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La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

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domingo, 4 de febrero de 2018

Traemos al blog un artículo del REV y EXCMO. Obispo de Lugo sobre el Camino de Santiago, creemos interesante su lectura y reflexión sobre el contenido para ver lo que de verdad debería ser el Camino de Santiago.


PARA UNA COMPRENSIÓN CRISTIANA DEL CAMINO DE SANTIAGO

1. Vitalidad renovada del Camino de Santiago

 El camino de Santiago ha experimentado en estos últimos años un auge extraordinario, convirtiéndose de nuevo en una realidad viva que llama  poderosamente la atención.Muchos intentan explicarlo como un fenómeno de moda, que responde a inquietudes deportivas, ecológicas, turísticas y culturales, a la promoción política de intereses económicos etc. De todo ello puede haber algo, ciertamente. Sin embargo las estadísticas nos dicen que más del 50% de los peregrinos declaran ir a Santiago por un interés explícitamente religioso y que otro 30% más o menos reconocen motivaciones a la vez culturales y religiosas a su caminar.

 Por otra parte el crecimiento del número de peregrinos en los últimos años es muy grande, sobre todo a partir de las últimas visitas de Juan Pablo II en 1982 y con motivo de la JMJ de 1989, en la que acompañaron al Papa más de 500.000 jóvenes en el Monte del Gozo. Un año tras la celebración de la  Jornada fueron ya 4.918 los peregrinos, que en 1.992 llegaron a 9.764. Pero el Año Santo de 1.993 se expidieron 99.436 certificados o “compostelas”, documento en el que se acredita haber recorrido a pie al menos 100 Km. del camino; en el Año Santo de 1.999 fueron expedidas 154.613, en el de 2.004 se llegó a 179.944 y en este Año Santo de 2.010 han sido unos 272.000 los peregrinos oficiales, entre los que ha estado también S.S. el Papa Benedicto XVI. Los visitantes de Santiago se cuentan además por millones.

 El camino de Santiago es pues un fenómeno espiritual de primer orden en la Iglesia y la sociedad actual, que va mucho más allá de su aprovechamiento turístico, económico y político; estos aspectos, útiles e incluso inevitables, no son siempre, sin embargo, suficientemente respetuosos de la realidad del Camino. El problema de posibles abusos económicos o de su utilización política sin duda ha existido siempre; pero no debe desviar la atención del acontecimiento espiritual de la peregrinación, que tiene lugar ante nuestros ojos con un vigor renovado y sorprendente.

2. El origen del Camino

 El origen de la peregrinación a Compostela está en la “inventio” o descubrimiento de la tumba del Apóstol por el eremita Paio y el Obispo Teodomiro de Iria Flavia probablemente en los años 812-814, bajo el reinado de Alfonso II el Casto, que resistía en Asturias a la invasión musulmana que había ocupado toda España y entrado también en el reino franco.Sorprende grandemente el eco extraordinario de esta noticia surgida en un lugar oscura y lejano de la Europa de entonces (en el Finis Terrae) y proclamada por personajes que serían desconocidos a las naciones europeas. Hay quién ha visto en la resonancia asombrosa de este anuncio, que movilizó a los pueblos, el verdadero milagro operado en Compostela, perenne hasta hoy. Sin embargo, esto hubiera sido imposible sin la convicción general entonces existente sobre la predicación de Santiago en tierras de la Hispania Romana y en su consideración generalmente admitida de “evangelizador de Occidente”.


 En efecto, existía una tradición comúnmente admitida tanto en Oriente como Occidente que hablaba del culto al primer Apóstol Mártir en el Noroeste Hispánico. Hitos de esta tradición son las noticias de Dídimo el Ciego, San Jerónimo, Teodoreto, San Hilario de Poitiers, San Efrén y Eusebio de Cesarea en el s. IV, de las que se hace eco el “Breviarium apostolorum” (s.VI), que alcanzó amplia difusión, así como el “De ortu et obitu patrum”, probablemente de San Isidoro de Sevilla. En este mismo sentido habla San Beda el Venerable en Inglaterra (s. VII) y, en España, el himno litúrgico “O Dei Verbum” y el “Comentario al Apocalipsis” de San Beato de Liébana, de gran influjo en el medievo.La naturalidad y rapidez de la aceptación del anuncio del redescubrimiento del “locus apostolicus” es atestiguada en los Martirologios de Floro y de Adón de Lyon (840-860), que ya recogen la noticia del culto sepulcral a Santiago. En efecto, en la tercera década del S. IX se había puesto ya en marcha la peregrinación hacia el sepulcro del Apóstol. El filósofo árabe Algazel manifiesta en el año 845 el relieve alcanzado por el fenómeno: “Su Kaaba es un ídolo colosal que tienen el centro de la iglesia; juran por él y desde las partes más lejanas, desde Roma lo mismo que de otros países, acuden a él en peregrinación y pretenden que la tumba que se ve dentro es la de Santiago, uno de los doce apóstoles y el más querido de Isa…”. El mismo estupor muestra el embajador Ali Ben Yusuf: “Es tan grande la multitud de los que van y vuelven a Santiago que a penas deja libre la calzada hacia Occidente”. 

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