pero por otra parte, tanta destrucción, ese odio expresado hacia los cristianos y hacia todo lo que es cristiano, que en realidad es un odio a Cristo mismo», lamentó.

«Por eso, si bien existe el dolor por ver estos ataques tan injustos, por otra parte existe el hermosísimo, el hermosísimo orgullo de saber que uno está sirviendo a un pueblo perseguido», concluyó.

Noticia publicada en: http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=30294

jueves, 31 de agosto de 2017


TEMPLARIOS EN ESPAÑA

"LA GENTE TIENE DERECHO A TEMERLE AL ISLAM. ESTO NO ES UNA FOBIA", DICE RACHID

                                        


 Tiene un canal de Youtube con más de 39.000 seguidores, en el que habla sobre Cristianismo, Islam y terrorismo en árabe y en inglés.


El 22 de diciembre de 2015 este exmusulmán nacido en Marruecos publicó un interesantísimo vídeo en inglés titulado “Islamophobia VS. Freedomophobia” (Islamofobia vs Libertofobia), en el que cuenta su experiencia tras su conversión al cristianismo y su huída de Marruecos a causa de ello. Me enteré de la existencia de este vídeo anoche por un tuiteo de Santi Abascal. Por su interés he decidido publicar aquí la versión subtitulada en español que publicó hace un mes el canal de Youtube de Libertoso:

Como sé que el blog lo leen también personas que pueden tener alguna dificultad visual, y posiblemente prefieran disponer de este testimonio en formato texto, me he tomado la molestia de transcribir las palabras de Rachid:

“Mi nombre es Rachid. Soy un exmusulmán. Abandoné mi país porque no tenía permitido abandonar el Islam ni criticarlo. Me matarían si hoy vuelvo a cualquier país musulmán. Y ahora, cuando vine a Occidente, los musulmanes intentan callarme usando otra herramienta: “islamofobia”.

¿Y qué es la islamofobia? Nunca había escuchado ese término cuando estaba en Marruecos. Allí sólo decían que el apóstata debe ser asesinado. Pero en Occidente, si criticas el Islam te acusan de islamofobia. El Islam nos silencia en Oriente, amenazando a algunos de nosotros, arrestando a algunos, persiguiendo a otros y matando a los apóstatas. Pero en Occidente, el Islam intenta silenciarnos usando este término raro: “islamofobia”.

Sé que miles fueron perseguidos por culpa del Islam, y miles fueron asesinados por culpa del terrorismo islámico. Por el otro lado, déjenme preguntarles a aquellos que usan este término: ¿cuántas personas fueron asesinadas por culpa de la islamofobia?

¿Quieres hablar sobre islamofobia? Entonces quiero que encuentres un nombre para describir esto, por favor. Cuando dejé el Islam y me convertí al Cristianismo, fui rechazado por mi propia familia musulmana porque el Islam les pide que lo hagan. Fui perseguido por mi propio país, porque es un país islámico y el Rey es el príncipe de los creyentes. Cuando me reunía -en secreto- con cristianos que se habían convertido, como yo, no teníamos permitido tener Biblias en árabe. No teníamos permitido reunirnos ni rendir culto. Aquellos que se querían casar tenían solo una opción: hacerlo como un casamiento islámico. No teníamos permitido ponerles nombres cristianos a nuestros hijos. Sólo se permitían nombres árabes musulmanes. Nuestros niños fueron forzados a estudiar Islam en la escuela y a memorizar versos del Corán.

Nos juntábamos en casas con las puertas y las ventanas cerradas y hablábamos sigilosamente para que nadie nos escuchase. Fingíamos que solo estábamos visitando a unos amigos para poder reunirnos. Éramos forzados a ayunar durante el Ramadán. Y si comíamos a la vista de alguien, nos metían presos por hasta seis meses. Éramos forzados a escuchar críticas sobre nuestra fe y quedarnos en silencio, porque si contestábamos, nos hubiesen arrestado y sentenciado por -al menos- dos años por sacudir la fe de un musulmán.
Esto no pasaba en Arabia Saudí o Irán. Esto era en Marruecos, uno de los países “más moderados” en el mundo musulmán. Y no fui solo yo el que sufrió. Otros, ateos, lo han sufrido hasta ahora. Los cristianos están sufriendo. Los bahaís están sufriendo. Cualquiera que critique al Islam está sufriendo. ¿Cómo llamas a eso? Por favor, ponle un nombre. ¿”Libertofobia”?
El Islam teme a la libertad. La libertad jamás mató a nadie. La gente tiene derecho a temerle al Islam. Esto no es una fobia. Esto es un miedo razonable, porque nosotros vemos los frutos del Islam. Lo vemos en países musulmanes, lo vemos en el ISIS. Los vemos también en noticias sobre terrorismo en todas partes. En Boko Haram. En Al Shabaab en Somalia. En Arabia Saudí. En las decapitaciones, las crucifixiones, las amputaciones de manos y las lapidaciones. Es un miedo real. Por lo tanto, nosotros vamos a criticar el Islam, y los musulmanes van a tener que vivir con eso.

