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La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

martes, 10 de abril de 2018



EL ÚLTIMO CASTILLO



Tras concluir la Semana Santa y una vez bajan de temperatura los sentimientos ( y no me refiero a la fe), es necesario hacer una valoración de un hecho que no debería haber pasado inadvertido para nadie. Los que hemos seguido la prensa, hemos visto como ciertos políticos, que en su momento bien vía twiter o a través de otras redes sociales felicitaron las principales celebraciones religiosas a los ciudadanos musulmanes, por el Ramadán, o bien la llegada del año chino, etc, no han tenido la cortesía, por llamarlo de alguna forma, de hacer una felicitación, un pronunciamiento cariñoso en la Pascua de Resurrección, todo ha sido  mutismo total, silencio absoluto, mientras miles y miles de españoles salían a la calle para conmemorar la muerte y resurrección de Nuestro Señor, estos líderes políticos estaban callados, unos por verdadero odio a todo lo que suene a católico, otros por verdadero complejo a mostrar su fe en público.
Una vez más surgen las preguntas, ¿por qué este odio a lo católico?,   ¿por qué este interés tan enfermizo de querer acabar con la cruz y sustituirla por otras religiones venidas de países donde ser cristiano es un delito?. Esto nos lleva a deducir algo que cada vez se hace más claro, ¿que tipo de libertad o estado de derecho es el que se quiere imponer mediante la aniquilación del catolicismo?. El ciudadano es consciente de que lo único que se interpone en ese camino al abismo, es la fe católica, es el cristianismo, son nuestras raíces cristianas que son las que nos han traído esta libertad, de verdad que esta información se está dando clara. Y no será desde este medio donde se critique a ninguna religión como tal, nada de eso, las creencias de cada persona son su gran tesoro cuando esta persona actúa y se rige de forma consecuente con esas creencias pero si alertamos de esa persecución, de ese intento de apagar la luz que ha servido de faro e Europa durante cientos de años, para encender otras que de futuro incierto. 

Si analizamos superficialmente la situación actual, tal como indicaba anteriormente, hoy día el único muro de contención existente contra la destrucción que se nos viene es la Europa católica, es la única que podrá aguantar las embestidas que desde todos sitios están sacudiendo las columnas sobre las que se sustenta. Se trata de la imposición de la ideología de género, se trata de la banalización de la vida, se trata de la destrucción de todo lo que pueda hacer recordar nuestra hermosa historia, etc. Se está intentando por todos los medios posibles que veamos como algo normal verdaderas atrocidades, y una vez que las asimilemos ya no recordaremos lo que éramos. Recemos para que este combate que se nos viene encima Dios Nuestro Señor y Nuestra Señora la Virgen María estén en todo momento a nuestro lado, falta nos va a hacer y que nos den fuerza en la defensa de este último Castillo, de esta última fortaleza que es Europa.