CONTACTA CON NOSOTROS

La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

miércoles, 8 de marzo de 2017

REIVINDIQUEMOS NUESTRA FE
SOY CATÓLICO



     Hoy me han pasado un Wasat para compartir, normalmente es una acción que no me gusta, eso de las cadenas y de compartir informaciones al final es el origen de muchos bulos y mentiras, pero con este me he identificado totalmente, tanto que además de compartirlo he considerado conveniente ponerlo aquí para todo aquel que se identifique con él, es muy sencillo, obvio, pero expresar públicamente esto sentimientos se va convirtiendo poco a poco en cosa de héroes:

     Con este mensaje me sumo a la petición que algunos amigos personales han ido haciendo a lo largo del día de hoy a consecuencia de los hechos que, desgraciadamente, hemos estado viviendo. 

     Yo soy católico y no me avergüenzo de ello. Estoy orgulloso de ser católico y de ser practicante de mi fe. Una fe que, a diferencia de otras, se dedica a rezar por el prójimo y a ayudarle en aquéllos momentos en los que más lo necesita. Una fe en la que la persona y su bienestar personal es lo más importante. Una fe que respeta y tolera, Una fe con los brazos abiertos a todo el mundo y a la que no le molesta que haya personas de distintas creencias y religiones.
Sin embargo, nosotros, los católicos, no dejamos de recibir  ataques gratuitos hacia nuestra fe. Se nos ataca en la cabalgata de Reyes, se nos ataca en nuestras iglesias (en las que se blasfema impunemente en sus altares y se trata a las sagradas imágenes como simple basura), se atacan nuestros colegios y nuestras oraciones, nuestra forma de entender la vida, se prohíben capellanes en los hospitales, se nos ataca en nuestras creencias más profundas a través de imágenes totalmente ofensivas en festivales y concursos como recientemente en los caranavales y se patea todo aquello que simboliza nuestra religión. En los telediarios no se anuncia el comienzo de nuestra cuaresma, el ramadán sí ¿Es este modelo de sociedad totalitarista la que deseamos para nuestros hijos? ¿Es este modelo de sociedad, que insulta y señala con el dedo, en la que deseamos educarlos?.

    Pido respeto y tolerancia para quienes creemos en Dios, para quienes queremos educar a nuestros hijos en la fe católica, para quienes rezamos un Padrenuestro y vamos a Misa, para quienes rezamos un Rosario y lo aplicamos por toda la humanidad. Porque no hacemos daño. Porque sólo deseamos la paz y vivir en paz y en libertad.

     Porque ya está bien de que se nos diga lo que tenemos que hacer y qué no tenemos que hacer. Porque la igualdad y la tolerancia comienzan por una mismo. Si nosotros toleramos, pidamos lo mismo.