Es Islam no es una raza. Yo puedo criticarlo sin tener miedo de ser acusado de racista. El Islam es un conjunto de doctrinas. Yo tengo el derecho de criticarlo como cualquier otra doctrina. Es un conjunto de ideas. La gente puede denunciarlas, criticarlas y hasta odiarlas sin ser hostigada o acusada de odio. ¿Es discurso de odio si yo odiara una ideología? El Islam es una ideología. El Islam se da a sí mismo el derecho de criticar a otras religiones, especialmente al Cristianismo y al Judaísmo. Debería también aceptar críticas de las otras religiones. Los musulmanes, por ejemplo, acusan a los cristianos de cambia su Biblia y les llaman politeístas porque rinde culto a Jesús. Así que también deberían aceptar las críticas hacia su religión. La libertad corre hacia ambos lados. No es buena solo cuando te sirve a ti.

Los musulmanes son personas. El Islam es una ideología. Criticar y odiar el Islam no significa odiar a los musulmanes. Mis padres son musulmanes. Muchos de mis familiares son musulmanes. Yo los amo y los respeto. Pero aún así critico el Islam sin confundir una cosa con la otra. Deberíamos diferencia entre ellos. Los miembros de mi familia no deberían estar forzados a ser musulmanes. Lo mismo para cualquier musulmán. Lo pueden denunciar. No es su raza o su ADN. Es su elección. Si hay una fobia, existe en los países musulmanes, que le tienen miedo a la libertad. Miedo a un puñado de cristianos reuniéndose en una casa para rezar. Miedo a gente comiendo públicamente en Ramadán. Miedo a una mujer descubriendo su cabello. Aquellos que nos siguen sermoneando sobre la islamofobia deberían sermonear a Arabia Saudí, que le teme a una mujer que conduce su coche, y le teme a un bloguero que escribía sobre la libertad.

El terrorismo cometido por aquellos yihadistas musulmanes está obviamente conectado al Islam. No deberíamos tener miedo de decirlo. Nadie debería tener miedo de criticar al Islam en voz alta. No deberíamos dejar que nadie nos silencie o intimide usando etiquetas como islamofobia, o cualquier otra etiqueta. Defiende tu libertad y tus derechos.









sábado, 26 de agosto de 2017

TEMPLARIOS EN ESPAÑA - EXISTE LA CRISTIANOFOBIA

     Aparece ayer un titular en un periódico de tirada nacional la palabra Islamofobia:” Registrados 4 delitos de odio por creencia religiosa en Madrid desde el jueves”. Lejos de estar de acuerdo con estos hechos totalmente reprochables, y cuyos autores deben ser puestos inmediatamente en manos de la justicia, si cabe hacerse varias preguntas, cuando se ataca a la fe cristiana ¿se considera delito de odio?, el asalto a una capilla mientras se está oficiando la Santa Misa ¿se considera delito de odio?, colocar imágenes de Jesús desmembrado y con frases totalmente hirientes para los cristianos ¿es delito de odio?, simular en un carnaval a Jesús crucificado mientras efectivamente en Irak y Siria están crucificando mayores y niños hasta la muerte por ser cristianos ¿se considera delito de odio?, atacar e insultar mediante las más soeces caricaturas los sentimientos religiosos de los cristianos en manifestaciones públicas ¿es delito de odio?, incitar al acoso y persecución de Obispos y Sacerdotes por expresar en voz alta sus legítimas opiniones ¿se considera delito de odio?.

     Las cifras hablan por sí solas, en el año 2016 se produjeron en España 152 ataques contra cristianos en España, todo ello sin contar el acoso que se realiza por determinados colectivos contra cualquier católico que expresa libremente su opinión, principalmente si se trata de Obispos o Sacerdotes. En el mundo, tres de cada cuatro perseguidos por su fe son cristianos.

