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La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

miércoles, 25 de enero de 2017

HABLANDO DE LUTERO.

ARTICULO ESCLARECEDOR CON ALGUNOS DATOS

   Dejamos a continuación el artículo publicado en el Diario Libertad Digital y el enlace para leerlo completo, esclarecedores los datos que se dan mediante los que demuestra el cariño que sentía por la Iglesia Católica y por los católicos.


   El monje agustino Martín Lutero (1483-1546) comenzó su rebelión contra la Iglesia católica el 31 de octubre de 1517, cuando expuso en Wittenberg sus 95 tesis contra las indulgencias. Junto con otros teólogos, como Juan Calvino y Ulrico Zwinglio, Lutero rompió en la primera mitad del siglo XVI la Cristiandad de Occidente, que a comienzos del siglo XV había superado el Cisma de Occidente.
   Los protestantes propinaron un golpe demoledor a la unidad de los católicos, destrozaron todo intento de mantener unos principios morales y políticos de unidad entre las naciones europeas y causaron guerras de religión desde Francia a Suecia. En algunos casos, los monarcas aprovecharon este cataclismo, que suele recibir el nombre de la Reforma, para, como hizo Herodes con Juan el Bautista, sacudirse todo límite a su voluntad, ya política, ya sexual. Sobre esta última pueden citarse dos ejemplos patéticos: Enrique VIII, honrado por el papa León XI en 1521 con el título de Defensor de la Fe por un libro contra las teorías luteranas, instauró una iglesia propia para divorciarse de su esposa, hija de los Reyes Católicos, y casarse con su amante, y Felipe de Hesse practicó la bigamia con la bendición de Lutero (sólo le impuso la condición de que la mantuviera en secreto) y del amigo de éste Melanchthon.

Iconoclastia protestante

   Los cultos protestantes difundieron el ‘cesaropapismo’, en que el monarca imponía a su pueblo la religión que él escogía y además adquiría la condición de obispo o cabeza de la nueva iglesia. Los reformados, inflamados por su fanatismo, instauraron dictaduras confesionales atroces en Ginebra y Múnster, y no vacilaron en despedazar a los católicos que no abjuraban y se les unían. Igualmente, también se mataban entre ellos: los anabaptistas eran ahogados en ríos y lagos alemanes y suizos. La libertad para interpretar las Escrituras (principio que no aparece en ellas) se la negaban a los católicos y a los demás protestantes.
   Otra obra de su despotismo fue la destrucción de un inmenso patrimonio artístico (iglesias, vidrieras, cuadros, libros, estatuas, retablos…) de una magnitud tal que sólo se superó en la revolución francesa y las guerras napoleónicas. Podemos hacernos una idea de los tesoros perdidos por la iconoclastia protestante con piezas supervivientes, como las vidrieras de la iglesia de San Juan Bautista de la ciudad holandesa de Gouda (aparece Felipe II como rey consorte de Inglaterra); el resto del templo fue saqueado.
Para leer artículo completo seguir enlace: www.libertaddigital.com