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La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo – Milicia del Temple, es un instituto totalmente nuevo dentro de la Iglesia Católica, aunque inspirado en la antigua Orden.

1º.- No reivindica ninguna sucesión histórico – jurídica con la antigua Orden del Temple abolida en 1314, como lo hacen otras asociaciones autodenominadas “templarias”, que no es otra cosa que una total falsedad.

2º.- No tiene nada que ver con las creencias esotéricas de todas y cada una de estas asociaciones.

3º.- La Santa Sede ha prohibido a la Milicia del Temple tener contactos con este tipo de asociaciones.

Aprobada por la Santa Iglesia Católica, l a Milicia del Temple – Pobres Caballeros de Cristo, se complace en recibir a hombres y mujeres católicos. Por tal motivo, pedimos que cuando se pongan con nosotros en contacto por primera vez, incluyan los siguientes detalles: Su nombre y apellidos, localidad y provincia donde residen, parroquia a la que pertenecen, edad, si conoce a algún caballero o dama personalmente y si no, como se enteró de nosotros. No buscamos en este primer contacto una biografía completa, pero si un pequeño perfil a través del cual comenzar el proceso para tener en consideración su petición de unirse a nosotros.

Nuestra dirección de contacto es: infomilitiatempli@gmail.com

domingo, 29 de septiembre de 2019

LOS SANTOS ÁNGELES



(Homilías sobre los Evangelios 34, 7-10)
San Gregorio Magno

Son nueve los coros de los ángeles. Por testimonio de la Escritura sabemos que hay ciertamente ángeles, arcángeles, virtudes, potestades, principados, dominaciones, tronos, querubines y serafines.

La existencia de ángeles y arcángeles está atestiguada en casi todas las páginas de la Sagrada Escritura. De los querubines y serafines hablan con frecuencia los libros de los Profetas. Y San Pablo menciona otros cuatro coros cuando, escribiendo a los de Éfeso, dice: sobre todos los principados, y potestades, y virtudes, y dominaciones (Ef I, 21). Y otra vez, escribiendo a los Colosenses, afirma: ora sean tronos, dominaciones principados o potestades (Col 1, 16) (...). Así pues, juntos los tronos a aquellos otros cuatro de que habló a los Efesios—esto es, a los principados, potestades, virtudes y dominaciones—, son cinco los coros de que el Apóstol hace particular mención. Si a éstos se añaden los ángeles, arcángeles, querubines y serafines, se comprueba que son nueve los coros de los ángeles (...).
La voz ángel es nombre del oficio, no de la naturaleza, pues, aunque los santos espíritus de la patria celeste sean todos espirituales, sin embargo no a todos se les puede llamar ángeles. Solamente son ángeles (que significa mensajero) cuando por ellos se anuncian algunas cosas. De ahí que afirme el salmista: hace ángeles suyos a los espíritus (Sal 103,4); como si claramente dijera que Dios, cuando quiere, hace también ángeles, mensaJeros, a los espíritus celestiales que siempre tiene consigo.
Los que anuncian cosas de menor monta se llaman simplemente ángeles, y los que manifiestan las más importantes, arcángeles. De ahí que a María no se le manda un ángel cualquiera, sino el arcángel San Gabriel pues era justo que para esto viniese un ángel de los más encumbrados, a anunciar la mejor de las nuevas. Por esta razón, los arcángeles gozan de nombres particulares, a fin de que—por medio de los hombres—se dé a conocer su gran poderío (...).
Miguel significa ¿quién como Dios?; Gabriel, la fortaleza de Dios; y Rafael, la medicina de Dios. Cuantas veces se realiza algo que exige un poder maravilloso, es enviado San Miguel, para que por la obra y por el nombre se muestre que nadie puede hacer lo que hace Dios. Por eso, a aquel antiguo enemigo que aspiró, en su soberbia, a ser semejante a Dios, diciendo: escalaré el cielo; sobre las estrellas de Dios levantaré mi trono; me sentaré sobre el monte del testamento, al lado del septentrión; sobrepujaré la altura de las nubes y seré semejante al Altísimo (Is 14, 13-14); al fin del mundo, para que perezca en el definitivo suplicio, será dejado en su propio poder y habrá de pelear con el Arcángel San Miguel, como afirma San Juan: se trabó una batalla con el arcángel San Miguel (Ap 12, 7). De este modo, aquél que se erigió, soberbio, e intentó ser semejante a Dios, aprenderá—derrotado por San Miguel—que nadie debe alzarse altaneramente con la pretensión de asemejarse a Dios.