     Las cifras están claras y hablan por sí solas, cuantos medios de comunicación denuncian públicamente esta persecución, la anterior denuncia es por cuatro hechos que ojalá no se hubiesen dado, pero inmediatamente se ha alertado de islamofobia, y la última pregunta que hay que hacerse es ¿Cuándo un ataque contra los cristianos en España se puede considerar delito de odio? Normalmente nunca, se aludirá a la libertad de expresión como mínimo, si no se le echa la culpa al cristiano por provocador. ¿Qué número de ataques, insultos, agresiones etc se tienen que dar en España para que se hable de Cristianofobia? En 2016 se contabilizaron 152 y nadie se pronunció.

     Es obvio que el tratamiento en los medios de comunicación no es el mismo, sobre todo porque no debe ser muy políticamente correcto hablar de Cristianofobia.



"El modelo del verdadero caballero es el propio Cristo, y a Él dedica y entrega su vida, sin miedo a la persecución y el sufrimiento, estando dispuesto a recibir todo el odio de los infiernos y el mundo contra su pecho, pues ahí lucha por el su Señor."

jueves, 17 de agosto de 2017

ATENTADO EN BARCELONA

NUESTRAS ORACIONES Y APOYO A TODAS LAS PERSONAS VÍCTIMAS DE ESTE ATENTADO Y NUESTRA SOLIDARIDAD CON  ESA GRAN CAPITAL ESPAÑOLA QUE ES BARCELONA


domingo, 13 de agosto de 2017

LA POSICIÓN DEL TEMPLARIO ANTE EL MIEDO


Desde este blog y dentro del carisma propio de la Milicia del Temple, se denuncian periódicamente las brutales persecuciones que se llevan a cabo contra los cristianos en países como Irak, Siria, o bien en otros que aunque no son noticia diaria, se viene produciendo un acoso y persecución silenciosa por parte de los aparatos del Estado de esas comunidades cristianas que contra viento y marea y con la fortaleza que da la fe en Cristo sufren y aguantan esos embates que intentan acabar con ellos, es evidente que esta persecución se viene dando desde hace tiempo  en países totalitarios regidos por gobiernos que desean controlar al individuo en cualquier faceta de su vida.

Ante esto  habría que hacerse una pregunta sencilla y darle a la vez una respuesta sencilla, ¿Por qué este acoso y derribo contra el cristianismo en estos países?. La respuesta también sencilla es MIEDO, miedo a la libertad que trae el cristianismo, entre el totalitarismo y el cristianismo se contraponen dos sistemas, el primero es el que hace del individuo un mero resorte del Estado, es el propio Estado el que se encarga de controlar tanto la esfera pública como la esfera privada del individuo, en una palabra, se trata de uniformar a todos bajo unas directrices, nadie se puede salir de ahí, por otro lado se encuentra el creyente , el que de forma voluntaria ha abrazado la fe en Cristo, en un Dios de bondad que creó al hombre y le dio libertad para elegir, señalándole claramente el camino del bien y del mal, un Dios del perdón que quiere al hombre y en base a ese amor le concede el don de elegir entre ese bien y ese mal pero que aun eligiendo el segundo camino siempre está presto a recibir nuevamente y a perdonar el error.

Pues bien, aunque de forma simplista, este es el miedo que causa la palabra de Dios, esta palabra de DIOS que por sí sola y a través del Santo Padre San Juan Plablo II  bastó para conseguir lo que no se había conseguido con armas, boicot, guerra fría, etc, bastó para derribar como un castillo de naipes todos los regímenes totalitarios instaurados en los países del Este algunos de los cuales son hoy ejemplo en la defensa del Cristianismo.

Llegados a este punto,  nos preguntamos ¿se está produciendo una verdadera persecución en España?, ¿se dan ya los indicadores suficientes para hablar de persecución a los cristianos?.


Las noticias hablan por sí solas, asaltos de capillas y de iglesias, coacciones para acallar opiniones contrarias al establishment que poco a poco va controlando al individuo,a los hijos en la escuela, etc,  ataques tanto físicos como  verbales contra miembros de la Iglesia que valientemente dan sus opiniones sobre la deriva de una sociedad a la cual le están arrebatando sus valores, etc. ¿Cuál es el motivo?, el MIEDO, ese miedo a que el individuo hable de DIOS y vuelva a derribar de forma pacífica los muros que se están construyendo.



