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La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

miércoles, 14 de agosto de 2019


MILITIA TEMPLI EN EL CAMINO DE SANTIAGO. FINALIZAMOS.
Nuestros hermanos Paco y Celestino y nuestro voluntario Juan Francisco

 Como anunciamos en días pasados, hoy día 14 de agosto, hemos finalizado nuestra misión en este bello pueblo del Camino de Santiago, en Redecilla del Camino. Estos últimos días han seguido  la   tónica  de   los   anteriores,   muchos   peregrinos   por   la   mañana   a   los   que  hemos atendido y acompañado como mejor sabemos hacerlo, hablando con ellos, escuchándolos y si lo desean acompañándolos en la oración. Llega la hora de hacer balance y ver lo positivo y lo que se puede mejorar, evidentemente en este segundo apartado la lista es grande, se pueden mejorar muchas cosas y si Dios quiere así se hará y si las personas que han confiado en nosotros consideran que ha merecido la pena nuestro trabajo y siguen confiando en nosotros, ahí  estaremos y con el ánimo de mejorar. En lo positivo, el cesto está lleno de cosas buenas, en primer lugar  nuestro contacto con el peregrino ofreciéndole lo mejor de nosotros, nuestros mejores momentos han sido cuando hablábamos con ellos nos contaban las historias y vivencias que hay  detrás de cada uno, también   cuando   nos   preguntaba   alguno   de   ellos   por qué   estábamos   allí,   dedicándoles nuestro tiempo y con su expresión notabas esa satisfacción que tenían de saber que había personas pendientes de ellos,  cuando los veías que se iban a la parte delantera a orar, todos esos momentos hacen qué finalicemos con la satisfacción de sentir que nuestra presencia ha aportado algo positivo a todas esas personas. Han sido más de tres mil los que hemos podido atender y acompañar, no sabemos el porcentaje respecto al total de los que hacen el Camino a diario pero aunque hubiera sido uno sólo habría merecido la pena. Por otro lado hemos tenido a diario nuestros momentos   lejos del ajetreo diario para poder estar solos ante Dios, orando en la Iglesia, pidiendo que nos ayude para servir mejor a los demás, han sido momentos muy bonitos de recogimiento que dan más sentido aún a nuestra labor. También en ese cesto de las cosas buenas que nos traemos hay que meter a toda esa gente maravillosa que hemos conocido en  Redecilla del Camino y que con su ayuda y amistad nos han facilitado nuestra estancia, especialmente a Sergio sin cuya colaboración y sobre todo amistad nos   ha   hecho   muy   fácil   nuestra   estancia,   en   realidad   ha   sido   un   hermano   más   de   la Preceptoría, a veces, así lo hemos sentido todos, a Lourdes y Cristian, a Victoriano, nuestras charlas con Sabina, por cierto que no se olvide del rosario que le regalamos y cuando y donde tiene que entregarlo, y de tantos otros a los que agradecemos sus  muestras de amistad y cercanía,   y como no nombrar   al  P.  Fernando, Vicario General  de la Diócesis,  y a los  párrocos de  Belorado  y Redecilla, los Padres José Antonio y Ángel, tres sacerdotes que Dios ha puesto en nuestro camino y a los cuales estamos agradecidos por su amistad y sobre todo por la confianza que depositaron en nosotros, hemos disfrutado con su compañía y hemos sido testigos de la gran labor que llevan a cabo día a día. Por último, gracias a la generosidad de muchas personas hemos podido mandar donativos a nuestros   hermanos   desplazados   en   Siria   e   Irak   los   cuales   intentan   volver   a   sus   hogares destruidos por la devastadora guerra. A todos mil gracias y que Dios Nuestro Señor esté siempre con vosotros.