lunes, 16 de septiembre de 2019


El sistema bancario de la Orden Templaria: un modelo para redescubrir

 Por lo general, cuando hablamos de los "Caballeros Templarios" (o más precisamente, la Orden de los pobres camaradas de Cristo y del Templo de Salomón), entran en juego temas de varios tipos y especies: desde conspiraciones imbuidas de sugerencias masónicas, hasta las fantasías de las novelas de Dan Brown a su alcance, pasando por los Rosacruces, "a resúmenes resumidos (pasando de lo que en realidad era una de las órdenes caballerescas más importantes del cristianismo.
Sin querer insistir demasiado en una cuenta legítima de la historia sustancial de la Orden Templaria, consideremos un aspecto no muy conocido de los Mites Christi (como el doctor de la Iglesia, a San Bernardo de Claraval le gustaba llamarlos): el empleo bancario.
 Fundada en 1096 por el noble francés Hugues de Payns, la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo del Templo de Salomón (como se indica en el estatuto de la Orden) no nació para reunir soldados particularmente ardientes y explotarlos de una manera más estratégica en Tierra Santa, cómo piensan ciertos salones intelectuales, o quieren hacernos pensar. Aunque durante las ocho cruzadas en el Medio Oriente, los templarios adquirirán un papel militar y organizativo cada vez mayor, podemos considerarlos en términos generales, una gendarmería cristiana dedicada primero a la protección de los peregrinos y al orden público en los reinos cruzados.
El apoyo brindado a los peregrinos podría consistir en escoltarlo a lugares sagrados (los caminos se desbordan de bandidos y merodeadores), tratarlo en caso de enfermedad como lo muestra la propia Regla de la Orden, artículo LIII: << A los asistentes de los enfermos con quienes mandamos cada observancia y cuidado cuidadoso, que se les administra lo que es necesario para las diversas enfermedades, fiel y diligentemente, de acuerdo con las posibilidades de la casa, por ejemplo, carne y pájaros y otros, hasta que vuelvan a la salud >>
El aumento de las peregrinaciones a Tierra Santa durante la Primera Cruzada permitió un aumento particularmente rápido de las fuerzas templarias y, por lo tanto, de sus deberes.
De hecho, los peregrinos cristianos, conscientes de tener un camino más seguro que el de diez años antes, aún temían ser privados de sus sustancias, y ser a menudo jefes de familia con grandes familias detrás de esto constituía un problema no insignificante. .
A esto le debemos la formación de un verdadero "banco de peregrinos" por parte de los caballeros monjes, donde era posible depositar el dinero junto con algunas tarjetas con información personal básica, y recogerlas con cheques reales en todos Las oficinas de la Orden presentes en Europa y en el extranjero.
La doctrina cristiana siempre ha visto mal la acumulación de dinero implementada por los "prestamistas", en esos años perfectamente comparables a la figura de los usureros, cuya irreconciliabilidad con el cristianismo se reafirmó formalmente en el concilio de Lyon en 1271.
<< ¡ Sacas dinero de las lágrimas, ahogas a los que han quedado desnudos y golpeas a los que tienen hambre ! De hecho, escribió, ya en el período antiguo tardío, el Doctor de la Iglesia Basilio de Cesarea.
En un clima de incertidumbre hacia la actividad bancaria por parte de los reinos cristianos (que se mitigará más por necesidad que por convicción solo durante el '400), es ciertamente interesante lo que es considerable, para todos los efectos, el primero y el primero. El único intento de un banco internacional fiel a una doctrina estrictamente evangélica.
De hecho, el banco templario, además de no presentar un "interés" real (recaudado hasta el límite en el cambio monetario de una región a otra), favoreció un sistema de garantías con visión de futuro, que permitió a los deudores menos acomodados evitar las colecciones ruinosas.
E incluso la reinversión de las promesas de garantía se llevó a cabo de una manera bastante prudente y lenta, lo que los convirtió en acreedores ideales, especialmente para negocios a largo plazo.
También fue posible devolver solo el 60% de la cantidad prestada, en caso de que no estuviera disponible todo el dinero.
Cada depósito estaba sujeto a los impuestos del feudo en el que operaba la Orden, lo que garantizaba una fructífera prosperidad del dinero público, mientras que al mismo tiempo mantenía las finanzas del Templo bajo una luz positiva.
Las reinversiones, además de estar dirigidas al sustento de la Orden y sus casas, se utilizaron para recuperar o irradiar áreas agrícolas, favoreciendo así el empleo en áreas más rurales.
 El templario, aunque fundado en una sólida impronta católica, seguía siendo un sistema bancario y, como tal, limitado por sus contradicciones y sus utilitarismos.
Sin embargo, es interesante notar que uno de los primeros bancos de la historia (al menos en el sentido moderno del término) se ha desarrollado de manera tan divergente con respecto a los herederos de la modernidad capitalista.
 Y quizás este testimonio ahora remoto puede traer algo de reflexión: ¿realmente es la economía ética una utopía pueril digna solo de los sueños abstrusos de algún idealista? Y, sobre todo, ¿la institución bancaria debe ser una forma de usura legal para individuos cuando no pueblos enteros?