Es en esta batalla que se está llevando a cabo  donde el Caballero del Temple debe dar lo mejor de si mismo, y donde revestido de la armadura de la fe como decía San Bernardo, derrotará a todos sus enemigos y sobre todo, contribuirá a que no nos arrebaten nuestra libertad de seguir el camino de DIOS.

sábado, 12 de agosto de 2017

TEMPLARIOS EN ESPAÑA

El soberano catalán pariente del Cid que se convirtió en el primer templario español

Pocos días antes de morir, Ramón Berenguer III pidió el ingreso en la orden del Temple. Además, les dejó a sus miembros un castillo, su armadura y su caballo
Templarios. Solo mencionar el sobrenombre más conocido de los «Pobres soldados de Cristo» invita al esoterismo, a lo oculto y a la intriga. Sin embargo -y a pesar de existen muchos misterios a su alrededor como el de la enigmática flota del Temple que pudo llegar hasta América- lo cierto es que esta orden nació para defender a los cristianos que, arriesgando su fortuna y su vida, peregrinaban a Jerusalén. Por entonces -1118- el grupo no estaba formado más que por 9 caballeros con una fe ciega en el Salvador, pero apenas 13 años después ya habían sido reconocidos por la Iglesia Católica, contaban con decenas de miembros y habían extendido sus tentáculos por media Europa. Desde Francia, hasta la Península Ibérica. Precisamente en esta última región fue donde Ramón Berenguer III, conde de Barcelona, decidió -poco antes de morir-convertirse en el primer caballero templario español y ceder además a estos seguidores de la cristiandad un castillo, su armadura y su caballo.



Hablar de los templarios es hacerlo también de un ascenso fulgurante y una caída estrepitosa. Y es que, aunque llegaron a amasar una riqueza digna de un reino y lograron atesorar decenas de castillos bajo sus órdenes, fueron disueltos por la Iglesia acusados -entre otras cosas- de herejía, sodomía y pedofilia. Cargos todos ellos falsos y que fueron utilizados para acabar con su poder en Europa y con las ingentes cantidades de dinero que habían logrado recabar. Uno de los primeros territorios en los que se asentaron tras su creación fue España donde, además de todo aquello que les cedió Ramón Berenguer III, recibieron por herencia (o pagaron con su propio dinero) fortalezas, haciendas y villas en más de medio centenar de provincias. Emplazamientos que les sirvieron como fuente de ingresos. Al final, casa por aquí, fuerte por allá -y con la excusa de expulsar a los musulmanes de la Península- terminaron haciéndose un hueco importante por estos lares, aumentaron su actividad militar en la zona y, por descontado, hicieron que su influencia entre los nobles creciese.

Nacimiento y expansión

Para hallar el origen de los templarios es necesario viajar hasta los años 1118 y 1119. Fue en esta época cuando 9 caballeros europeos liderados por Hugo de Payens y Godofredo de Saint-Aldemar fundaron en Jerusalén la orden de los «Pobres soldados de Cristo» (los futuros templarios). Su objetivo era, en primer lugar, defender a los viajeros y peregrinos que -al viajar a Tierra Santa para purgar sus pecados- eran atacados principalmente por los turcos selyúcidas. En segundo término, estos militares también se comprometieron a proteger los santos lugares. «En aquel entonces reinaba Balduino I, quien brindó una calurosa acogida a los “Pobres soldados de Cristo”, […] Pasaron nueve años en Tierra Santa, alojados en una parte del palacio, que el rey les cedió, justo encima del antiguo Templo de Salomón (de ahí el nombre de Caballeros del Temple)», explica el investigador Rogelio Uvalle en su libro «Historia completa de la Orden del Temple». Los miembros del grupo, en principio soldados, determinaron vivir con votos religiosos y monacales. Entre ellos destacaba el de castidad, el cual se tomaban tan seriamente como para no mirar dos veces a una mujer a la cara por miedo a enamorarse.
Poco tiempo después, apenas ocho años, Payens observó que el nuevo grupo necesitaba un empujón que le permitiera atraer a nuevos miembros y ganar alguna que otra moneda para sufragar sus gastos. La necesidad era urgente ya que, mientras que otras órdenes recibían cuantiosos fondos por estar reconocidas por la Iglesia, ellos debían vivir de las escasas posesiones que tenían. Decidido a darse a conocer, partió hasta la vieja Europa para hacer propaganda de los «Pobres soldados de Cristo» con otros cinco compañeros. El viaje no pudo ser más fructífero pues, como señala el historiador francés Alain Demurger en su libro «Caballeros de Cristo: templarios, hospitalarios, teutónicos y demás órdenes», logró que San Bernarndo, por entonces máxima autoridad eclesiástica, exaltara para bien sus objetivos. Por otro lado, también consiguió unos cuantiosos donativos y volver a Tierra Santa con nuevos «reclutas». «Regresó a Tierra Santa como primer maestre de la caballería del Temple y algunos hombres religiosos más. Lo siguieron una multitud de nobles que fueron a su reino prestando fe a sus palabras», determina el cronista de la época Guillermo de Tiro.

Y no solo eso, sino que consiguió que, en el concilio de Troyes celebrado en 1128, la Iglesia aprobase una regla para los templarios (una serie de principios necesarios para que la orden fuese oficial). «La regla fue redactada en Oriente, con ayuda del patriarca de Jerusalén. Hugo la discutió después con el Papa, antes de someterla en el Concilio de Troyes, en el que sabía que predominaba la influencia del Císter. Los padres corrigieron ciertos detalles, modificaron ciertos artículos y dejaron puntos en suspenso, sometiéndolos al Papa y al patriarca», señala el experto galo. En esta reunión, además, se expuso por primera vez algo que sumamente novedoso en el siglo XII: el crear un grupo formado por monjes (miembros del clero que, como los mandamientos decían, tenían prohibido matar) que fueran a la vez soldados. A pesar de que la idea era controvertida, al final se ganó el apoyo de los presentes y ofreció a los «Pobres soldados de Cristo» un trampolín para ser conocidos en toda Europa.

La visita a España
Mientras Hugo andaba forjando a golpe de espada y oración la orden del Temple, la situación por estos lares no era de lo más adecuada para los cristianos. Y es que -aunque dominaban la mitad norte de la actual España- andaban metidos hasta el corvejón en una lucha a muerte contra los musulmanes. Por entonces el territorio se dividía en cuatro reinos. Todos ellos, nacidos a costa de las zonas arrebatadas al Islam. En primer lugar se hallaban los de Aragón y Navarra (ambos regidos por Alfonso I «el Batallador»). A continuación se destacaba el reino unificado de León y Castilla (bajo las órdenes de Alfonso VII); el de Portugal (gobernado por Alfonso Enríquez) y, finalmente, los denominados Condados Catalanes. Al frente de estos últimos se encontraban varios nobles entre los que destacaba Ramón Berenguer III, conde de Barcelona y denominado posteriormente «el Grande» por su política expansionista. «El proceso de consolidación de la región pasó por la […] incorporación al condado de Barcelona de otros como los de Besalú y Cerdaña, al norte de los Pirineos, […] la bailía de Perelada, así como los vasallajes de Pallars, Urgell, Ampurias y Roselló», explica el historiador José María Monsalvo Antón en su obra «Historia de la España medieval». A su vez, este soberano también logró, mediante una alianza matrimonial, hacerse con el dominio de la Provenza francesa.

La situación de aquella primitiva España podría parecer hoy en día aislada totalmente de la vieja Europa. Pero nada más lejos de la realidad. De hecho, la necesidad de expulsar a los musulmanes de la Península era considerada de gran importancia en las altas esferas de la Iglesia, desde donde se llegó a equiparar el combatir contra los sarracenos en Hispania, con hacerlo en Tierra Santa en la Cruzada (algo que otorgaba la salvación y el perdón de Dios a los caballeros que acudía a Jerusalén). «Hay que tener en cuenta que, en el año 1095 -cuando Urbano II llamó a los caballeros a unirse a la Primera Cruzada para recuperar los santos lugares- la Península se encontraba inmersa en su propia cruzada: la Reconquista. Como había muchos nobles que no podían desplazarse hasta Jerusalén para defender los atributos griálicos, lavaron su conciencia luchando aquí», explica a ABC María Lara Martínez, escritora, profesora de la UDIMA, Primer Premio Nacional de Fin de Carrera en Historia, autora de «Enclaves templarios» (editado por Edaf), Comendadora honorífica del Temple y Madrina Templaria. Esta máxima quedó refrendada en el año 1100 cuando el papa Pascual II emitió una bula según la cual los guerreros cristianos residentes en España tenían prohibido viajar a Palestina. Una orden que buscaba evitar que nuestro actual país no se quedase sin soldados que lucharan contra la expansión de Alá.


La bula papal se ajustó como un cinturón a los deseos de los soberanos cristianos de la Península Ibérica, los cuales empezaron a enarbolar con sumos gusto la insígnia de la Cruzada con el objetivo de atraer a todos los guerreros posibles a causa. «Los reyes cristianos se dieron cuenta enseguida de los beneficios que podía reportarles la importación del ideal de las cruzadas en sus territorios. En 1101, el rey Pedro I de Aragón y Navarra empleó por primera vez la enseña cruzada en una acción militar contra los andalusíes, el cerco que puso a la ciudad de Zaragoza. Era la primera señal de que las ideas religiosas que llegaban allende a los Pirineos podrían servir a los reyes ibéricos para articular una respuesta ante el rodillo almorávide», se explica en la obra «Templarios» (editada para el Canal Historia por varios autores).

En ese marco de guerra y necesidad los reinos cristianos peninsulares vieron el cielo abierto (y nunca mejor dicho atendiendo a las connotaciones religiosas) con la llegada de la Orden del Temple a Europa. Fue por ello fue por lo que, en 1127, la reina Teresa de Portugal (hija de Alfonso VI de Castilla) decidió ceder al representante de este grupo en el Mediterráneo (Hugo de Rigaud) el castillo de Soure. La edificación estaba estratégicamente ubicada cerca de la frontera con Al-Andalus, lo que haría que estos militares se vieran inmersos de lleno en la Reconquista. Y todo ello, dos años antes de que la Iglesia les reconociera como una orden oficial y tan solo una década después de la fundación del grupo en Jerusalén. «El 19 de marzo de 1128 la condesa formalizaba solemnemente en Braga de Soure la entrega del castillo al Temple. Esta se completaría el 29 de marzo cuando Teresa añadió un amplio territorio de los alrededores. Cuando, pocos meses después, tras la batalla de San Mamede, Alfonso Enríquez se hizo con el gobierno del condado y desplazó a su madre, no dudó en confirmar la cesión a los templarios», completa la escritora alcarreña María Lara.

Ramón Berenguer III, el primer templario español

No fue necesario esperar mucho más para empezar a hablar de la relación de la Orden del Temple con los reinos cristianos. Más concretamente, y según explica el divulgador histórico Rafael Alarcón Herrera en su obra «La huella de los templarios: tradiciones populares del Temple en España», fue también entre los años 1127 y 1128 cuando los «Pobres caballeros de Cristo» llegaron hasta Aragón e hicieron muy buenas migas con Ramón Berenguer III, casado por entonces con una mujer de alta alcurnia: María, una de las hijas del famoso Cid Campeador. En palabras de la alcarreña, este catalán colaboró con ellos desde su entrada en la Península, algo que se materializó a base de donaciones. Alarcón es de la misma opinión: «Ramón Berenguer recibió la visita de los fundadores en 1127, cuando vinieron a Europa para promocionarse y reclutar nuevos miembros. Ramón Berenguer sentía auténtico entusiasmo por esta milicia». En aquellos años este noble actuó como tantos otros que, al no poder limpiar sus pecados en Tierra Santa, colaboraron con los soldados del blasón blanco y la cruz roja para ganarse su pequeña parcela en el cielo.

El conde de Barcelona terminó dando el impulso definitivo al Temple en 1130. Por aquel entonces vivía sus últimos días en este mundo y, deseoso de entrar en el cielo por la puerta grande, decidió hacer algo que resultaría pionero: ingresar en los templarios. Su objetivo era doble. En primer lugar creía (como se había extendido en aquellos años) que Dios le reconocería como un monje guerrero y olvidaría sus pecados cometidos en vida para acogerle con los brazos abiertos. A su vez, buscaba que este grupo se asentara en la Península y colaborase en la expulsión de los musulmanes a través de sus propiedades. Así fue como se convirtió en el primer templario español. Posteriormente, en su testamento -dictado el 8 de julio de 1131- Ramón Berenguer hizo de nuevo algo nunca antes visto en España. «Les donó el castillo de Grañena de Cervera, ubicado en la provincia de Lérida, y su caballo y su armadura personal. Esto es sinónimo de una gran implicación con los monjes de la orden, de quienes dijo que “han venido y se han mantenido con la fuerza de las armas en Grañena para la defensa de los cristianos”», determina Lara a ABC. Los autores de «Templarios» creen lo mismo: «Este no era en absoluto un gesto anecdótico. El señor más importante del oriente peninsular cristiano otorgaba nada menos que sus atributos de caballero a la orden que había sido fundada hacía poco en Jerusalén y que solo dos años y medio antes había logrado su aprobación oficial por la Iglesia».

De esta forma -gracias a la cesión de las fortalezas de Portugal y Cataluña en primera línea de batalla- los templarios terminaron implicándose de lleno en la Reconquista y, cómo no, ganándose un hueco entre los literatos de estas tierras (por ejemplo, Bécquer y su «Monte de las ánimas»). A mediados de julio de ese mismo año, Ramón Berenguer III, uno de los españoles que más defendió e hizo prosperar a la orden de los «Pobres caballeros de Cristo» en nuestro país, dejó este mundo en una hacienda del Temple. «Para prepararse a morir había tomado el buen Conde el hábito de los templarios, profesando en manos de su jefe Hugo Rigaldi, y muriendo en su mismo hospital, a donde se hizo llevar», explican los historiadores del S. XIX Johannes Baptist Alzog y Vicente de la Fuente en su obra «Historia eclesiástica o adiciones a la Historia general de la Iglesia, Volumen 2». Así fue como uno de los hombres más poderosos de la Península Ibérica falleció: lejos de sus lujos, de sus bienes materiales y como un miembro más de este grupo. Ya lo decía uno de los lemas de la Orden: «Non nobis Domine non nobis sed Nomini Tuo da gloriam» («No a nosotros oh señor, no a nosotros sino a tu nombre da gloria»). Una frase que venía a significar que ellos luchaban por Cristo y por Dios y que despreciaban el dinero y los bienes materiales.

El mismo año en que Ramón Berenguer se marchó de este mundo, Alfonso I «el Batallador» siguió su ejemplo y dictó un testamento en Bayona que favorecía ampliamente a los templarios. «A Alfonso I -rey de Aragón y Navarra, conquistador de Zaragoza y artífice de la expedición a Andalucía- se le ha llamado el rey de los templarios porque cedió todo lo que tenía en vida a tres órdenes: la de los “Pobres caballeros de Cristo”, la del Sepulcro del Señor y la del Hospital. Realmente él quería hacer testamento en favor de Dios, pero al ser un concepto tan ambiguo decidió dejar sus bienes a los representantes de este en la Tierra. Como era de esperar, esto causó un gran revuelo entre los nobles del reino, que se habían preparado para recibir una suculenta suma de dinero debido a que “el Batallador” no tenía hijos», completa María Lara. En palabras de la experta española, Alfonso I fue un claro ejemplo de un monarca que quería ser monje y que hubiera deseado entrar en los templarios, pero que tuvo que morir sin tomar los hábitos debido a que su posición le exigía tener una esposa y tratar de tener una descendencia.

Cataluña, la cuna de los templarios

Tras la muerte de Ramón Berenguer III la relación de los Templarios con Cataluña no decayó, sino que se hizo más amplia. Así lo afirma el escritor Antonio Galera Gracia (investigador con más de una decena de libros de divulgación histórica sobre esta orden) en «La verdadera historia de la Orden del Templo de Jerusalén a la luz de la documentación histórica»: «Tan buenos auxilios debieron de ser proporcionados por los del Templo en el Condado de Barcelona, que en un documento que se encuentra en el Archivo Histórico Nacional de fecha 15 de abril de 1134 […] escrito por Olegario, arzobispo de Tarragona […] se determinan los privilegios y exenciones que se harán a los templarios que elijan las tierras catalanas para instalarse». Poco tiempo después, en 1143, un concilio celebrado en Girona y presidido por el cardenal Guidó estableció la fundación oficial del grupo en la ciudad condal.

«En esos años participaron activamente en el avance cristiano por la Península y en la reducción de Al-Andalus. Progresivamente, en Cataluña y en España otros señores les fueron concediendo posesiones. Una de las primeras fue un castillo que se encuentra en una de las dos colinas que vigilan Lérida (el de Gardeni). Es el tributo que pagó Ramón Berenguer IV a la orden después de que esta liberase la ciudad de los musulmanes. También destacan el de Miravet (una antigua fortaleza islámica convertida en castillo y monasterio) o el de Tortosa (situado en la desembocadura del Ebro, en la frontera entre Al Andalus y los reinos cristianos). En Barcelona establecieron a partir de 1134 uno de sus cuarteles generales del mediterráneo. Aquí crearon una encomienda que actualmente guarda un pequeño banco y dos colchones que fueron utilizados por San Ignacio de Loyola durante su estancia en Barcelona en 1523».

Artículo publicado en Diario ABC: abc.es/historia/

viernes, 11 de agosto de 2017

EL CISTER Y SU VINCULACIÓN CON EL TEMPLE.

Tanto la Orden del Císter como la del Temple coinciden en sus orígenes impregnados de una misma ambientación de Cruzada, como así también en hombres de una idéntica área geográfica dedicados al servicio divino.

Entrega de San Bernado de la Regla del Temple a Hugo de Payns.
Entrega de San Bernado de la Regla del Temple a Hugo de Payns.
M. Sarlat – Mundiario – 110316.- La Historia nos marca que en el año 1112 y habiendo transcurrido catorce años desde la fundación de la Orden del Císter, un joven de la Borgoña de tan sólo 22 años de edad acompañado de unos treinta compañeros, golpeó a las puertas de la nueva institución cenobítica pidiendo ser admitido en ella. Estamos refiriéndonos a quien más tarde sería ampliamente conocido como San Bernardo de Claraval.
La Orden se hallaba en una época de expansión prodigiosa; de tal fecundidad monástica brotaría un puñado de abadías en los cuatro años que siguieron al ingreso de Bernardo y sus discípulos.
Hacia el año 1136, a la muerte de Esteban Harding, (tercer abad del Císter), las abadías fundadas habían alcanzado el número de setenta y cinco, trepando, diecisiete años más tarde, a la cifra insólita de 350 estos monasterios Cístercienses.
En tanto, más de dos años de tenaces combates serían necesarios para alcanzar las murallas de Jerusalén, la cuales, luego de un mes de asedio, fueron tomadas por asalto el 15 de julio de 1099. A modo de comentario, vale la pena añadir que cinco días antes de esta toma, moría en Valencia el guerrero castellano Rodrigo Díaz de Vivar, más conocido como el Cid Campeador.
Mientras el ejército cruzado batallaba allá lejos, en marzo de 1098, un monje gentilhombre de Borgoña se trasladaba con un grupo de seguidores a un lugar inaccesible por lo salvaje, llamado Citeaux, (Císter en nuestra lengua) situado a unos 22 kilómetros al sur de Dijon, en búsqueda de mayor pobreza y una más estricta observancia de la regla de San Benito. Se trataba del que fuese abad de San Miguel de Tonnerre primero y luego abad-fundador del monasterio de Molesme.
Alrededor del año 1100, al año siguiente al de la conquista de Jerusalén, Hugo de Payns integraba el séquito caballeresco de otro Hugo, el conde de Champagne, al que todo parece señalar que acompañó en 1104 en su peregrinación a Tierra Santa.
Será este mismo conde Hugo I de Champagne quien generosamente, en julio de 1114, donará al Císter “el lugar de Claraval con todas sus pertenencias: Campos, prados, viñas, bosques y aguas”, donde se instalará el monasterio que tendrá por primer abad al joven Bernardo.
Tanto la Orden del Císter como la del Temple coinciden en sus orígenes impregnados de una misma ambientación de Cruzada, como así también en hombres de una idéntica área geográfica dedicados al servicio divino, sin dejar de mencionar los vínculos familiares que unían por sangre a san Bernardo y Hugo de Payns.
Tenemos entonces que el primer contacto de Bernardo con la nueva Orden está dado a través del conde Hugo I de Champagne, a quien para mas datos en el año 1125, dirige una carta felicitándole por profesar en la recientemente creada Orden del Temple, habiéndose  convertido en un pobre soldado a través de sus votos de pobreza, obediencia y castidad, votos por los cuales el noble se desligara de todas sus posesiones y repudiara su matrimonio.
La inequívoca toma de posición de san Bernardo a favor de la Nueva Milicia resonó en toda la cristiandad como un gran clarinazo de alistamiento, levantando oleadas de entusiasmo y provocando que muchos jóvenes ansiosos de servir, acudieran a enrolarse a las filas templarias.
También numerosos caballeros se fueron alistando, mientras otros tantos luchaban en calidad de cruzados; hubo, asimismo, no pocos que debido a su edad o condición física estaban impedidos de cabalgar largas distancias y por ende, se sintieron impulsados a contribuir financieramente a tan colosal empresa mediante la entrega de bienes y heredades.  Con el producto de estos donativos administrados celosamente por el Temple, se sostenía a los ejércitos que luchaban en Palestina.
Luego del contundente apoyo de Bernardo con su De Nova Militia Christi sumado al respaldo del Concilio de Troyes, brotaron centenares de encomiendas templarias en toda Francia, Flandes, Inglaterra, Escocia y la Península Ibérica.
Es inconmensurable lo que el Temple debe a Bernardo de Claraval. Sin su poderosa ayuda, es probable que éste nunca hubiese pasado del grupo formado por los primeros nueve caballeros a cuya cabeza cabalgara Hugo de Payns.
Fuente: Artículo publicado en Vox Templi. http://www.voxtempli.org/